Ha inicios de esta semana una propuesta del novel partido Camino Nuevo, en la que se sugiere presentar al senador del Distrito Nacional, Omar Fernández, como su candidato presidencial para el año 2028, se ha pretendido sacudir el escenario político dominicano; pero resultó ser algo sin mayores resultados. La noticia, aunque recubierta de cortesía y supuesto enardecimiento, no dejó de levantar suspicacias sobre sus reales intenciones, en tanto la oferta proveniente de un grupo sin estructura, sin historia y colocado en la boleta en el número el 34, que no representa más que el lugar marginal de quienes aún no han logrado echar raíces en el imaginario colectivo ni en la realidad territorial de la política dominicana.
Lo fundamental no es la propuesta, sino la respuesta. Y ahí, el senador Omar Fernández ha dado clase de imperturbabilidad, nobleza y claridad. Reconoció con altura la oferta que se le expresara, pero fue categórico al reafirmar que su compromiso actual está enfocado en su labor legislativa y en la responsabilidad asumida con los ciudadanos del Distrito Nacional. Dijo más con ese gesto que muchos con discursos grandilocuentes. No hay confusión posible. Omar está en la Fuerza del Pueblo, donde ha estado siempre.
Dejando sobrentendido que la Fuerza del Pueblo no es un desechable instrumento electoral ni una plataforma temporal. Es una organización con perspectiva de Estado, con una estructura nacional solidificada y, sobre todo, con un liderazgo probado en el ejercicio del poder y en la resistencia democrática. La Fuerza del Pueblo tiene historia y tiene futuro. No se trata de ningún experimento político de laboratorio. Es lo que deben entender con claridad meridiana los que intentan pescar en río revuelto ofreciendo candidaturas sin respaldo.
No hay Fisura en la Fuerza del Pueblo, en cambio hay armonía generacional, visión compartida y una sinergia natural entre sus principales lideres, que sin duda lo son Leonel y Omar Fernández, en cuanto al primero, es el arquitecto de la modernidad política dominicana, tres veces presidente de la República y figura central del pensamiento progresista en América Latina; el segundo, representante de una nueva generación que asume la política con ética, cercanía y compromiso social. No hay competencia entre ellos, hay relevo proyectado al futuro. No hay disputa de egos, hay integración de propósitos.
La forma con la que el senador Omar Fernández ha respondido a la propuesta de Camino Nuevo, ratifica su enjundia política y su noble relación con el partido que lo ha formado y proyectado. Y nos recuerda que el futuro no se improvisa, sino que se construye. En la Fuerza del Pueblo hay principios, hay método y hay proyecto, por demás, está abierta a recibir a todos los dominicanos y dominicanas que, sin mezquindad ni doble agenda, o estrategias camufladas de modernidad, deseen sumarse al proyecto de transformación nacional
El pueblo dominicano, más allá de maniobras o titulares pasajeros, sabrá identificar dónde está la experiencia con visión, el relevo con compromiso y el liderazgo con dirección. Y sabrá; llegado el momento, colocar a cada quien en su lugar.
Por José Peña Santana
