ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
31 de marzo 2026
logo
OpiniónAlcides Pimentel PaulinoAlcides Pimentel Paulino

La guerra de Irán y la política de bloques

COMPARTIR:

RESUMEN

Analizando noticia... por favor espera.

En el todo el mundo han existido guerras que a ojos de la opinión pública pueden parecer absurdas. Que un régimen como el iraní tenga la bomba nuclear, no solo es un peligro para el estado de Israel. Los motivos de una guerra pueden ser tan complejos que no se pueden explicar con ideas básicas que todo el público puede entender de manera sencilla. La amenaza nuclear no solo se cierne sobre Israel, sino también sobre USA después de los atentados del 11 de Septiembre del 2001.

El Nuevo Orden Mundial (NOM) es la clave para entender la geopolítica actual, un mundo en donde EE.UU. y sus aliados se enfrentan a la nueva potencia emergente, China y su eterno aliado, Rusia. Diversos analistas argumentan que ante este nuevo panorama, anteriores dirigentes norteamericanos como Obama o Biden, se estaban pegando un tiro en el pie en sus relaciones con China o Rusia. Permitían que estos países fuesen cada vez más temerarios en sus acciones, de ahí la guerra de Ucrania. China invadirá Taiwán en cualquier momento.

El inicio de la polarización actual comenzó a principios del siglo XX, cuando el mundo se dividió en dos bloques económicos e ideológicos. El Bloque Comunista, cuyo principal exponente era la URSS y el Bloque Capitalista, capitaneado por EE.UU. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) marcó el principio de esta división en bloques, pero fue durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) cuando se consolidó el Nuevo Orden Mundial (AOM), cuyo efecto más inmediato fue la Guerra Fría, que enfrentó a EE.UU. y sus aliados contra la URSS y sus satélites. De aquella época proceden casos tan llamativos como el de Cuba. USA llegó a tener misiles en su patio trasero.

La Organización Mundial del Comercio (OMC), la Corte Penal Internacional o la ONU están en entredicho en este nuevo contexto histórico. Cuando parecía que el mundo se orientaba hacia el multilateralismo, nos encontramos abruptamente con las tensiones que genera un cambio de paradigma. Estamos asistiendo a la reorganización de los bloques. Sería muy inocente pensar que la transición del Antiguo Orden Mundial (AOM) al Nuevo Orden Mundial (NOM) no traería conflictos. Conviene recordar que China no es una democracia clásica, sino un sistema híbrido, comunista en lo político (partido único PCCh) y capitalista en lo económico. Un país alejado de las democracias occidentales en cuanto a libertades políticas y derechos sociales. El crecimiento económico chino ha eclipsado todo lo demás. Para el Partido Comunista Chino, la Madre Patria (Imperio Central) es más importante que los derechos individuales.

Con la guerra contra el régimen iraní y la intervención estadounidense en Venezuela, tengo sentimientos encontrados. Por un lado, no es bueno que USA (Trump) tome decisiones unilaterales sin contar con las organizaciones internacionales ni con la legalidad vigente. Por el otro, hay que ser realista y pensar que vivimos en un mundo polarizado en el que se puede hacer eterno tomar decisiones importantes. Trump no creo que esté loco, a pesar de sus múltiples contradicciones. Desde el punto de vista geopolítico, todos sus movimientos forman parte de la reorganización internacional conocida como ¨Nuevo Orden Mundial¨. Venezuela, Irán y Groenlandia forman parte del mismo objetivo. Quién será el siguiente? Cuba o Corea del Norte?.

Europa debe colocarse en un bando, y como casi siempre lo hace con USA. De ahí las palabras de Von der Leyen apoyando a Trump. ¨No se debe llorar por el régimen iraní¨. Esta declaración de la presidenta de la Comisión Europea, no es compartida por otros líderes europeos como Pedro Sánchez o Antonio Costa. Ambos dirigentes son de izquierda (socialistas), mientras que Von der Leyen, es de derechas. Aquí se vuelve a evidenciar la división de los bloques, derecha-izquierda, en la sociedad occidental actual. Una de las consecuencias de la polarización es la desaparición de los partidos de centro que podían hacer de bisagra entre ambos bloques. Europa ya no puede ser el mediador del Nuevo Orden Mundial dirigido por mandatarios autoritarios como Trump, Xi Jinping o Vladimir Putin.

