RESUMEN
Un mesías soñó que degollaba a Dionisio, este lo mandó a matar diciendo que si habría soñado por la noche fue porque lo pensó en el día, es decir lo ejecutó por un sueño, lo que constituyó una acción tiránica, ya que soñar no es un delito.
La libertad de hablar y pensar es el más hermoso accionar de una persona ya que, constituye la base en que se sustenta la democracia a la que se obliga defender quien se haga llamar demócrata.
La democracia no es un sueño es una realidad a la que tiene que fortalecer en tu ir y venir, es oír y ser oído, es tener derecho a informar y ser informado, a elegir y a ser elegido, a transitar y leer sin restricciones.
La democracia no se alimenta de sueños sino de realidades, de verdades, razones y cumplimiento, pero además no tiene dos filos ni es una moneda de dos caras, tampoco tiene bajadas ni subidas ya que esta es plana, recta y sin obstáculos que te impida ver el ancho y largo de la misma tal y como ella lo concibe en sus propias reglas.
La democracia es transparente, incolora, es insípida y no tiene sabores para paladares diferentes, la democracia es una, circula como el viento y en plena libertad, es ciega y no tiene temperatura corporal.
La democracia no duerme ni se acuesta, no se altera ni descansa, es omnipotente, omnipresente y es eterna como el tiempo, no hace daño, no miente y aunque nunca la ve siempre está ahí.
La democracia es un paraíso en la tierra, un oasis de felicidad para el alma; genera sus propia reglas a la que el Ciudadano debe respetar y el Gobierno protege.
La democracia se alimenta de respeto y cumplimiento, rechaza a los que se burlan de ella, a los violadores de sus reglas, a los usurpadores, a los que interrumpe su ritmo y a los que solo la recuerdan para engullirse sus virtudes.
La democracia aborrece a los idólatras y odia a los que se creen superiores a sus reglas, a los tiranos, a los demagogos, Mentirosos y Charlatanes, pero también rechaza a los oportunistas que buscan tratarla como a una ramera.
Cuando a una persona en sus cinco sentidos le dicen que él lo es todo y los otros nada, es obvio que no tienen espacio en la Democracia.
La democracia no es un sueño sino una actividad continua de respeto a sus reglas y en defensa permanente de ella, ya que soñando no se construye democracia, sino cumpliendo y obedeciendo sus Leyes.
Así pues, yo como ciudadano que vivo en democracia la única arma que necesito para defenderla es la del cumplimiento, mientras que para protegerla la única arma que la autoridad requiere es el cumplimiento.
Entonces como se puede apreciar tanto la autoridad como el ciudadanos solo necesitan una sola arma para defender y proteger la democracia, EL CUMPLIMIENTO. JMH –
Por Jesús María Hernández
