RESUMEN
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A lo largo de mi vida, he visto como los dominicanos hemos creado una dolorosa cultura de oponernos a todo lo que sea bueno para la nación.
Creo que esa mala y dañina cultura, comenzó a gestarse en los gobiernos del doctor Joaquín Balaguer, ya que en gobiernos anteriores eso no se veía.
Cuando Balaguer comenzó su política de construcción de distintas obras, se bautizó a su gobierno como el de la varilla y cemento.
Obras como la ampliación de la 27 de Febrero, la autopista Duarte, el teleférico de Puerto Plata, la autopista 6 de Noviembre y de varias presas hidroeléctricas, fueron víctimas de la oposición a ellas.
Luego llegó Leonel Fernández al poder y comenzó a construir túneles, elevados y el metro, los opositores a esas obras,no dejaron de criticar .constantemente su construcción.
Danilo Medina recibió la oposición a Punta Catalina y a la terminal de autobuses en Santo Domingo Este, así como otras obras de vital importancia para el desarrollo de algunos pueblos.
Recuerdo como fue criticado Leonel Fernández cuando presentó al país la construcción de una isla artificial y un proyecto turístico en las aguas termales de Canoa en Barahona.
La Isla artificial el Estado no iba a invertir un solo peso, y el proyecto turístico en Canoa tampoco se iba a invertir nada, solo iba hacer arrendado por 25 años a una compañía italiana que se encargaría de su construcción.
Ahora hay opositores en Azua con la instalación de una planta eléctrica flotante, oposición en Pedernales por la construcción de un puerto turístico al igual que un aeropuerto internacional.
San Juan tiene una radical oposición a el proyecto minero Romero, los opositores son tan radicales que ni siquiera están de acuerdo a que se hagan los estudios medioambientales.
Si los gobiernos se dejan tumbar el pulso, por los opositores de siempre a todos los proyectos de desarrollo, aquí muy pronto no se va a poder construir, ni una letrina.
