ENVÍA TUS DENUNCIAS 829-917-7231 / 809-866-3480
3 de enero 2026
logo
OpiniónAhismel Victorino SierraAhismel Victorino Sierra

La educación física: Más que juego, una herramienta pedagógica

COMPARTIR:

En el ámbito educativo, la educación física ha sido históricamente subestimada, reducida a la categoría de mero entretenimiento o actividad recreativa. Sin embargo, como bien señala Cecchini, esta disciplina es una ciencia que busca educar de manera integral a través del movimiento humano. Su propósito, no es sino que, va más allá de la diversión; se trata de una herramienta pedagógica esencial para el desarrollo de competencias fundamentales en los estudiantes.

En la República Dominicana, persiste un tabú que menosprecia la educación física, considerándola simplemente un espacio para jugar o practicar deportes. Esta percepción limita su potencial y oscurece su verdadero valor dentro del sistema educativo. La educación física no se reduce a entregar una pelota a los estudiantes y dejarlos correr; es una disciplina estructurada que, al igual que las matemáticas y otras ciencias, tiene objetivos claros y metodologías específicas para alcanzarlos.

El propósito final de la educación física, como de cualquier materia curricular, es desarrollar las siete competencias fundamentales que el sistema educativo dominicano promueve. Para lograrlo, se vale de elementos como el juego, el deporte y la recreación, pero no como fines en sí mismos, sino como estrategias pedagógicas. Estas actividades están diseñadas para fomentar habilidades cognitivas, sociales, emocionales y físicas en los estudiantes, preparándolos para enfrentar los desafíos de la vida con pensamiento crítico y creatividad.

Un ejemplo ilustrativo de esta diferencia se observa al comparar dos enfoques de enseñanza. En una clase de cuarto grado, el maestro A propone el juego “1, 2, 3, mariposita linda”, donde los estudiantes corren y son eliminados si son vistos en movimiento. Este enfoque, aunque divertido, carece de un propósito educativo claro y excluye a los estudiantes que son eliminados, limitando su participación activa.

Por otro lado, el maestro B utiliza el mismo juego, pero con una perspectiva pedagógica. Antes de comenzar, explica que el objetivo es desarrollar la capacidad de resolver problemas y pensar críticamente. Durante el juego, los estudiantes que son vistos en movimiento deben regresar al inicio y replantear su estrategia. Además, el maestro fomenta la reflexión preguntando: “¿Qué estrategia utilizaste? ¿Cómo podrías mejorarla?”. Este enfoque no solo mantiene a todos los estudiantes involucrados, sino que también promueve la metacognición.

La diferencia entre ambos enfoques radica en la claridad de objetivos, estrategias y metodologías. Mientras el maestro A se limita a entretener, el maestro B transforma el juego en una experiencia educativa significativa. Este último demuestra que la educación física, cuando se imparte con intencionalidad pedagógica, puede ser tan rigurosa y formativa como cualquier otra materia.

Es fundamental que, como sociedad, superemos el estigma que rodea a la educación física y reconozcamos su valor como disciplina integral. Los docentes deben recibir la formación necesaria para diseñar actividades que no solo motiven a los estudiantes, sino que también les permitan desarrollar competencias esenciales. Esto implica planificar clases con objetivos claros, metodologías inclusivas y evaluaciones que midan el progreso de los estudiantes en términos de habilidades y conocimientos.

Además, es crucial que las instituciones educativas proporcionen los recursos y el apoyo necesarios para que la educación física se imparta de manera efectiva. Esto incluye espacios adecuados, materiales deportivos y tiempo suficiente dentro del currículo escolar. Solo así podremos garantizar que esta disciplina cumpla con su propósito de formar individuos integrales, capaces de enfrentar los retos del siglo XXI.

El futuro de la educación en la República Dominicana depende, en gran medida, de nuestra capacidad para revalorizar disciplinas como la educación física y aprovechar su potencial para formar ciudadanos competentes, críticos y comprometidos con su desarrollo personal y social.

Por: Ahismel Victorino Sierra.

Comenta