RESUMEN
La escuela es el jardín donde se cultiva el futuro de la familia. Día tras día los padres custodian su huerta con un celo paternal. Esta relación está sostenida por un sueño que les une con el porvenir, pero constantemente debe cuidar sus plantas, porque afuera hay muchos bejucos, zarzas y cardos que amenazan con ahogar todo el surco. Sin embargo, allí está la familia como palanca, viendo crecer su hermoso tesoro en un espacio sano y seguro.
Cuando se trata de la educación de sus hijos, la familia tiene que convertirse en una frontera infalible, y juntar fuerzas para garantizar que el proceso educativo se dé manera continua y de calidad, tal como está establecido en la Constitución de la República Dominicana.
Sin embargo, siempre habrá amenazas internas y externas asechando a la escuela, mientras los padres cuidan de ese espacio como un patrimonio familiar. No hablamos de cualquier cosa, de lo que se trata es de nuestros hijos. Por eso, es necesario ganárselos como amigos confidentes.
Establecer con ellos un horario en el día para revisar sus tareas asignadas por el docente, emplear siempre la dinámica de preguntas y respuestas, con el propósito que sean los chicos quienes se encuentren con su propia verdad, como sostenía el filósofo Sócrates en el método de la Mayéutica.
Autores como Epstein, J. L. en su libro: “Asociaciones de escuela (padres) familias y comunidades: preparando educadores y mejorando las escuelas” destaca de la colaboración entre padres y maestros para mejorar el rendimiento académico de sus hijos. Igualmente, Bronfenbrenner, en su tesis: “La ecología del desarrollo humano: Experimentos por naturaleza y diseño” sostiene su teoría ecológica, enfatizando el papel crucial del entorno familiar y escolar en el desarrollo del niño. Mientras, que Vygotsky, por ejemplo, el cual hemos citado en varias ocasiones por considerarlo un didacta muy superior, dice en su libro: “Mente en la sociedad: El desarrollo de procesos psicológicos superiores,” respecto a la importancia de la interacción social y el apoyo de la familia en el aprendizaje.
Por ejemplo, en Alemania existen los Gesamtelternbeirat, que son Consejo de Padres y Asociaciones de Padres como órganos representativos de los padres en las escuelas. Allí se discuten temas relacionados con la educación, tomándose decisiones conjuntas a la dirección de la escuela. Un espacio clave para que los padres se involucren y participen en la vida escolar de sus hijos. Aunque en el sistema educativo dominicano existen las APMAE, sin embargo, se debe seguir mejorando con el fin de ofrecerle mayor apertura a la familia en la escuela.
La educación es el arma más poderosa para decapitar a la ignorancia: esa que doblega a los pueblos a vivir en la miseria. Sin embargo, existe la escuela como una fuente liberadora de la opresión y una gran oportunidad para que nuestros hijos logren un progreso sostenible, porque los estudiantes no solo adquieren conocimientos académicos en la escuela, sino que desarrollan habilidades sociales, emocionales y personales que les permiten convertirse en ciudadanos responsables y productivos.
En la humanidad han fallado personalidades, gobiernos, reinos, instituciones, inclusive hasta la propia iglesia se ha quebrado en algún momento en el paso de la historia, pero la familia y la escuela están llamadas a enfrentar con arrojo los grandes desafíos de la sociedad en procura de conquistar la verdadera redención del pueblo dominicano.
Por: Fernando Hiciano.
