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20 de enero 2026
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OpiniónWilberto Duarte SantanaWilberto Duarte Santana

La farsa de la etiqueta: ¿Tu «Líder» es en realidad un jefe con un título nuevo?

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RESUMEN

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Actualmente, el término liderazgo se ha convertido en la palabra de moda, popularizándose en cada rincón de nuestra sociedad: desde partidos políticos y grupos religiosos hasta equipos deportivos y, muy especialmente, en el sector empresarial. Es el concepto ideal para definir a aquellas personas que supuestamente deberían guiar, motivar y comunicar una visión clave para que otros puedan seguirles.

Sin embargo, detrás de este boom terminológico, se esconde una amarga realidad: la crisis del líder por posición.

El Disfraz del Supervisor

El problema con muchos de los que ostentan hoy la etiqueta de «líder» es que, en la mayoría de los casos, simplemente fueron posicionados en ese lugar. Desconocen el peso, la responsabilidad y el compromiso ético que conlleva esa designación. Para ellos, es un simple cambio de nomenclatura.

Muchos han infravalorado este término, incluso mirándolo con desprecio. ¿Por qué? Porque los «líderes» que conocen son aquellos que, en esencia, siguen siendo figuras autoritarias y jerárquicas.

Con la moda del liderazgo, dejaron de ser supervisores o jefes para ser llamados líderes. Al cambiar solo la etiqueta, se cambió la manera de dirigirse a ellos, pero no su percepción de mando. Su carácter sigue intacto y su método sigue siendo la imposición.

La Pobreza del Miedo a Ser Reemplazado

Encontramos el ejemplo más desolador en las organizaciones: personas que se niegan a liderar de verdad, paralizadas por el miedo a ser reemplazadas. Prefieren mantener a un subordinado en la ignorancia operativa antes que desarrollar su potencial al máximo.

Ignoran la verdad fundamental del liderazgo: un líder crea líderes.

«Un buen líder es aquel que se hace progresivamente innecesario»

Thomas Carothers

Cuando un «líder» retiene conocimiento, no está asegurando su puesto; está demostrando que su valor radica en su cargo y no en su influencia. Se convierte en la dictadura de la mediocridad, donde el miedo a enseñar frena la evolución de todo el equipo.

¿Te Seguirían sin tu Puesto? El Punto de Partida

Es urgente que, como sociedad y como profesionales, abandonemos el uso erróneo de este término y nos enfoquemos en identificar a los verdaderos catalizadores de cambio. El liderazgo debe ser una causa a seguir, no una posición a temer.

Si tienes una posición de liderazgo social o religioso, pregúntate: ¿por qué te eligieron como líder? Y si eres un líder empresarial, la pregunta clave es: ¿sin esa posición que tengo, alguien de mi equipo me seguiría por convicción propia?

Estas preguntas son el punto de partida para una transformación.

El liderazgo no es una plataforma para el ego; es una oportunidad de cambiar, ayudar y motivar, no solo a otros, sino también a nosotros mismos. Dejemos de lado los prejuicios de la personalidad imponente.

¡El liderazgo no es exclusivo para el proactivo o el extrovertido! Es para ti y para mí, si estamos dispuestos a trabajar en el único terreno que importa: nuestro carácter.

Tenemos la responsabilidad histórica de mejorar este mundo, una generación de líderes auténticos a la vez.

Por Wilberto Duarte 

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