Muchos se oponen a esta guerra tomando como referencia la guerra de Irak. Las armas de destrucción masiva no existían. Aquí no se trata solo de que Irán consiga tener la bomba nuclear. El régimen de los Ayatolás no son hermanitas de la caridad. Están más próximos a los talibanes que a una democracia moderna. Se calcula que durante las últimas protestas en Irán, según Hnara, murieron unas 3117 personas. Otras fuentes calculan que murieron más de 7.000 personas. La muerte de Mahsa Amini en el 2022 desencadenó grandes protestas, pero el régimen las reprimió duramente. Los que se llevan siempre la peor parte son los opositores políticos, las mujeres y los homosexuales. Las negociaciones con Irán por el enriquecimiento de Uranio para fabricar la bomba nuclear no estaban dando frutos. El régimen iraní estaba ganando tiempo para seguir enriqueciendo uranio. Llega un momento en que las negociaciones no dan más de sí, y hay que pasar al conflicto directo.

No termino de entender el ¨No a la guerra¨ de muchos partidos de izquierda. ¿Es que prefieren que las cosas sigan igual en Irán y en Venezuela, por ejemplo? No hacer nada, no es una actitud activa en favor de los derechos humanos. La posición de Pedro Sánchez es puro tacticismo político. En España, la polarización de la sociedad es una estrategia orquestada por la izquierda, ya que ideológicamente la sociedad española era mayoritariamente de izquierda. Sánchez sabe que aún perdiendo las elecciones, puede terminar gobernando con el apoyo de los partidos nacionalistas (independentistas). Las contradicciones de Pedro Sánchez, los pactos con los independentistas o Bildu, los casos de acoso sexual y la corrupción en el partido socialista, han provocado que la sociedad española se escore cada vez más a la derecha como se está observando en las diferentes elecciones autonómicas en las que la ultraderecha (VOX) no para de crecer. Puede parecer que la estrategia de Sánchez sea resistir en el poder hasta el final de la legislatura sin presupuestos y a merced de los nacionalistas para aprobar cualquier ley, sin importarle lo que le ocurra a su partido cuando él abandone el barco, como sugiere el histórico dirigente socialista Felipe González.

En España existe una izquierda pacifista que choca con la realidad actual, en donde se impone la ley del más fuerte. No es fácil poner de acuerdo a 27 miembros, con intereses en muchos casos contrapuestos. Alemania y España, por ejemplo, no están en la misma onda. En Europa no existe unanimidad cuando se tratas temas complejos. Ya se vio con la guerra de Irak, la invasión de Palestina o la captura de Maduro en Venezuela. Las amenazas de Trump de poner aranceles a los productos españoles por la negativa del gobierno de España (PSOE) por utilizar las bases norteamericanas de Rota y Morón no son creíbles. Expulsar a España de la OTAN, no creo que sea fácil, es más bien un farol de Trump. De hecho la OTAN no quiere implicarse en el conflicto.

La UE tiene en marcha la operación Aspides en la que participan Francia, Italia y Grecia. La operación consiste en evitar los ataques contra el tráfico marítimo en el mar Rojo de los piratas somalíes y los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán. La alta representante de la UE, Kaja Kallas, sugiere modificar esta operación para defender el tráfico en el estrecho de Ormuz, pero numerosos países entre ellos Alemania o el Reino Unido, no están por la labor.

El movimiento MAGA le recuerda a Trump, con la boca pequeña, su promesa electoral de no implicarse en guerras que perjudiquen al contribuyente estadounidense. Según el Pentágono, la primera semana de guerra ha supuesto un coste de más de 11.300 millones de dólares. Es evidente que el mandatario estadounidense se ha equivocado en cuanto a la resistencia y al arsenal del régimen iraní. Hace poco Irán lanzó dos misiles contra una base de USA y el Reino Unido en el océano Índico, una base que se encuentra a 4.000 kilómetros de Teherán. Una distancia a la que se encuentran muchas ciudades europeas.

