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26 de marzo 2026
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OpiniónJosé Santana GuzmánJosé Santana Guzmán

La cultura Alofoque: el hedonismo retorcido al servicio del deterioro y la degradación moral de la sociedad

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RESUMEN

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«Siempre hay una contracultura que evita que sucumbamos a los cantos de sirena del hedonismo más perverso».

En mi tesis de Maestría: Contenido, texturas y actos de habla en las canciones del género urbano en la República Dominicana, concluyo que, la música urbana es una manifestación discursiva que promueve la pornografía, el consumo de drogas y de alcohol. Además, fomenta la violencia, estimula al sexo, a la infidelidad, a la promiscuidad. Y por si todo esto fuera poco, revela insultos hacia los demás exponentes del género, así como la degradación de la imagen de la mujer e incita a la obtención del dinero fácil. Sin embargo, en la actualidad vemos de manera regular de qué forma estas manifestaciones discursivas se han trasladado de manera sutil, vertiginosa e íntegra a las plataformas digitales, todo esto divulgado por los susodichos «creadores de contenidos», gente, en su inmensa mayoría carente de formación, tanto moral como intelectual, quienes se dedican a mercadear con la pornografía y la indecencia, tal como revela el destacado humanista Bartolo García Molina: «…programas de cháchara divisionista (…) cómicos de mal gusto que se creen sus propias chácharas, insolencias e indecencias como creación de contenidos».

Al respecto, el propio García Molina considera que hoy día está en pleno auge lo que él denomina una subcultura que invita a vivir «a lofoke» la cual nos empuja a divertirnos hasta morir. Sin embargo, el lingüista y catedrático universitario considera que siempre hay una contracultura que evita que sucumbamos a los cantos de sirena del hedonismo más perverso.

Pero ¿qué es la cultura Alofoke?

Partiendo de lo antes señalado, se podría arribar a una definición precisa acerca de este nuevo fenómeno social. En tal sentido, al consultar al citado humanista en torno a una definición clara del concepto –quien acaba de acuñarlo– este nos afirma lo siguiente: «…con esa expresión (cultura Alofoke), nos estamos refiriendo a todos los antivalores que programas como ese promueven: degeneración sexual y moral, degradación de la lengua y el discurso (el discurso íntimo y pornográfico se hacen públicos), la insolencia, el consumo de droga, la estulticia (tontería que, por necedad o por ignorancia, caracteriza a una persona), el menosprecio a la lectura y al desarrollo del intelecto, el irrespeto al pudor público y a las leyes, etc.».

En definitiva, el uso inadecuado e irresponsable de los medios digitales está contribuyendo como vimos, a un deterioro progresivo o acelerado del pudor, de la decencia, y de las buenas costumbres en nuestra sociedad indefensa, acéfala de autoridades en ese sentido, lo cual, sin duda alguna viene a reforzar los bajos niveles de la educación que hoy nos caracterizan, y que solo son motivo de preocupación de manera momentánea y coyuntural.

La práctica de los valores, de la moral y demás principios humanos, se encuentran cada vez más a la deriva, y todo ese vendaval inmundicia sucede a espaldas de unas «autoridades» que al parecer no les importa en lo absoluto la búsqueda de soluciones efectivas a este flagelo, que por lo visto cada día gana más terreno. Pero, ¡Todavía estamos a tiempo!

 

Por José Santana

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