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14 de febrero 2026
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OpiniónRolando FernándezRolando Fernández

La gran interrogante, de cara al nuevo proceso eleccionario uasdiano

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RESUMEN

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Todo aquel que ha estado interactuando de una u otra forma a lo interno de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), ya sea como parte del personal administrativo, o docente, tiene que estar conteste en cuanto a que esa institución viene requiriendo desde hace años de profundas transformaciones en todos los órdenes, a los fines de poder mantener su vigencia operativa; evitar la “debacle” innegable que cada vez más le asecha.

De igual forma, en que los males constantes que le afectan, y que en su mayoría representan las principales causales de las ineficiencias que allí se verifican, tanto respecto a lo laboral generalizado propiamente, como con relación a su competencia de mayor principalía: la misión social de llevar a cabo la formación profesional más óptima posible de sus egresados, muy poco se han venido enfrentando.

Y, todo es debido a los tintes politiqueros que caracterizan su modus operandi, caracterizado en gran medida, por las apetencias personales de los que asumen funciones directivas en esa, como las grupales fehacientes – aquellos que promueven las candidaturas a los cargos de dirección electivos -; como, el tráfico de influencias conexo y relativo a los mismos, que de ordinario rige en la academia.

Además, laceran significativamente las actividades administrativas y docentes dentro de la misma, los excesos de democracia que se respiran, colindando con lo caótico; y que, abarcan desde ambas áreas señaladas, hasta el estudiantado que recibe la universidad, siendo muy pocas para este último, las exigibilidades que imponen los grados que se cursan a ese nivel.

¡Todavía se está en los tiempos de apertura desmedida pasados, muchos creen! Se estudia lo que se quiera, sin importar aptitudes, hasta por moda. No hay cantidad de años-límite para egresar; ni menos, aplicación de la baja estudiantil, aunque proceda. ¡Luego, la masificación en tal sentido, se reportará incosteable por completo!

Es evidente que, un significativo panorama desolador, es el que hoy se tiene a lo interno de esa casa de altos estudios, en lo referente a lo expresado; que, no cabe duda, es la de mayor relevancia con que cuenta el país, a pesar de los serios “achaques en su salud académica y gerencial, que le mantienen bastante de cerca de una sala de cuidados médicos intensivos”, para su saneamiento financiero, y demás recuperaciones urgentes, tanto administrativas, como docentes.

En esa, obviamente, habrá que proporcionarle sostenidos tratamientos, a través de los cuales pueda volver a adquirir el sosiego económico requerido; su credibilidad, en cuanto a proveer formación profesional se refiere; y, llevar a efecto las investigaciones de calidad esperadas, como aportes a lo científico requerido en los tiempos presentes, entre otras cosas.

Como se infiere, a partir de entonces, podría volver esa “Alma Máter”, a lograr la imagen pública, que le hacía otrora digna de admiración, honor y respeto; a considerarse en verdad a la institución, tal la “Universidad Primada o Primera de América”, como históricamente se le conoce.

En el tenor de lo tratado, y precisamente, cuando la comunidad uasdiana se aboca a la elección de nuevas autoridades, para la dirección y manejo de la entidad, que esta vez se espera sean más eficientes y oportunos, que lo hasta ahora logrado, llueven serías interrogantes en torno a las transformaciones que desde sus más altas instancias se deberán impulsar. Y, ¡mientras más rápido se haga, mejor sería!

Obedecen aquellas, a la “troquelación”, si cabe el término, hacia lo particular que desde hace varios lustros ya, se le ha venido dando al sistema operativo regente en su interior. Cabe señalar que, ¡habría romper necesariamente con el sólido esquema gerencial establecido, y aplicado por los incumbentes de turno en forma recurrente!, el cual, tal es conocido, dista bastante del grueso de las enseñanzas impartidas en sus aulas, para la puesta en práctica profesionalmente hablando, con referencia a diversas disciplinas del saber.

Ahora, la inquietud de mayor grado que asalta a tantos relacionados con la academia pública, por los precedentes, de seguro es que: independientemente de las aptitudes  que puedan reunir los nuevos funcionarios electos, que resulten agraciados en las urnas, como las voluntades positivas que abriguen, les caractericen,  podrán esos agarrar el toro por los cuernos, doblegarle y dirigir la entidad por senderos más acordes con las funciones básicas a cargo, formativas y sociales, docentes óptimas, y de investigación oportuna, cabe reiterar.

Y, como apoyo a esa loable actitud, dejar al margen la politiquería presente cada vez; las reciprocidades con los grupos respaldantes durante el proceso electoral último finalizado; como, el tráfico de influencias que de ordinario se estila. En adición, imponer los controles debidos, respecto de la añeja democracia permitida en todo su campus; que, se entiende aún debe prevalecer en los ámbitos uasdianos, sin excepción, por las ocurrencias pasadas. ¡Craso error!

Pues, de sobra es sabido que, son esos los factores limitantes, en gran medida, que en su momento interfieren con la aplicación de lo gerencial y académico necesario, desde la rectoría de la universidad misma, y las demás posiciones directivas de apoyo.

Ojalá que, en esta ocasión, un buen porcentaje de las medidas enmendatorias que urgen, se puedan definir con claridad meridiana, y ser aplicadas con la efectividad de orden; ya que, de lo contrario, el futuro que le esperaría a la única ventanilla que permite estudiar a la juventud empobrecida del país, principalmente, se tornará muy incierto.

 

Autor: Rolando Fernández

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