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3 de abril 2026
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OpiniónFrancisco Rafael GuzmánFrancisco Rafael Guzmán

La Crisis de 1990 y sus Repercusiones en la Actualidad

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RESUMEN

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35 Años de Neoliberalismo Reclaman de un Cambio que lo Reemplace

En nuestro país, como en la mayoría de los países subdesarrollados no exportadores de petróleo y en algunos de ellos que también se exportaba, se inauguró la instauración del modelo neoliberal en la gestión de la economía como actividad práctica hacia abril de 1984, lo que implicó una ruptura con la estructura jurídico política existente; el Estado dejó de ser lo que hasta esos momentos había sido, una corporación que regulaba la economía, vinieron las reformas políticas que hicieran posible la desregulación estatal. Pasamos al capitalismo flexible, flexible para el capital, no flexible para la fuerza de trabajo. Pasamos, siguiendo a Zygmunt  Bauman, de la modernidad sólida a la modernidad líquida, a partir de ahí se acabó lo del trabajador asalariado de toda una vida en la misma empresa, el patrón despide al trabajador en cualquier momento. Se acabó, además, con los controles de los precios de la mercancía en los mercados, se convierte en un negocio la compra y venta de dólares y otras monedas extranjeras, apertura a las inversiones extranjeras y a las importaciones.

Todo esto tuvo su génesis en las subidas de los precios del petróleo en Medio Oriente, pero ocurrió así porque los bancos de los países desarrollados, como Eximbank de Nueva York, Banco Alemán, los bancos del Club de París, Banco de Inglaterra,  Banco Español, etc., querían ganar dinero cobrando altos intereses prestando ese dinero que no era de ellos si no de los ahorrantes árabes.

Sin embargo, entre finales de la década de los 70 y principios de los 80, los países subdesarrollados -sobre todo los no exportadores de petróleo- no podían seguir pagando la deuda que ya había contraído desde antes, como consecuencia de la subida de los precios del petróleo que importaban -aquellos que no producían ese mineral- y que veían estancados los precios de los productos que exportaban.

Mientras esto ocurría, en los países desarrollados de Europa, la industria de alimentos lácteos no hallaba que hacer con la producción de los derivados de la leche. Los diez  (10) países que en ese entonces integraban la Comunidad Económica Europea tenían unos 25 millones de vacas lecheras, las cuales producían mucha leche, lo que provocó una gran producción de productos lácteos. Sin embargo, no estaban abiertas las importaciones en muchos países subdesarrollados, como era el caso de la República Dominicana. En California se producía en aquella época tantas chinas o naranjas que el 30 por ciento de ellas eran usadas en los forrajes, ya que a países como este no llegaban los jugos importados.

El primer paso era negociar la deuda, que el gobierno de cada país que la negociara dejara de proteger a sus industrias, dejando de vender divisas baratas a los productores para importar materias primas, el gasto social debía ser reducido en algunas áreas y que liberaran los precios de las mercancías. A la larga habría que importar. El Estado tendría que dejar los roles de regular la economía: Esa era la receta que daba el Fondo Monetario internacional y debía ser puesta en práctica al negociar con él la deuda externa el gobierno del país deudor.

Después de unos seis años de la vigencia del modelo neoliberal se celebran las elecciones de 1990, en esa coyuntura  -abocado el país al certamen electoral- el Partido de la Liberación Dominicana se perfilaba como el ganador del mismo. Salía de boca en boca el rumor de que el PLD sería el triunfador con la candidatura del profesor Juan Bosch a la presidencia, quien ya tenía un principio de alzheimer, aunque era inadvertido por la mayoría de los votantes.

Era notorio  que no solo en los sectores populares el PLD tenía simpatía, sino también en amplios sectores de las capas medias, la pequeña burguesía y hasta de la burguesía. La guerra fría tocaba su fin, se había tumbado el Muro de Berlín y Gorbachov venía haciendo las travesuras que poco después desembocaron en la caída de la Unión Soviética, país de 22, 000,000 de kilómetros cuadrados  “sin un aviso de coca cola”, y con su caía cae el socialismo inmediatamente en casi toda la Europa del Este. Aparentemente, un alto funcionario de Danilo Medina fue asesor en el proceso de privatización (destrucción del socialismo) en la república de Georgia, en la que nació Stalin.

La candidatura de Bosch y al PLD como partido político, a raíz de una crisis como la que tenía el PRD en esa coyuntura, se le veía como los seguros ganadores, cosa que se les escuchaba hasta a los propios votantes del PRD, excepto algunos empresarios que le temían al PLD. Para ese entonces, con apetencias de movilidad social con el triunfo del PLD, algunos dirigentes y cuadros del PLD  comenzaron a dar signos de apego a la materialidad. Algunos peledeistas, valiéndose de las relaciones internacionales que tenía su partido, aparentemente -no tengo prueba de que lo hicieron y quienes de ellos lo hicieron- comenzaron a hacer negocios en el área de la medicina principalmente.  Esa sería la antesala de la descomposición moral en el PLD.

