La importancia de la imagen del candidato

Por Jesús M. Guerrero martes 12 de junio, 2018

Los candidatos a los puestos electivos en los niveles presidencial, congresual y municipal son productos que son consumidos o rechazados por el electorado. En la actual carrera por las candidaturas para asumir la jefatura del Poder Ejecutivo, la imagen de los expresidentes, se encuentran polarizando el escenario electoral, son bastantes conocidos por los votantes.

La imagen de un candidato es su principal carta de presentación, es su pase de entrada para acceder a las simpatías del electorado. Aunque esto, no significa que los aspirantes presidenciales no deban someterse a procesos de renovación de imagen de cuando en vez; ningún dirigente político con pretensiones de ocupar un cargo de elección popular puede darse el lujo, de someterse nuevamente al escrutinio ciudadano luego de una derrota sin autoanalizar las diversas razones que le costaron el triunfo.

Los partidos políticos deben tener madurez y reconocer lo determinante que es la imagen de los candidatos, especialmente para alcanzar la presidencia de la nación, incluso; es cuestión de lógica que su perfil debe ser agradable para sus militantes y la ciudadanía en general. Cito a la consultora, Claudia Borrel: “Cada código de comunicación es importante, pues ya no es suficiente que el aspirante político tenga determinado número de años de militancia en un partido o experiencia en alguna función pública, es necesario también tener una imagen que proyecte ciertos atributos como seguridad, confianza, cercanía, inteligencia y honestidad, así como tener la capacidad para gobernar un país y ganar votos. Esta imagen deberá ir acorde a lo que se espera de un líder político.”

El candidato que no logre introducir su imagen ni se distinga por la habilidad de construir un discurso que despierte pasión, se dirige al fracaso electoral. Un equipo de comunicación e imagen que no logre posicionar al aspirante que promueven en los principales medios y de hacerlo, sus intervenciones no inciten exaltación ni siquiera sean rebatidas por los adversarios; probablemente el candidato tiene debilidades como carencia de carisma, tal cual explicó, Jorge Imhof en el Congreso Internacional de Comunicación Política y Campañas Legislativas, cito: “Los consultores no provocan emoción en el otro, sino que la detectan y conectan con ella.”

En la actualidad los asesores de campañas tienen la opción de fabricar o revitalizar una imagen, pero esta apenas podrá lograr algo entre los electores si no se sustenta en realidades. Corresponderá utilizar las potencialidades y mejores atributos del candidato para enfatizar y conseguir que sean motivadores de apreciaciones positivas. Esto no quiere decir que deben cambiar su discurso totalmente porque podría proyectar falta de sinceridad, tal como describe Dick Morris respecto a la candidatura de Al Gore al darle menor importancia a sus políticas medioambientales, las cuales habían sido su bandera durante años, en las controversiales elecciones en las cuales fue derrotado George W. Bush. Como también, las frustradas aspiraciones de Michael Dukakis, producto de su incapacidad de estimular a los votantes por su actitud reservada y de tecnócrata, fue el principal obstáculo que no le permitió ostentar la Casa Blanca como residencia en 1988 ante Bush padre.

El ensayo del Centro Político: La importancia de la imagen personal del candidato, ¿Qué quiere ver la gente?, establece lo siguiente: “Es importante recalcar que no hay una buena imagen como tal, al hacer uso de dicho término nos referimos que la idoneidad de ésta depende del tipo de candidato que esté en la mente del elector en el momento de la elección.” Este razonamiento explica que el candidato potable es aquel que es fiel a su personalidad y coherente con sus posturas, es de necios creer que el electorado es tonto, cuando ellos legitiman a los pretendientes a ocupar cargos públicos.

Al ver a Hipólito Mejía, su carácter es lo que le permite conectar con la sociedad que hace 6 años le otorgó el 47% de los votos y a veces lo coloca en el ojo del huracán. Su accionar ha cambiado sutilmente, utilizando la prudencia, solo confrontando para elegir a su oponente, no ha cometido el error de la sobreexposición. Como también se puede ver al expresidente Fernández más abierto, cuando después de salir del gobierno apeló al silencio, sin importar los ataques. Luego de la actividad del domingo pasado, es innegable que Leonel Fernández ha salido de la pasividad y se ha colocado en la lucha por el poder a la cabeza de su partido.

Es que tanto el Guabo de Gurabo y el León, tienen la capacidad de hacer empatía con los votantes de cualquier extracto social. Como describiese Imhof, tienen la capacidad de dominar el “insight”, el cual define de la siguiente manera: “Es algo que sabemos del otro que el otro no sabía que sabía, pero sabía.”

Partiendo de esta premisa, Imhof explica lo siguiente: “Si nosotros podemos encontrar un insight, si podemos detectar un sentimiento o emoción que está en el otro y logramos representarla delante de él, estamos conectando de forma emocional.” A la hora de ejercer el voto, los ciudadanos deciden basados en la emoción, por eso es vital que el candidato provoque entusiasmo en el electorado.

Concluyo con la frase de Santiago Bernés, cito: “La imagen política puede gobernar a las personas y administrar las cosas.”

Por Jesús M. Guerrero

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