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10 de febrero 2026
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OpiniónFrancisco Cruz PascualFrancisco Cruz Pascual

La docencia

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RESUMEN

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La docencia en su tarea de todos los días, necesita hacer introspección, como forma de trabajarse a sí misma en aras de autocriticarse y criticar los procesos que desarrolla el sistema en aras de la calidad de la educación. Autocriticar los aspectos de su experiencia, acumulando una memoria critica de su praxis y criticar los aspectos del contexto, que considere deben mejorarse.

El resultado de esta práctica no es complicarse, sino tomar decisiones claves para la automejora, con una actitud reflexiva y positiva frente a los conflictos y adversidades.

En la actualidad el docente debe procurar alejarse del reduccionismo al trabajar una perspectiva teórico-metodológica, para entrar en mundo lleno de incertidumbre, que deviene de la complejidad del pensamiento. En ese sentido, la certeza anda balanceándose por una cuerda de equilibrista, en donde debe reconocerse que nuestras ideas están cimentadas en un camino que hemos seguido, que quizás contenga muchas debilidades no alcanzadas a ver desde nuestra óptica actual. Esto tiene la dificultad humana del saber que se ha construido y se cree infalible a través del tiempo.

Al respecto, Maturana y Valera, 2003, p. 163, aconsejan “mantener una actitud de permanente vigilia contra la tentación de la certeza”.

Desde el punto de vista antropológico, los saberes pueden habitar un contexto, como transitarlo a través del tiempo. Todo proceso, dinámica, representación, interacción, lo que imaginamos y nuestras concepciones, son importantes en el quehacer educativo. No puede ser de otra forma, porque la vida transcurre por esos senderos, siendo de esa manera como se aprende y se van construyendo conocimientos.

La práctica educativa tiene que trascender su propio ámbito, para tomar de otras disciplinas, pero no como rutina, sino como producto de la reflexión, para poder salir hacia una mirada epistémica, a través del apoyo del dialogo, lo intersubjetivo y la comunicación.

Diversos autores, como Morin y Ciurana (2003), ven el acto de conocer como una relación con la traducción de la realidad, en donde los profesores tienen necesidad de comprender y entender todo lo concerniente a la descripción del mundo que están observando para desde ahí, diseñar estrategias y armar las tácticas académicas que se correspondan con las voces que se levantan, así como con la realidad que se desarrolla en el contexto, para poder trabajar en el escenario en que desarrollamos nuestra labor. Los profesores debemos ver al pensamiento complejo como una oportunidad para reinventarnos, reinventando el mundo y a la ciencia social, para que ayudemos a impulsar nuevos ámbitos de políticas educativas.

Estamos siendo desafiados por el contexto para que diseñemos nuevas formas de enseñar y de aprender. Es tiempo de incluir otras formas de conocer a nuestro arsenal didáctico, desbordar nuestra imaginación, mirar a nuestro alrededor, reflexionar el mundo que nos rodea, sin salirnos de lo racional o disciplinario. Es necesario, para poder intervenir en las transformaciones de una realidad difícil, compleja y densa en que viven los sistemas educativos actuales.

Necesitamos un pensamiento de referencias múltiples para poder enfrentar la realidad actual de la educación y cambiarla de rumbo. El oficio docente no es para obreros, es para intelectuales del ámbito, por lo que todo profesor debe reconocerse intelectual académico, alejado de corrientes ajenas al bienestar humano. En ese orden, el profesor debe reconocer la complejidad de su oficio, repensar la educación desde su condición de fenómeno histórico, social, económico, cultural y político.

Por Francisco Cruz Pascual

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