La Juventud y el Modelo Neoliberal

Por Francisco Rafael Guzmán miércoles 23 de agosto, 2017

Como dice un dicho popular, casi siempre agarramos el rábano o cualquier tubérculo por las hojas, mas no por la raíz. Esto significa que no nos vamos a la esencia, si no al fenómeno; o lo que significaría lo mismo, nos quedamos en lo superficial y no en lo profundo, al abordar los problemas del mundo físico y los problemas sociales.

 

Aunque la sociedad sigue henchida de injusticias sociales, sigue siendo la misma sociedad cargada de desigualdades sociales como  la sociedad de los años 60, 70 y 80 y la de antes de esa época, incluso, la realidad es que ha habido muchos cambios a partir de la aplicación del modelo neoliberal en la economía, e incluso en la antesala de esta aplicación. En efecto, con la crisis económica que antecede al neoliberalismo ya se daban cambios en la sociedad dominicana. Esa crisis se agudiza con la aplicación de ese modelo, pero la clase dominante resuelve su problema de garantizar la acumulación capitalista. Las reglas del juego cambiaron, el modelo económico ya no es el mismo, no hay controles de precios y se crea un mercado de divisas.

 

Esta situación afecta a la población en general, pero la población joven,  en edad trabajar o de estudiar, es tan numerosa y es la que aparentemente se ve más afectada. En realidad, los adultos y los envejecientes  no son menos afectados.

 

En el caso de la juventud, estudiar una carrera universitaria perdió atractivo con el desempleo, el deterioro del salario real. Muchos jóvenes migraron, algunos encontraron un refugio en el consumo y tráfico de drogas; hacia mediados de los 80 se estimaba que había unos 30,000 adictos en el país, en años recientes se ha estimado en unos 300,000. Pero si las drogas se consumían desde antes de los 80, como dice Adalberto de la Rosa en un artículo escrito en El Caribe del 31 de julio del 2012, entonces porque no pudieron acabar con los clubes desde antes.

 

Tiene en parte agudeza su artículo, titulado: La emigración y las drogas acabaron con los clubes, pero resulta que no bastaría con la emigración y las drogas para que estos se acabaran o desaparecieran casi por completo, porque algunos jóvenes hubiesen deseado continuar organizados en los clubes juveniles populares pero el modelo económico se lo impidió. Es que algunos  jóvenes que deseaban estar asociados en los clubes juveniles populares se vieron obligados a trabajar por bajos salarios, en largas jornadas, o bien trabajar y a estudiar, lo que les impedían tener tiempo para asociarse en ese tipo de organizaciones. De manera, que no sólo emigración y drogas, es todo un modelo económico instaurado desde que se negoció con el Fondo Monetario Internacional la deuda pública externa, el responsable de la desaparición de los clubes.

 

Es bueno hacer notar que ya en 1965, poco días antes de La Guerra, el primer grito de alarma contra el consumo de drogas lo lanzó el Movimiento Cultural del 63,  un club juvenil popular integrado por jóvenes del Movimiento Revolucionario 14 de Junio, principalmente.

Todos los jóvenes que se han quedado en el país, luego que se instaurara ese modelo excluyente impuesto por el Fondo, no son drogadictos o narcotraficantes, ni forman parte de pandillas o naciones, ni tampoco tienen vocaciones para tales hábitos o prácticas, aunque no tengan un pariente o familiar que les envíe remesas. Es cierto que los emigrantes, especialmente los que se han ido hacia los Estados Unidos, han provocado un proceso de transculturación muy agresivo que mutó a muchos jóvenes, pero no todos ellos se dejan arrastrar por esa vorágine de cambio cultural.

 

Todo hay que ver en su justa dimensión ese cambio cultural, que trajo aparejado las negociaciones de la deuda, las diversas aristas. El tiempo de que disponen los jóvenes para las actividades extra-laborales es mucho más reducido que antes de las negociaciones con el FMI, pese a que el salario real es mucho más reducido que antes.

 

El modelo económico ha propiciado tantos cambios en hábitos de muchos jóvenes, porque por ejemplo la cadena de comida rápida ha propiciado que muchos jóvenes consuman las comidas rápidas o se vean obligados a consumirlas, muchos  de los cuales  trabajan y no disponen de tiempo para ir a sus casas  a comer. En algunos casos, jóvenes que ese modelo económico los obliga a trabajar y estudiar por los bajos salarios de los padres, tienen que comer fuera del hogar por no disponer de tiempo para ir a la casa a almorzar, mucho menos disponen de tiempo para estar organizados en cualquier tipo de asociación  y reunirse con otros jóvenes.

 

De manera, que es más que las emigraciones y las drogas, fue todo el modelo económico que trajo aparejado la negociación con el FMI, vigente aún hoy día, lo que acabó con los clubes. Aunque es cierto que el cambio cultural se da con el gran proceso migratorio que se da desde aproximadamente cuando se negocia la deuda, muchos hábitos cambian en la gente, pero es el mismo modelo económico lo que empuja hacia este cambio  y no otra cosa. Los clubes no desaparecen porque el consumo de drogas aumente y ni porque se produzcan grandes oleadas migratorias, porque toda la juventud no se deja arrastrar por ese vicio y ni todas la personas cambian sus hábitos  influidas por los migrantes, pero si el modelo económico obliga a la gente a hacer un uso del tiempo que no era el que hacía en los años 60, 70 y principios de la década del 80.

 

Es cierto, que los clubes surgieron en un momento de efervescencia cultural, pero no debemos partir de la década de los 70, si no que el punto de partida de los clubes juveniles populares en la República Dominicana es la década del 60. Aunque no nacieron como una respuesta política, ni fueron creados con fines contestatarios al gobierno balaguerista de Los Doce Años, los actores culturales de esos clubes juveniles -desde un principio- tenían vínculos o eran de organizaciones de izquierda, en su mayoría. Narciso González, Andrés L. Mateo, La Chuta, etc. Es  a raíz de la caída de Trujillo, ajusticiamiento de este dictador, que los clubes juveniles populares comienzan a aparecer, ya que cuando el régimen trujillista sólo se permitían las asociaciones juveniles que sólo tuvieran por fines los puramente recreativos y estuvieran en la disposición de loar al régimen, incluso muchas de esas asociaciones o clubes llevaban el nombre de Trujillo.

Es por esto último que es en la década de 1960 que surgen los grupos juveniles populares, década en la cual la juventud eclosiona como un sujeto social a tomar en cuenta. Década de grandes acontecimientos, desde mediados de los 60 revuelta estudiantil en todos los continentes, jóvenes estudiantes se rebelan contra las autoridades  en muchas universidades. En fin, El Mayo Francés del 68, Los Hippies, la lucha por los derechos civiles de los negros de Martin Luter King en Estados Unidos.   

El modelo neoliberal es excluyente del asociacionismo en los jóvenes. Los cambios tecnológicos dan pábulos, con el uso masivo de la tecnología digital, a que no haya un interaccionismo personal entre los jóvenes, incluso entre todas las personas, por lo que la interacción cara a cara es cada vez más pobre. Este cuadro que puede parecer desalentador no parece ser viable a largo plazo, sin un colapso de la sociedad, a menos que el uso de la tecnología digital se haga de manera racional. Del mismo modo, sin el asociacionismo es difícil que la sociedad pueda sobrevivir sin que se produzca una hecatombe.

 

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