La denominación de “Geopolítica” data del año 1916, durante el desarrollo de la 1ra. Guerra Mundial, cuando el sueco Rudolf Kjellen, publicó una obra sobre ciencias políticas que, por sus características, influyó en el pensamiento científico de un grupo de estudiosos, especialmente en Alemania, cuyas ideas principales aún se mantienen.
Kjellen fue quien acuñó el término «geopolítica» Para el, el Estado era similar a un organismo vivo que crece y se desarrolla siguiendo las leyes de la naturaleza. Su enfoque orgánico asignó importancia tanto a los individuos como a la nación, subrayando que sin estos elementos el Estado no existiría. Kjellen analizó cómo los factores geográficos influyen en el desarrollo político de los pueblos, estableciendo una conexión entre el entorno físico y la estructura del Estado. En su obra titulada “El Estado con forma de vida”, daba paternidad a una nueva disciplina, con la publicación de su obra “Elementos de Geopolítica”, publicado en 1928, realmente contribuyó a que esta nueva disciplina alcanzara su esplendor cuando se ha expresado un ideal político a través de un acto consciente de valoración.
Desde Kjellen pasando por varios precursores tales como luego, Friedrich Ratzel, un geógrafo alemán, llevó estas ideas un paso más allá en 1897 con su obra «Geografía política donde veía al Estado como un organismo vivo que crece y se diferencia de otros Estados. Introdujo el concepto de «espacio vital» (Lebensraum), argumentando que la expansión territorial era esencial para la supervivencia de los pueblos europeos y la solución a problemas como la sobrepoblación. Esta idea de competencia por territorio resonó profundamente en la historia y la política global. Más tarde, Karl Haushofer, un militar y geógrafo alemán, desarrolló la geopolítica para formular estrategias durante la Segunda Guerra Mundial. Haushofer utilizó esta disciplina para apoyar las ambiciones expansivas de Hitler y el ejército nazi, mostrando cómo las teorías geopolíticas pueden ser aplicadas de manera controvertida en la política y la guerra.
Estos pioneros, con sus teorías y conceptos, sentaron las bases para la geopolítica moderna, influyendo en el pensamiento de generaciones posteriores llegando a nuestra década, en donde en el ámbito de la geopolítica, seguridad y defensa, pocos pensadores han dejado una marca tan indeleble y una enseñanza tan potable en esta materia como el general ecuatoriano pero de pertenencia mundial Paco Moncayo Gallegos, con un legado que lo consagran un verdadero héroe , pues fue quien lideró la guerra del Cenepa, que fue un conflicto armado entre Ecuador y Perú en 1995, del tuve conocimiento a través de una de su obra Poder y Conflicto, mucho antes de profesionalizarme en seguridad y defensa, posteriormente a través de la amiga Jacquelin Almeida, de Guayaquil, tuve la oportunidad de conocer a mi general Paco, con quien hemos desarrollado una amistad este grandilocuente comandante desarrollo a través del observatorio de seguridad, defensa y geopolítica RD, dos conferencias magistrales que se inscribieron de las primeras de carácter internacional durante el “quédate en casa” del Covid.
A través de diversas obras como “Poder y seguridad” y “Geopolítica, espacio y poder”, el general Paco Moncayo ofrece un análisis profundo y perspicaz sobre los desafíos y oportunidades que enfrentan las naciones en el siglo XXI. Moncayo sostiene que la geopolítica se encarga del estudio del Estado como un fenómeno en el espacio y de la influencia de los factores geográficos en el desarrollo nacional. Asimismo, aborda los procesos de dominio político del espacio y la competencia entre los Estados. Donde el estudio de la geopolítica está íntimamente relacionado con el poder. Del análisis de los factores geopolíticos se desprenden las razones de poder y debilidad, lo cual es esencial para alcanzar los objetivos nacionales, enfrentar las amenazas y aprovechar las oportunidades tanto presentes como futuras.
En otras palabras, la geopolítica es la ciencia que, partiendo del análisis de los factores geográficos, deduce las posibilidades de desarrollo de los Estados tanto en aspectos internos como en sus relaciones internacionales. Es útil para predecir acontecimientos basados en hechos constatados en el pasado y el presente, y obtener conclusiones importantes para apoyar la política internacional del Estado, además la geopolítica permite comprender la influencia de los factores geográficos en el desarrollo de la vida política de los pueblos, mientras que la geoestrategia tiene un enfoque proyectivo de la ubicación. En el pasado, numerosos Estados han tenido una visión errónea de la situación mundial, lo cual les ha impedido apreciar su verdadero valor geopolítico y geoestratégico y permite guiar a los tomadores de decisiones en la conducción de la política interna y externa de sus estados, así como orientar en la defensa nacional y su conducción estratégica.
