RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Han pasado 51 años desde la muerte del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, pero no fue, hasta hace al menos dos años, que se emitió un acta de defunción que estableció oficialmente la causa de su fallecimiento, debió a las numerosas irregularidades en el proceso de su captura y ejecución, así como a la falta de una investigación rigurosa.
Durante décadas, la versión oficial sostenía que Caamaño había caído en combate en un enfrentamiento con tropas del ejército. Sin embargo, tras una exhaustiva investigación, la Junta Central Electoral determinó que la causa real de su muerte fue un asesinato.
El proceso para emitir el acta de defunción fue instruido por la Junta Central Electoral a solicitud de la familia, así lo explicó Claudio Caamaño Vélez, vicepresidente Ejecutivo Fundación Francisco Alberto Caamaño Deñó, durante una entrevista en el programa «Enfrentados», que transmite la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
(Ver programa).
«Algo muy importante sobre esa acta es que establece que la causa de la muerte fue asesinato, gracias a los testimonios. La persona que le lleva, junto con el teniente coronel Héctor García Tejada, es el teniente José Antonio Almonte Castro, que fue una persona que tuvo la valentía de explicar cómo fueron las últimas horas de vida de Francisco Alberto Caamaño», explicó.
Explicó que, según estos relatos, los guerrilleros que lo acompañaban, escucharon por radio la transmisión en la que se anunciaba su captura y, posteriormente, la voz de Caamaño preguntando dónde sería trasladado.
«Caamaño fue capturado. Pero además, los mismos guerrilleros, incluyendo a mi padre, escucharon esa famosa transmisión de radio que dice: A todas las águilas, aquí tenemos el coco mayor, ellos escuchan la voz de la persona cuando está transmitiendo y luego escuchan la voz de Caamaño cuando el coronel Carlos Castillo Pimentel fue a buscar al prisionero y Caamaño pregunta: ¿dónde me subo?», profundizó.
El también nieto de Caamaño, sostuvo que es «indiscutible» que la decisión de mandar a ejecutar al general fue tomada por el entonces presidente Joaquín Balaguer, aunque aclaró que aún se desconocen las razones.
«Cuando a Caamaño lo capturan en horas de la mañana y lo llevan al campamento base donde estaban los militares, de ahí Emilio Jiménez Reyes, Pérez y Pérez y otros jefes militares, vuelan con dirección a Santo Domingo, y vuelven cinco horas después. Ahí estaban, el ministro de las Fuerzas Armadas y el jefe del Ejército, ¿a quién le iban a preguntar ellos dos?», comentó.
En ese sentido, agregó que a su regreso, Héctor García Tejada entró a la carpa donde estaba recluido Caamaño, y se pasó el dedo por el cuello, indicándole al teniente Almonte Castro que se preparaban para fusilarlo.




