«Difama, que algo queda”.- Joseph Goebbels
Durante los últimos meses me he percatado a través de las redes sociales, cómo poco a poco en nuestro país se han vuelto cotidianos una serie de mensajes ofensivos, rumores, noticias falsas, y estrategias puntuales de descrédito hacia una persona y/o grupo. En nuestras narices vemos como la libertad de expresión se va transformando en libertad de extorsión.
Los discursos de resentimientos han traído consigo una degradación absoluta del debate político y la pérdida de la racionalidad en importantes temas nacionales, eliminando muchas veces la posibilidad de sostener debates informados en el marco del respeto y la tolerancia que son los que le dan sustento a una verdadera democracia.
Por eso me permito compartir el decálogo que escribió Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi. Los 11 principios de la propaganda de Goebbels para tratar de entender por qué nuestra #PoliticaTropical a tomado una ruta de la denigración y la calumnia, por encima de las ideas y el debate nación:
- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.
- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.
- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí procede la célebre frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.
- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas nunca han de contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados “globos sondas”.
- Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, con la ayuda de medios de comunicación afines.
- Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. El objetivo es difuminar argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando la impresión de unanimidad.
En fin, en la República Dominicana las generalizaciones negativas y el acoso a personas por pertenecer a algún partido político deben de acabarse por el bien de la democracia. No podemos seguir alimentándonos con discusiones superficiales y tóxicas. Tenemos el enorme reto de reconstruir la economía. Vacunar a la mayor parte de la población para alcanzar la inmunidad de rebaño. Retomar la normalidad. Y volver al ritmo impresionante de crecimiento que tenía la República Dominicana, antes del COVID-19.-
No se trata de ganar elecciones, se trata de ganarse el corazón de la gente.-
Jorge Feliz Pacheco