Una invasión terrestre es muy complicada, pero las bombas, los bloqueos y las sanciones pueden perjudicar a toda la sociedad iraní, provocando una adhesión inesperada al régimen o una guerra civil muy sangrienta. Esperar a que la oposición iraní tome el poder, parece una utopía a día de hoy. El régimen iraní es como una Hidra, aunque eliminen a sus principales líderes, en seguida aparece otra cabeza que sustituye a la anterior. Esto hace pensar que el régimen tiene una base sólida. La desaparición o el estado de salud de Mojtaba Jamenei no es tan importante para la continuidad del régimen. El nuevo líder siempre ha sido como un fantasma. Poco se conoce de su vida. Algunos creen, incluso que se trata de un avatar de la Guardia Revolucionaria. Este tipo de especulaciones son muy normales en la actualidad. Algo parecido le ocurrió a Beniamin Netanyahu y sus seis dedos.

Invadir por tierra Irán, son palabras mayores. Para Israel, esta acción militar contra el régimen de los ayatolás es un negocio redondo. Eliminar a su principal enemigo en la región es vital para el estado hebreo. Irán tiene el objetivo de eliminar a Israel de la faz de la Tierra. Ambos países luchan por la hegemonía regional. Irán se ha quedado solo en la región. Sus únicos aliados son grupos terroristas subvencionados como Hamás, Hizbulá, la Jihad Islámica, Hutíes y las milicias chiíes en Siria e Irak. Recordemos que se trata de un país musulmán que sigue la variante del chiísmo, por eso ataca a otros países árabes (Sunitas) que apoyan a Estados Unidos e Israel. Las relaciones entre Irán y Occidente, encabezada por USA siempre han sido complejas. Para muchos iraníes se trata de la segunda parte de una película ya vista por el país en 1953, con el derrocamiento de Mohammad Mosaddeq, un dirigente democrático que se atrevió a nacionalizar el sector petrolero del país en contra de los intereses de Estados Unidos e Inglaterra. El resultado a largo plazo fue la Revolución Islámica de 1979. Irán no es Venezuela.

El nombramiento de Mojtabar Jamenei como Rahbar, nuevo líder supremo de la República Islámina ( hijo de Alí Jamenei), es una declaración de intenciones contra Trump e Israel.

El régimen tiene la intención de aguantar todo lo que pueda. Los iraníes están acostumbrados al martirio, a sacrificar su vida por el Islam. En las películas ocurren los milagros, pero en la vida real, las batallas de David contra Goliah, siempre terminan con la derrota del más débil. Se trata de una actitud valiente (morir matando), pero suicida. Negarse a negociar solo conducirá al país a la ruina. Se comenta que el Pentágono está utilizando la Inteligencia Artificial (IA) de la empresa Palantir de Peter Thiel, más concretamente el sistema operativo Maven Smart Sytem, para llevar a cabo las diferentes misiones del ejército estadounidense.

La estrategia de expandir el conflicto a muchos otros países de oriente medio, no creo que sea efectiva, sino más bien una reacción desesperada. Rusia está empantanada en Ucrania y a China no le interesa meterse en una guerra contra USA cuando tiene la vista puesta en Taiwán. China es aliada de Irán. Es su principal importador de petróleo, con el 80% de la producción iraní. El 14 % del crudo que importa el gigante asiático. Países como Corea del Sur o Japón, pueden verse más afectados si el conflicto se prolonga en exceso. Las negociaciones con el régimen a las que alude Trump parecen inventadas para crear tensiones internas en el régimen. Bombardear el sistema eléctrico iraní si no se abre el estrecho de Ormuz no parece que les asuste. De hecho Irán ha rechazado el último plan de Paz –Ultimátum planteado por Trump. Israel ya bombardeó la mayor instalación de gas iraní, South Pars.

