RESUMEN
Voz que Clama en el Desierto
Amén de los recursos tecnológicos aditivos que se utilizan en el presente siglo, numerosas parejas recurren a “La Ley Hielo o del silencio” sin darse cuenta del grave error que conlleva su utilización
En un mundo cada vez más agitado, socialmente impactado por el uso inapropiado de los recursos tecnológicos aditivos que se tienen a la mano, innumerables parejas y matrimonios, recurren con determinada frecuencia a lo que los expertos en psicología, han definido como “la ley hielo.”
Esta, consiste en silencio repentinos, que pudieran ser de largo o cortos períodos, acompañados de “completa ignorancia de tu pareja”, a manera lacerante, lo que además está catalogado como “violencia psicológica” por los versado en la materia.
Poco a poco, quien la experimenta cae en el mismo error, aprendiendo como reacción inconsciente, producto del mismo daño.
Sobre el tema, se pudiera citar que ciertamente, es un hecho que “la ausencia de ruido exterior e interior es relevante para nuestra salud”, pero cuando se usa como manipulación o castigo entonces tiene otra connotación psicológica.
“Hay un silencio muy dañino: la ley de hielo o el castigo de silencio”, afirman los expertos.
“Es una estrategia de violencia psicológica utilizada en las relaciones personales, de pareja, laborales, que poco a poco va destruyendo en la otra persona, la empatía y los buenos sentimientos que tiene por esa otra persona.”
“Pasarse dos, tres y hasta una semana, no solo ignorando la persona que elegiste por voluntad propia como pareja, sino aplicándole la denominada Ley Hielo, pudiera convertirse en tu peor recurso y enemigo, y por ello perder hasta el matrimonio.”
Nadie duda de que lo mejor para resolver los conflictos es el diálogo.
Usar el silencio como táctica para evitar una comunicación eficaz es una manera pasiva/agresiva de manejar situaciones conflictivas y no resuelve nada, más bien, empeora.
Este recurso para concluir una discusión es unilateral y dominante por parte de quien lo ejerce y una manipulación encubierta que se justifica con frases como “no quiero hablar más de lo mismo” o “mejor lo dejamos aquí porque si sigo lo voy a lamentar” y en ese punto, no se admiten más palabras.
Con esto se consigue cortar de raíz la comunicación a modo de castigo que conlleva un alto nivel de violencia hacia la otra persona que va acumulando resentimiento y odio.
Desde que nacemos los seres humanos necesitamos establecer conexiones emocionales con los demás. Esta necesidad se mantiene durante toda nuestra vida; con el reconocimiento y el apoyo afectivo del otro construimos lo que somos. Lo esencial de las interacciones humanas es la comunicación.
Es saludable discutir, confrontar, reflexionar sobre el propio pensamiento para encontrar un punto de encuentro, sin ofensas personales, en algunos casos, con personajes que no conocen la palabra “perdóname” porque para ellos es “humillante pedir perdón” y ahí entramos al tema del ego.
Entonces, en definitiva, el silencio destroza todos los puentes y consigna a quien lo experimenta a una condena sin motivo y sin posible apelación, descartando del todo el diálogo franco, que debe existir entre dos seres humanos, que se consideran “humanos.”
Sobre la autora
Rose Mary Santana, editora- CEO de RoseMaryNews, corresponsal en Florida de este medio y además, secretaria general de la Primera Filial del Círculo de Periodistas de la Salud, de la República Dominicana, CIPESA, en Estados Unidos, mientras forma parte del gremio desde su fundación hace más de 29 años en la República Dominicana.
Especializada en comunicación en temas de salud, avalada por cursos extracurriculares con la Organización Panamericana y Mundial de la Salud, Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, y otros organismos internacionales del área de la salud, entre otras especialidades en su área periodística, donde ha recibido innumerables reconocimientos de la sociedad civil y medios de comunicación.
Por Rose Mary Santana
