La dictadura del mercado y pérdida de autoridad

Por Francisco Rafael Guzmán

Hace un tiemplo, en medio de la actual pandemia en que vivimos, me referí a la dictadura del mercado. Hace casi cuatro décadas que se impuso el modelo  neoliberal en nuestro país, el cual rige hoy en casi todas las economías del mundo. En la sociedad capitalista, a la que se le llama así por estar basada en la dominación del modo de producción capitalista, el mercado es una institución social muy importante si no es la más importante.

La razón es que con ese modo de producción dominando la economía aparece como un inmenso arsenal de mercancías, ya que dicho modo de producción tiende a convertirlo todo en mercancía, por eso vemos hoy día que hasta las fuentes de agua superficiales quieren privatizarlas, en lo que parecen andar el grupo Vicini y otros grupos empresariales. Sin embargo, antes de mediados de la década de los 80 teníamos el modo de producción capitalista, pero  el neoliberalismo no se había impuesto y la dictadura del mercado todavía no era un hecho consumado o afianzado; todavía para la época anterior a 1984-1985 se respetaban las áreas públicas y había una mística de no dejar deteriorar los servicios y utilidades públicas. Era una época muy distinta la anterior a la actual, en la que el Estado no era tan débil y en la que no se sacraliza a la empresa privada como lo vemos sacralizada hoy día, ya que se quiere vender la idea de que sin la inversión privada y, peor aún, sin la intervención privada para resolver los problemas de la colectividad,  no hay soluciones y no hay bienestar.

En realidad, si se trata de la gran propiedad esta lo que trae es malestar, a veces hasta las medianas empresas generan malestar, ya que algunos medianos empresarios pagan salarios muy deprimidos a sus trabajadores, buscando obtener una plusvalía absoluta, allí donde el componente tecnológico es bajo en las inversiones y la jornada de trabajo es alargada. En empresas agropecuarias, como las granjas avícolas y empresas dedicadas a la agricultura, también en las construcciones, sobre todo cuando se explota la mano de obra haitiana.

Con los acuerdos de libre mercado después de la imposición del modo neoliberal y la instauración de la dictadura del mercado, porque se permite todo en nombre de la libertad de mercado, se permite la apertura de cualquier inversión extranjera, al igual que  no controles en los precios, importaciones de marcas extranjeras  de productos que se elaboran en el país, la inversión en cualquier tipo de negocio, lo que ha contribuido con la perdida de la autoridad, la gente no quiere obedecer voluntariamente a la fuerza pública, más bien desafía y enfrenta a esta; peor aún, desafía a las autoridades de Salud Pública y no le da crédito a las recomendaciones y sugerencias de estas, lo cual debe estar asociado al deterioro de los servicios públicos. En el primer gobierno de Leonel Fernández se comenzaron a deteriorar los servicios públicos, lo que se nota cuando durante el ciclón Georg no hubo una cadena estatal que rindiera informes, dejando a las corporaciones privadas que ofrecieran los boletines sobre el informe del tiempo.

Está perdida de la autoridad de que hablo está condicionada por la libertad de mercado, por permitir que la gente invierta, compre y venda sin controles de ningún tipo, sin ningún tipo de regulaciones en la economía. Se ha inducido a que la gente crea que hay que consumir todo lo que aparezca en el mercado, porque eso da placer; se le ha inducido a que consumir lo que sea porque contribuye con el placer y que placer es bienestar, por lo tanto consumo seria sinónimo de libertad y los espacios de consumo son espacios de libertad; en consecuencia, los espacios de ocio y solaz esparcimiento, en los cuales se vende  y se realiza algún tipo de mercancía, tienen que estar disponibles para tal fin y no pueden estar vedados a los sujetos, caos al cual ha conducido la dictadura del mercado.

Recodemos cuando un grupo de prostitutas y de lumpenes  es enfrentaron con cascos de botellas en el sector de Borojol, en los primeros momentos de la pandemia. Las autoridades de Salud Publica debieron ser tomadas en cuenta como autoridades, pero ya desde los primeros tiempos de Danilo Medina se veía un relajamiento de la autoridad, el gobierno como corporación había perdido la autoridad en la población, había campaña mediática de denuncia de corrupción desde el litoral de la oposición a través de medios escritos, radiales y televisados.

En ese contexto, el anterior ministro de Salud Pública, aunque buen orador no podía tener mucha autoridad. En un Estado que no era más que una corporación desmoralizada, derrotero por el que se ve que transitará el actual gobierno, dicho ministro (Sánchez Cárdenas) no era más que un pieza del sistema y no podía inspirar mucho respeto.

La Salud Publica y el oficio del médico se habían convertido en mercancías como cualesquiera otras cosas. Se hace necesario hoy más que nunca recuperar la autoridad del médico, pero para ello hay que hacer los esfuerzos e imponer el orden de las autoridades de salud pública y es necesario el trato justo a los galenos como servidores. Salud Pública con su trato ha degradado a los médicos, con los bajos salarios y el ancestral no avituallamiento de hospitales. Además, el país requiere que la autoridad se recupere en todos los espacios, ya que la autoridad es necesaria y no es lo mismo que el autoritarismo.

En tal sentido, ahora que la UASD está abocada a un proceso electoral para elegir autoridades nuevas es propicia  la oportunidad de elegir autoridades óptimas para el desempeño, las cuales deben abocarse a un proceso de revisión del rol de la UASD frente al Estado y la sociedad. Para nadie es un secreto que el Estado ha ignorado el rol protagónico de la UASD como universidad estatal en la orientación y participación de la campaña contra la COVID-19 junto a Salud Publica, lo cual debe ser tomado en cuenta por las nuevas autoridades que sean electas. Deberán reclamar el rol que le corresponde a la UASD como universidad del Estado y para ello deberán presentar la imagen de modelo de democracia desde el Consejo Universitario, como lo fue en épocas pasadas, para tener autoridad para reclamarle al Estado dominicano el rol y los derechos que les corresponden a la Academia.

Hago un llamado a candidatos como Jorge Asjana, Rosel Fernández, Antonio Ciriaco, Radhumes Bautista López, Amparo Céspedes, Francisco Acosta y Alexi Martinez y otros, para que reflexionen sobre esto durante la campaña y consideren ponerlo en práctica de resultar electos. La Primada de América, como universidad del Estado, debe ser el referente de cómo funciona una verdadera democracia y servir de modelo como corporación para la construcción de un Estado de Bienestar, barriendo con todo lo que implique gran malestar.

Por Francisco Rafael Guzmán F.

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