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15 de enero 2026
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OpiniónJULIO SESAR MATEOJULIO SESAR MATEO

La crisis del drenaje en el Gran Santo Domingo: Una amenaza latente para sus habitantes

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RESUMEN

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La ausencia de un sistema adecuado de drenaje pluvial en el Gran Santo Domingo ha provocado daños significativos, tanto emocionales como económicos, a sus habitantes. Es común ver a madres abandonar apresuradamente sus lugares de trabajo para recoger a sus hijos de escuelas o centros de cuidado ante el simple anuncio de lluvias intensas por parte de las autoridades.

La cercanía de fenómenos naturales como vaguadas o depresiones tropicales paraliza casi por completo las actividades productivas de la ciudad, generando pérdidas económicas incluso antes de que caiga una sola gota de agua. Esta situación se debe, en gran medida, a la falta de infraestructura capaz de canalizar las aguas pluviales hacia un destino final seguro.

Durante las lluvias de los llamados “Noviembres Trágicos” de 2022 y 2023, las aseguradoras reportaron pagos superiores a los 2,000 millones de pesos en indemnizaciones. Sin embargo, esta cifra representa solo una fracción del daño real, ya que la mayoría de los ciudadanos no cuenta con seguros, y las pérdidas humanas y materiales asumidas por el Estado no se cuantifican completamente. A esto se suman las horas laborales perdidas y el gasto en combustible por los extensos tapones, mientras la población intenta proteger sus bienes y, sobre todo, sus vidas.

Desde el punto de vista técnico, el ciclo hidrológico —proceso mediante el cual el agua de lluvia se evapora, se infiltra en el suelo o fluye como escorrentía— explica parte del problema. El crecimiento urbano desordenado ha reducido en más de un 70 % las zonas boscosas en los últimos 30 años, disminuyendo la capacidad de infiltración del agua y obligando a que casi toda la precipitación fluya sobre superficies impermeables como el pavimento.

La indiferencia institucional frente a esta problemática la convierte en una carga económica cada vez más pesada. Estudios recientes estiman que se necesitarían alrededor de 2,500 millones de pesos para resolver el sistema de drenaje de la ciudad, cifra que aumenta exponencialmente con cada día de inacción.

Es erróneo pensar que una alcaldía puede resolver este problema por sí sola. La colaboración del gobierno central es imprescindible, dado que los recursos municipales actuales son insuficientes. No obstante, las alcaldías pueden contribuir significativamente mediante el mantenimiento adecuado de las redes de recolección de desechos y asegurando su funcionamiento óptimo.

El drenaje pluvial deficiente representa una amenaza directa para la seguridad y la calidad de vida en el Gran Santo Domingo. No se debe justificar la situación con comparaciones internacionales ni con cifras extraordinarias de precipitación. Lo cierto es que, con un sistema de drenaje eficiente, los daños serían considerablemente menores.

La ciudad fue originalmente diseñada con galerías y una pendiente natural hacia el Mar Caribe y la cuenca del río Ozama, condiciones ideales para canalizar el agua. Pero para que esta infraestructura funcione, se requiere inversión y voluntad política.

En conclusión, resolver el problema de las inundaciones en Santo Domingo exige la participación de técnicos especializados, una gestión efectiva y un compromiso firme tanto del gobierno central como de las autoridades locales. Solo así se podrá recuperar la ciudad y garantizar la seguridad de sus habitantes.


Por Julio Sesar Mateo

El autor es ingeniero civil, economista y docente universitario.
Correo: ingenieromateo@hotmail.com

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