La factura eléctrica, una expresión más de violencia…

Por JOSE ANTONIO MATOS PEÑA sábado 25 de marzo, 2017

Si cierto es que la población dominicana esta abatida en estos días por la criminalidad, impunidad casi total frente al delito, sobre todo los de mayor magnitud de dinero, un pánico automático nos cubre al transitar las calles y carreteras del país, también en la parte económica personal y familiar sufrimos los embates de un sistema que no para en su golpeo, al parecer sistemático.

Abunda por demás referirnos en estas letras a los hechos de violencias de los días que transcurren, como por ejemplo, el fin de semana pasado, donde en tres días surgieron 20 muertos y 24 heridos, no, no solamente eso, el terror sufrido por la ciudadanía frente a la indefensión y los abusos, altos precios, altas tarifas de diferentes naturalezas, entre ellas, el gran mal servicio eléctrico.

A propósito del eléctrico está inspirado este artículo, en Neiba, donde hacen par de años se desarrolló una jornada popular en procura de un mejor servicio eléctrico, nosotros, como en todo lo posible, hicimos filas a favor del pueblo, en reclamo de un servicio las 24 horas, fuimos en momentos parte de la comisión que discutió esos asuntos, en los cuales demostramos que el nivel de pago de la facturación era para no recibir una tanda interminable de apagones, apagones que no influían en nada el monto final de las factura, como si en los hogares al momentos de no haber energía, seguía corriendo el Félix Sánchez de la corporación, nos referimos a los contadores.

Hoy me toca hacer un pequeño historial personal, para que imaginemos el nivel de “sobrevaluación”, usamos esta palabra de moda, en honor a Odebrecht, en que pudiera estar envuelto el usuario dominicano; por ejemplo: 1.- en abril pasado pagamos $ 1,259.20; 2.- en mayo pasado $ 1, 262.23; 3.- en junio $1,213.44; en julio pagamos $1,457.39; en agosto pagamos $1,457.39, lo mismo en estos dos meses, ¿qué raro?., así sucesivamente han sido nuestros pagos, los cuales, cuando nos hemos atrasado por algún inconveniente u olvido, pocas veces, nos cobran incuestionablemente trescientos cincuenta pesos de reconexión, aunque se haya pagado antes de que los técnicos de corte se presenten.

Para concluir el relato, que pudiera ser el caso de decenas o centenares de miles de dominicanos, en el frente de nuestro hogar hay un árbol acostado sobre la alambrada eléctrica del sector, abocado a caer sobre nuestro hogar y calle de enfrente, nuestra hermana, maestra de escuelas que vive junto a nosotros ha querido mudarse de la residencia, debido a la falta de respuesta dada por Edesur y el terror que impregna el ambiente cuando llueve o ventea, ayer con las lluvias el árbol continuó su carrera bajando sobre nuestro hogar y vecindario, alambres electrizados, todo, a pesar de visitas, comunicaciones, fotos y videos enviados a esas oficinas no han sido motivo de respuesta.

Finalmente, como si todo fuera poco, en medio de apagones que rompen el protocolo acordado por la referida jornada, la factura de este mes llega, ayer, de $2,428.15, el doble de lo pagado normalmente, mientras que en enero y diciembre pasados, en los que tanto mi hermana como nosotros dejamos la casa cerrada solo con la nevera conectada, tiempo en que estuvimos en santo domingo en procura de la salud y vida de un queridísimo hermano que finalmente falleció, pagamos $860.97 y $741.09 respectivamente.

¡Nos preguntamos!, ¿es por contador o por asignación medalaganaria que se le cobra al pueblo dominicano la electricidad?…

¿Cuánto representará en pesos dominicanos esa práctica, si eso se hiciera por ejemplo a cincuenta o cien mil usuarios, por ejemplo?; ¿Dónde está INDOTEL?. ¿Los demás organismos?. ¿Qué hace el gobierno?…

 

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