En su doctrina, Paco Moncayo nos enseña la relación entre el dominio y la organización del espacio físico con el modo de producción dominante, ya sea esclavista, feudal, capitalista moderno o posmoderno. A lo largo de la historia, se observan patrones recurrentes como la concentración del poder en ciertas áreas, la jerarquización de los espacios, la subordinación del campo a la ciudad y la existencia de centros hegemónicos. Todo esto contribuye a la creación de redes de ciudades interconectadas y a la definición de fronteras que estructuran el territorio.
Moncayo desarrolla el concepto del Núcleo Geohistórico lo que las escuelas geopolíticas denominan Heartland estableciéndolo como el centro hegemónico de poder y acumulación, situado en zonas geográficamente estratégicas y óptimas para la vida, facilitando la proyección del poder estatal mientras no haya resistencias significativas de otros territorios. De este modo, las fronteras se vuelven espacios de medición de fuerzas donde el núcleo ejerce una notable influencia sobre la periferia y se beneficia de las relaciones de poder internas. Cuando hay más de un núcleo con suficiente capacidad de acumulación, pueden surgir competencias por la primacía, estimulando el desarrollo de las zonas intermedias y atrayendo recursos. El núcleo central generalmente es el centro político y económico, concentrando los mejores servicios públicos, instituciones educativas, culturales y de salud, atrayendo tanto a migrantes nacionales como extranjeros.
En cuanto al Espacio Intermedio o de Expansión (Hinterland), Moncayo lo describe como el área que media entre el núcleo vital y las fronteras. Este espacio resulta de concentraciones y acumulaciones intermedias, y puede tener relaciones de complementariedad, rivalidad o subordinación con el núcleo central. En Hispanoamérica, tras la independencia, surgieron centros de poder autónomos que resistieron al Estado centralizado, buscando mantener su autonomía frente a las limitaciones e impuestos del gobierno central.
Moncayo también destaca la importancia de la Posición Geográfica, es decir, la localización de un país en el globo terráqueo, y sus implicaciones políticas. Ejemplos como Bélgica, Israel e Irán ilustran cómo su posición geográfica puede determinar su papel en conflictos y estrategias geopolíticas.
En resumen, la geopolítica, desde sus inicios con Rudolf Kjellen hasta las teorías contemporáneas de Paco Moncayo, ha evolucionado para ofrecer una comprensión profunda de cómo los factores geográficos influyen en la política y el desarrollo de los Estados. Paco Moncayo Gallegos ha realizado importantes contribuciones al estudio de la geopolítica.
Desarrolló el concepto del «Núcleo Geohistórico», que describe cómo un centro hegemónico de poder influye en la periferia y facilita la proyección del poder estatal. Explora la relación entre el dominio del espacio físico y los modos de producción a lo largo de la historia, ayudando a entender cómo se concentra y proyecta el poder en el territorio, destaca la importancia de la posición geográfica de un país y sus implicaciones políticas, utilizando ejemplos concretos como Bélgica, Israel e Irán. Además, ha promovido una cultura de defensa basada en la reflexión crítica y el análisis de problemas estratégicos, capacitando a futuros líderes a través de conferencias y programas educativos. Sus aportes ofrecen un marco teórico y práctico para comprender los desafíos geopolíticos contemporáneos y las dinámicas de poder globales, enriqueciendo el estudio de la geopolítica en el siglo XXI.
En comparación con el general Pedro Baños, sin caer en sesgos el pensamiento Paco Moncayo Gallegos permite un enfoque integral y sistémico, además de experiencia en el terreno destacando el conceptos innovadores del «Núcleo Geohistórico» y su énfasis en la educación y capacitación en seguridad y defensa. Moncayo combina el análisis histórico con las implicaciones futuras de los factores geográficos, mientras que Baños se centra más en un enfoque teórico y contemporáneo. La habilidad de Moncayo para integrar teoría y práctica, junto con su trabajo en la formación de líderes, lo posiciona como una figura preeminente en la geopolítica.
El autor es abogado, magister en Seguridad y Defensa Nacional, especialista en Derechos Humanos y Derecho Internacional humanitario, doctorando en derecho Administrativo iberoamericano, coordinador del Observatorio de Seguridad y Defensa-RD.
Por: Juan Manuel Morel Pérez.
