RESUMEN
En una sociedad como la actual, donde los datos se vuelven insumo para la generación de planes, proyectos y diseño de políticas públicas, los partidos políticos deben asumir con ahínco el análisis de datos para elaborar, desde la oposición, una agenda opositora que responda a las carencias del pueblo o, desde el gobierno, una gestión pública que mejore las condiciones de vida de los ciudadanos.
En ese sentido, los partidos políticos de oposición deben tener áreas especializadas en el análisis y recopilación de datos estadísticos de cada una de las agencias que gestionan políticas públicas en el tren gubernamental para de esta forma suministrar insumos actualizados al liderazgo partidario para que su rol de vocería sea más efectivo.
Así las cosas, por ejemplo, cuando el área de salud de un partido político de oposición necesite datos actualizados de las muertes neonatales o la ejecución presupuestaria de las diferentes carteras de la salud pública, debe tener a mano informaciones procesadas y digeribles que le permitan asumir una postura responsable y sustentada sobre estos temas.
De manera que es fundamental que los partidos políticos opositores refuercen sus áreas de captación, análisis y gestión de datos estadísticos, a los fines de tener una visión objetiva sobre la temperatura social y el cumplimiento de las políticas públicas por cada sector de la sociedad.
Concomitante a esto, las áreas de análisis estadístico deben hacer énfasis en el microestudio de la sociedad, es decir, tener un equipo de hombres y mujeres que levanten informaciones particulares de sus sectores, municipios, circunscripciones y provincias, para sistematizar esa información y tener a mano un diagnóstico sustentado de la situación de cada lugar donde vaya el liderazgo partidario.
Lo anterior evitaría, por ejemplo, que se vaya a Puerto Plata y se hable de los problemas que se cree que existen cuando no necesariamente es así. Un político de este tiempo debe tener la certeza de que sus planteamientos son fértiles y que la tierra (provincia) donde los plantee sea fecunda.
En la arena internacional hay ejemplos de captación, análisis y gestión de datos como una herramienta de fiscalización a las ejecutorias gubernamentales.
Un ejemplo claro de su aplicación en el diagnóstico social proviene de Canadá, donde el Partido Conservador, mientras ha sido oposición, desarrolló dashboards (tableros de control) que integran datos georreferenciados de criminalidad, índices de pobreza, acceso a servicios de salud y tasas de deserción escolar por vecindario. Este análisis multidimensional y a microescala le permitió no solo señalar un problema de seguridad en términos generales, sino identificar y cuantificar las zonas específicas donde la falta de inversión en educación estaba correlacionada con un aumento de la delincuencia juvenil, proporcionando una alternativa política basada en evidencia más precisa, incluso, que la propuesta por el gobierno de turno.
En cuanto al cumplimiento de políticas públicas, varios partidos de gobierno en Europa, entre ellos el socialdemócrata de Alemania, han desarrollado sistemas de monitoreo de desempeño que rastrean la ejecución presupuestaria y los resultados de programas sociales en tiempo real, analizando programas de reducción de la brecha digital a través de plataformas que miden la tasa real de adopción tecnológica y el perfil socioeconómico de los beneficiarios que utilizan el servicio, en lugar de conformarse con el número de entregas de equipos.
Si el análisis de datos revela que la política está beneficiando de manera desproporcionada a un grupo demográfico que ya tenía mejor acceso, la gestión de datos permite ajustar el diseño de la política rápidamente, garantizando que el gasto público cumpla con sus objetivos de equidad e impacto social y en el caso de la oposición, permite interpelar y refutar la solución implementada desde el gobierno.
En fin, en la sociedad del conocimiento, los partidos como reflejo de ésta deben prestar atención al levantamiento, sistematización, análisis y gestión de datos.
Por: Mihail García.
