RESUMEN
En el 2001, el catedrático y economista italiano Vito Tanzi, escribió sobre los efectos de la globalización e integración internacional, y como estas afectarían la capacidad recaudatoria de los países y consecuentemente la distribución de la carga tributaria, a los que definió como “termitas fiscales”. A partir de este enfoque, nos proponemos realizar una radiografía al contexto en el que se desarrollan las micro, pequeñas y medianas empresas en la República Dominicana, a fin de identificar algunos segmentos con potencial recaudatorio.
Con frecuencia escuchamos decir que la informalidad es un obstáculo para el desarrollo económico de un país. Por lo general, se hace referencia al efecto que tiene en el empleo y como ésta afecta a los trabajadores. Sin embargo, pocas veces analizamos la informalidad desde la óptica tributaria, en relación con las recaudaciones fiscales y como incide en las finanzas públicas; para mejor claridad, veamos que dicen los datos.
De acuerdo con el Informe de Gestión 2015-2016 Mipymes del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, publicado en el 2017, la República Dominicana contaba con 1millon 473 mil 374 Mipymes, actualmente no contamos con datos precisos sobre la cantidad de negocios de este tipo en el país al 2025. Sin embargo, los resultados del proyecto de la Encuesta Nacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MIPYMES) 2022-2023, publicado por el Banco Central, en el cual se levantaron poco más de 404 mil Mipymes, da cuenta que sólo el 14.8% está formalizado y cuenta con el registro nacional de contribuyentes (RNC) correspondiente, indicando además que este segmento de la economía aporta el 32% del PIB.
Por otro lado, al 2025, los organismos recaudadores internos tienen registrados 752 mil 347 contribuyentes, de los cuales hay 338 mil 126 activos, y de estos se estima que hay entre 650 y 700 empresas grandes, lo que implica que unas 337 mil Mipymes cuentan con el Registro Nacional de Contribuyentes, las que representa, según los datos anteriores del Banco Central, el 14.8% de las Mipymes formales del país. A partir de estos datos, visto que la cantidad de Mipymes a la fecha resulta incierta, podemos realizar un ejercicio de regla de tres, dividiendo los 337 mil negocios activos con RNC entre 14.8%, lo que nos arroja una estimación de 2 millones 279 mil 905 Mipymes, y restamos las registradas con RNC activos, tendríamos más de 1 millón 942 mil Mipymes informales.
Ahora bien, una vez estimada la cantidad de Mipymes informales en nuestro país, es necesario establecer cuánto representa esta condición en términos de recaudación fiscal. Para esto nos apoyaremos, una vez más, en los datos ofrecidos por el proyecto de Encuesta Nacional de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas del Banco Central, que como hemos establecido, da cuenta que las Mipymes aportan el 32% del PIB, el cual alcanzo los 124 mil millones de dólares en el 2024, lo que significa que éstas aportan unos 39 mil 680 millones de dólares a la economía dominicana, y una recaudación tributaria de 6 mil 507 millones de dólares, tomando en consideración la presión fiscal durante ese período que fue de 16,4%, arrojando un nicho potencial de recaudación ascendente a 33 mil millones de dólares.
Estas estimaciones por sí solas ponen de manifiesto, no solo el gran reto que tienen las autoridades fiscales en cuanto a sacar de la informalidad a este grupo de negocios, sino también hacer que este segmento económico del país cumpla con sus obligaciones fiscales, y que dicho cumplimiento se traduzca en recaudaciones efectivas.
A pesar del potencial recaudatorio que existe en estos negocios informales y de los efectos negativos que genera, en términos de seguridad social, en lo laboral, seguridad jurídico comercial, entre otras, los proponentes del último intento de reforma fiscal del 2024 no establecieron ninguna directriz específica tendente a abordar el tema de la informalidad, más bien se limitaron hacer una mención enunciativa sobre ella, lo que manifiesta el desinterés histórico de los hacedores de la política fiscal, para llevar al cumplimiento tributario a los informales y a quienes realizan actividades de comercio al margen de las normativas tributarias.
Pero, no podemos esperar menos de ahí, en tanto que el proceso de inducir al incumplimiento fiscal a los negocios informales no es nada fácil, es costo y largo, pero además traducirlo en recaudaciones efectivas es mucho más complejo, y en este sentido, no es de esperarse que se encaminen esfuerzos y recursos para organizar a estos comerciantes, dada la necesidad de recursos inmediatos que tiene el Estado.
Además, es justo resaltar que el abordaje de la informalidad desde la óptica de la tributación alcanza otro nivel de dificultad al entrañar una realidad socioeconómica compleja, en la que suelen convivir individuos económicamente desfavorecidos, y que ejercen actividades de comercio para fines de subsistencia, por tanto, el tratamiento que se vaya aplicar a este segmento económico debe estar en sintonía con las condiciones en que se desarrollan estas personas, a fin de que el tratamiento no sólo sea fiscalmente viable, sino además, socialmente justo.
El fin del discurso es este, la informalidad debe ser abordada lo antes posible, bien sea en la próxima reforma fiscal, o en acciones directas para este conjunto de negocios que operan al margen de las normativas legales, no sólo para que cumplan con sus obligaciones fiscales, sino también laborales, comerciales y sociales.
Fuentes:
https://www.imf.org/external/pubs/ft/fandd/spa/2001/03/pdf/tanzi.pdf
https://micm.gob.do/transparencia/images/pdf/publicaciones/informes/Gestion-Mipymes-2015-2016.pdf
https://dgii.gov.do/herramientas/consultas/Paginas/RNC.aspx
https://presidencia.gob.do/noticias/presidente-abinader-presenta-indicadores-sobre-buen-estado-de-la-economia-dominicana#:~:text=Crecimiento%20econ%C3%B3mico,de%20123%2C985.5%20millones%20de%20d%C3%B3lares.
Por Bartolomé González Pérez
Octubre 2025
