RESUMEN
«Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar para ser buenos los límites establecidos por la naturaleza.» Hipócrates
Iniciar citando a Hipócrates, partiendo de su peso en la medicina y más cuando en estos momentos el único gremio funcional en el país es el Colegio Médico Dominicano (CMD), y su proceso interno que será celebrado este 12 de noviembre de este año que agoniza.
Es de pertinencia citar el juramento hipocrático, cito: «Juro por Apolo médico, por Esculapio, Higia y Panacea, juro por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso: Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirle en sus necesidades; considerar a sus hijos como hermanos míos, enseñarles este arte gratuitamente si quieren aprenderlo; comunicar los preceptos vulgares y las enseñanzas secretas y todo lo demás de la doctrina a mis hijos, y a los hijos de mi maestro y a todos los alumnos comprometidos y que han prestado juramento según costumbre, pero a nadie más.
En cuanto pueda y sepa, usaré de las reglas dietéticas en provecho de los enfermos y apartaré de ellos todo daño e injusticia. Jamás daré a nadie medicamento mortal, por mucho que me soliciten, ni tomaré iniciativa alguna de este tipo; tampoco administraré abortivo a mujer alguna. Por el contrario, viviré y practicaré mi arte de forma santa y pura.
No tallaré cálculos, sino que dejaré esto a los cirujanos especialistas. En cualquier casa que entre, lo haré para bien de los enfermos, apartándome de toda injusticia voluntaria y de toda corrupción, y principalmente de toda relación vergonzosa con mujeres y muchachos, ya sean libres o esclavos.
Todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi profesión, y todo lo que supiere acerca de la vida de alguien, si es cosa que no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré con secreto inviolable. Si este juramento cumpliere íntegro, viva yo feliz y recoja los frutos de mi arte y sea honrado por todos los hombres y por la más remota posteridad. Pero si soy transgresor y perjuro, avéngame lo contrario.»
Su versión actualizada, cito: «Prometo solemnemente consagrar mi vida al servicio de la humanidad; otorgar a mis maestros los respetos, gratitud y consideraciones que merecen; ejercer mi profesión dignamente y a conciencia; velar solícitamente y ante todo por la salud de mi paciente; guardar y respetar los secretos a mí confiados, aun después de fallecido mi paciente; mantener incólumes por todos los conceptos y medios a mi alcance el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica; considerar como hermanos a mis colegas; no permitir que consideraciones de credo político o religioso, nacionalidad, raza, partido político o posición social se interpongan entre mis deberes profesionales y mi paciente; velar con el máximo respeto por la vida humana desde su comienzo, aun bajo amenaza, y no emplear mis conocimientos médicos para contravenir las leyes humanas.
Solemne y libremente, bajo mi palabra de honor, prometo cumplir lo antedicho.»
Lo que obliga a preguntar a los galenos criollos: ¿Cree usted profesional de la medicina que Waldo Ariel Suero con sus huelgas lo representa o lo dignifica?
¿Cree usted como médico que el delfín de Waldo Ariel Suero asumirá las verdaderas causas de su clase?
¿Cree que repitiendo los mismos métodos arcaicos de los últimos 20 años se podrá conservar el CMD?
¿Cree usted que Waldo Ariel Suero con su actitud cavernaria debe seguir influyendo en los temas neurálgicos del CMD?
En esta coyuntura vital para el CMD, solo una candidata tiene los méritos profesionales y personales, para encauzar el rumbo del CMD y es la Dra. Yubelkis Aquino.
Citando la frase lapidaria de la laureada obra de Víctor Hugo, el Porvenir del Hombre: «Nada hay más poderoso que una idea a la que le llega su momento.»
La candidatura de la Dra. Aquino es la idea que los médicos dominicanos han anhelado durante años, alguien que los represente más allá de las huelgas y superfluo.
Una homóloga que los representará con dignidad y podrán sentir nuevamente orgullo de su clase.
Este 12 de noviembre de este año que agoniza, es el momento que los galenos de nuestra media isla ejercerán su derecho democrático, para decirle no a los mismos métodos que se han vuelto la regla durante 20 años y que no han generado cambios significativos para los médicos dominicanos.
Creo prudente concluir con la frase de Elliot Gould, cito: “Nadie puede ser esclavo de su identidad: cuando surge una posibilidad de cambio, hay que cambiar.”
Por Jesús M. Guerrero, hijo
