RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, BRUSELAS. – La defensa se está convirtiendo en una «Manzana de discordia’ para los europeos dependientes todavía de Estados Unidos en caso de un conflicto bélico mundial.
La vieja idea de dotar la Europa Occidental de su propio sistema de seguridad ha sido reactivada con reacciones encontradas en el seno de la Comunidad Económica Europea (CEE).
Washington no ha visto con buenos ojos, según medios diplomáticos de Bruselas, la posibilidad de que los ministros de asuntos exteriores de los diez países miembros extiendan su cooperación política a ese sector.
Un alto responsable de la Comisión Europea (órgano ejecutivo comunitario) acaba de advertir: «tenemos que admitir que los problemas de la defensa de Europa tienen una dimensión comunitaria». En opinión del vicepresidente Christopher Tugendhat, el desarrollo de la Comunidad Económica Europea y la defensa de Europa constituyen dos factores íntimamente ligados.
El debate se centra así en el interrogante si la CEE es también una institución de defensa o este sector debe quedar monopolizado por la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), estiman los observadores.
En medios comunitarios de Bruselas se advierte que esa vía podría conducir a una revisión global de la concepción del Mercado Común y de la Alianza Atlántica. Excepto Irlanda, nueve de los diez países de la CEE forman parte de la OTAN, en unión de Estados Unidos, Canadá, Portugal, Noruega, Islandia y Turquía.
El tema de la industria militar late en el fondo y se recuerda en este sentido que los europeos vienen realizando esfuerzos para contrarrestar la ventaja adquirida por Estados Unidos.
La necesidad de una defensa propia de Europa se ha puesto de manifiesto también últimamente en los países -Bélgica y Holanda – que se resisten al despliegue en sus territorios de los «euromisiles» de la OTAN para contrarrestar los «SS-20” soviéticos.
Esta «Brecha en la solidaridad atlántica”, como la han calificado algunos comentaristas, acaba de verse ampliada con las disidencias sobre el mismo tema en el seno de la social democracia (SPD) de Alemania Federal.
En el momento de emprender viaje a Washington para entrevistarse con el presidente Ronald Reagan, el canciller Helmut Schmidt se ha visto obligado a amenazar con su dimisión para defender la política aliancista del gobierno.
El presidente del Partido Socialista Flamenco de Bélgica, que está en la coalición gubernamental, Karel Van Miert, declaró que su país «no puede aceptar las obligaciones militares que no estén limitadas al territorio geográfico fijado por el tratado de la OTAN».
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