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30 de marzo 2026
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OpiniónGary Ricardo Ruiz AlcántaraGary Ricardo Ruiz Alcántara

La juventud como presente que construye el futuro político

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RESUMEN

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Hablar de juventud en la historia política dominicana es hablar de movimiento, impulso y transformación. Desde la segunda mitad del siglo XX, los jóvenes que han participado en los espacios sociales y políticos han sido responsables de impulsar reformas, defender libertades, renovar liderazgos y mantener viva la llama democrática. Su papel nunca ha sido pasivo. En cada etapa decisiva del país, la juventud ha sido protagonista.

Hoy, esa realidad adquiere un significado aún más profundo. Ya no basta con decir que la juventud es el futuro. Esa frase, repetida durante décadas, se convirtió en una excusa cómoda para postergar responsabilidades y limitar oportunidades. La juventud no puede esperar “a que le toque”. La juventud es presente, aquí y ahora. Y lo está demostrando con hechos concretos.

La creación del Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el fortalecimiento de la Juventud Revolucionaria Moderna (JRM) marcaron un antes y un después en la participación juvenil organizada. Esta generación no llegó sólo para ocupar lugares simbólicos ni para limitarse a la movilización o a los actos políticos. Llegó para dirigir instituciones, diseñar políticas públicas, impulsar programas sociales, transformar universidades, emprender en los territorios y demostrar que el relevo generacional no es solo una expresión, sino una realidad palpable y activa.

Por eso, más que aspirar por aspirar, el reto en esta etapa es construir. Construir desde el municipio, desde el aula, desde el barrio, desde la comunidad, desde la gestión pública y también desde las ideas. Construir con resultados, porque la credibilidad de esta generación no se basa en promesas vacías, sino en acciones concretas y comprobables.

La historia dominicana vuelve a estar en un punto de inflexión. La responsabilidad nos llama una vez más. No para observar, ni para conformarnos con lo alcanzado. Sino para profundizarlo, para seguir elevando el estándar de lo que significa ser joven en política: ser responsable, capaz, ético y comprometido con el país.

La juventud no es un reemplazo.

Es un relevo consciente.

Y el relevo consciente se construye con acción, coherencia y propósito.

Por Gary Ruiz 

 

 

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