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10 de enero 2026
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OpiniónEnrique Aquino AcostaEnrique Aquino Acosta

La idolatría, un enemigo espiritual que podemos combatir y derrotar

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Muchos dominicanos, dominicanas y otras personas residentes en nuestro país o que nos visitan, celebran una fiesta al ídolo de la Virgen de la Altagracia, el 21 de enero de cada año, la cual es promovida, organizada, dirigida y administrada por el liderazgo católico.

En honor a la verdad, que es mi Señor y Salvador Jesucristo, se trata de una tradición religiosa y de una fiesta pagana que se celebra para alabar, adorar y honrar a una imagen o estatua que fabricaron los hombres con oro, plata y otros metales, en lugar de alabar, adorar y honrar el glorioso nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Sin embargo, los promotores, organizadores, dirigentes y administradores de la referida fiesta pagana no entienden que su homenajeada tiene ojos, pero no ve, tiene boca y no habla, tiene orejas y no oye, tiene nariz y no huele, tiene manos y no palpa nada y tiene pies y no camina, según lo que nos enseña el Salmo 115.

De igual modo, el texto bíblico citado señala que las personas que fabrican esa estatua o imagen al ídolo de la Virgen de la Altagracia y quienes confían en ella son, desde el punto de vista espiritual, ciegas, mudas, sordas, paralíticas e inútiles, como ella.

También es necesario señalar, que las fiestas que se celebran al referido ídolo son prácticas religiosas contrarias al culto que Dios estableció que se le haga en la tierra y sobre los cielos, debido a que promueven la mentira espiritual, la hechicería, la brujería, el ocultismo y la hipocresía y por eso Dios prohíbe su fabricación, venta, posesión, adoración y veneración.

¿Por qué afirmo que son prácticas religiosas contrarias al culto que debemos hacer a Dios? Lo afirmo, porque las enseñanzas bíblicas sugieren que solo a nuestro Señor y Salvador Jesucristo debemos dar alabanza, adoración, gloria y honra.

Además, debemos hacerlo porque nuestro Señor y Salvador Jesucristo participó, junto a su Padre y al Espíritu Santo, en la creación de los cielos, la tierra y todo lo que hay dentro de ellos y es el único que tiene poder para perdonar pacados, resucitar a los muertos y salvar nuestras almas.

De igual modo, se debe entender que ninguna criatura celestial o terrenal tiene poder ni méritos espirituales suficientes para recibir nuestra alabanza, adoración, gloria y honra, aunque se trate de María, la madre de Jesús o de otro personaje bíblico importante, ya que el único que es digno y merecedor de recibirlas es nuestro Señor y Salvador Jesucristo, quien no las comparte con nadie.

Por otra parte, lamento señalar que la mayoría de las iglesias evangélicas de la República Dominicana permanecen indiferentes frente a la práctica y consecuencias espirituales que representa el pecado de idolatría, debido a que no predican ni enseñan lo suficiente la Palabra de Dios, que es la Biblia, para combatir y erradicar el sistema idolátrico religioso que impera en nuestro país.

En ese sentido, hermanos y hermanas evangélicos, debemos cumplir con el deber bíblico de examinar todo lo relacionado con el sistema religioso idolátrico que promueve y mantiene la Iglesia Católica y lo que publican las redes sociales para promoverlo. De esa manera, contribuiremos a que las personas que practican el pecado de idolatría se arrepientan y se liberen espiritualmente.

Finalmente, invito a las iglesias cristianas evangélicas y los miembros de la Iglesia Católica pedir al Dios Padre que nos dé poder espiritual para combatir y derrotar el sistema idolátrico religioso que existe en nuestro país y en otros, mediante la predicación y enseñanza de su Santa Palabra para despertar y liberar espiritualmente a muchas personas para que puedan alabar, adorar, glorificar y honrar, única y exclusivamente, a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Por: Enrique Aquino Acosta.

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