El estrecho de Ormuz es una vía estratégica para el comercio mundial. Por allí pasaba el 20 % del petróleo mundial y el 35% de los fertilizantes, sobre todo con destino a Asia Oriental. La idea del régimen iraní es cerrar el estrecho, ya sea colocando minas (flotantes o submarinas) o atacando directamente a los barcos que circulan por la zona con drones o misiles. Irán solo deja circular por el estrecho a los barcos chinos. El objetivo es provocar inestabilidad económica en Occidente. Los bombardeos sobre la isla de Jarg persiguen cortar la exportación de petróleo y gas, principalmente hacia China. Desde la isla de Jarg, sale aproximadamente el 90% del petróleo que exporta Irán. China es el mayor importador mundial de petróleo.

Todo está cambiando en este nuevo Orden Mundial. Hasta hace algunas décadas, era impensable que Japón y Alemania se rearmaran, dejando atrás su pasado conjunto pacifista después de la Segunda Guerra Mundial (1939-45). ¡Puede ser una reacción de algunos países europeos ante el miedo a Rusia y China o simplemente que duden de la protección del Tio Sam¡.

No seamos ilusos, para conseguir sus objetivos, Trump no dudará en saltarse las leyes internacionales que tanto defienden los partidos de izquierda para declarar que esta guerra es ilegal. Es evidente que lo es, pero conviene no olvidar que vivimos en un mundo en donde la ley del más fuerte se impone, saltándose la legalidad internacional, con la excusa de la seguridad nacional. No creo que hubiese habido consenso si EE.UU. e Israel lo hubiesen intentado consensuar en la ONU. Casi nadie les apoyaría. Es muy posible que la estrategia de EE.UU. e Israel, sea dividir a Irán en regiones más pequeñas y menos fuertes. Los Kurdos no verían con malos ojos esta opción; ya que podrían disponer de un Estado propio. En la OMS existe preocupación por un más que probable ataque a instalaciones nucleares que podrían provocar un accidente al estilo Chernóbil. Sobre todo después del susto en la central nuclear de Bushehr.

A todos nos repercutirá esta guerra en forma de inflación. La opción de incrementar la producción de petróleo por parte de la OPEP mientras dure el conflicto no está del todo clara. Trump ha permitido comprar petróleo ruso en tránsito por este motivo. El barril de Brent ya ha superado los 100 dólares. Rusia ofrece petróleo y gas a Europa a cambio de suavizar las sanciones y que Europa haga la vista gorda en el conflicto con Ucrania. Es evidente que algunos salen beneficiados con las guerras. Se calcula que la fortuna de Trump, desde que ha vuelto a la Casa Blanca, ha crecido más de mil millones de dólares y la empresa Palantir ha subido un 24% en bolsa desde que estalló la guerra.

La liberación de reservas de petróleo no será suficiente si el conflicto se alarga para evitar una subida de la inflación a nivel mundial. Este es el motivo por el que Trump quiere una guerra corta, ya que puede afectarle en las elecciones de medio mandato (midterm elections), de ahí la petición de Trump de pedir a los países afectados que escolten a los petroleros en el estrecho. La EU tiene un dilema. No quiere implicarse en la guerra, pero necesita que se abra el estrecho para evitar una crisis económica mundial de consecuencias impredecibles.

Fuentes serias afirman que dos buques rusos (el Sea Horse y el Anatoli Kolodkin) con petróleo se dirigen a Cuba, lo que constituye un claro desafío a Trump. No quiero ser pesimista, pero imaginemos que EE.UU. ataca estos barcos. ¿Estaríamos al borde de la Tercera Guerra Mundial? Rusia no está en condiciones de abrir otro frente tras el pantano de la guerra de Ucrania.

La guerra es un fracaso de la política y de la diplomacia. Todas las guerras implican muerte, y esa pérdida de vidas humanas es la mayor tragedia del hombre. Cuando se impone la ley del más fuerte, se debilita la democracia entendida como el poder de los ciudadanos.


Por Alcides Pimentel Paulino

Comenta