Nadie que presenciara las grandes concentraciones del PLD podía poner en duda la victoria del PLD, aunque la de cierre de campaña del Partido Reformista Social Cristiano fuera ligeramente más grande que la de cierre del PLD. Nada más bastaba con ver la concentración humana que el PLD hizo frente al Monumento de Santiago, una masa compacta que abarcaba no menos de dos (2) kilómetros, producía fatiga visual el color de tantas banderas moradas. Grandes concentraciones hizo el PLD en todas las ciudades pequeñas. El PRSC usando el poder aplastó al PLD, valiéndose del fraude; un fraude grande era más difícil hacerlo, pero el que hicieron los reformistas bastó para aparentar una ligera ventaja de ellos  y dejar a Balaguer en el solio, el presidente ciego.

Hoy  podemos estar en el umbral de una crisis política de dimensiones impredecible, cuando el partido de gobierno quiere verse con la “probabilidad de imponer su propia voluntad aún contra toda resistencia” (Weber). El presidente Medina y su cohorte de funcionarios no quieren ver lo que pasa en América Latina, para ellos que no son las víctimas si no los victimarios no le cabe aquello de: “Condenadme pues, no importa, la historia me absolverá”. Con el propósito de mantenerse en el poder, estos áulicos del clan palaciego se valen del poder mediático y de todas las mañoserías que le dejen hacer.

Desatinadas han sido las posturas de los partidos y sus candidatos con relación a las elecciones municipales en febrero y las presidenciales y congresuales en mayo, han sido ambiguos tanto Leonel y su Fuerza del Pueblo, como Abinader y su Partido Revolucionario Moderno. La Junta Central Electoral y su presidente carecen de carácter y de autoridad. Ahora los partidos de oposición se colocaban a la defensiva, sin que esta de una respuesta convincente de la pulcritud o no en la convención del PLD  del 6 de octubre.

La Crisis del 90 Repercute en la Actualidad

¿Qué estaba ocurriendo en el país en la coyuntura electoral de 1990? Una crisis de abastecimientos de artículos de primera necesidad, azúcar, leche en polvo, entre otros. Un proceso inflacionario que poco le faltaba para que fuera una hiperinflación, en los años posteriores inmediatos a 1990 se produce una estanflación (inflación controlada con estancamiento en la economía). La crisis económica era por la baja productividad, el desabastecimiento de los consumidores y el proceso inflacionario, no era una crisis de sobreproducción como la que vivieron los países desarrollados de Europa y los Estados Unidos en la década de 1970 y en el umbral de la década de 1980, la cual si era una crisis clásica del capitalismo.

Ahora bien, además de ese clima que vivía el país de desabastecimiento de productos, también se vivía una crisis de servicios: El Ayuntamiento del Distrito nacional  casi no recogía la basura (el miasma de los restos de vegetales putrefactos se sentían en cualquier calle de la ciudad), apagones del servicio eléctrico y deficiencias en otros servicios. En medio de eso y de lo dicho en el párrafo anterior el proyecto reeleccionista de Balaguer estaba montado.

El emblemático líder tradicional, que brilló más por la experiencia que acumuló en la tiranía trujillista que por su inteligencia (aunque la tenía) y que por carisma (no tenía), quería mantenerse en el poder como un desiderátum en él y estaba dispuesto a ejercerlo. Rumores circularon de que, ante la inminencia de que el PLD ganaría en buena lid las elecciones, Balaguer y sus acólitos estaban dispuestos a usar el poder y organizar grupos armados para enfrentar al PLD, los cuales se repartirían las tres regiones en que dividieron al país.

Un alto dirigente del partido de Balaguer que ya está muerto sería el cabecilla de uno de los grupos y los otros dos grupos tendrían cada uno su cabecilla. El ex-presidente norteamericano Carter visitó el país como observador, Balaguer llegó a decir que lo declararan persona non grata. Esto no llegó a ocurrir, pero Balaguer supo que lo iban a declarar ganador, a Froilán Tavárez -quien dirigía la JCE- se le vio muy tenso al momento de comenzar las informaciones de los resultados.

En el 1990, al concluir el cuestionado proceso electoral, se firmó el famoso pacto de solidaridad económica. Se dijo que vendrían medidas. Ese pacto lo firmaron el CNHE, el Movimiento Inter Choferil de Organizaciones Independientes, la Coordinadora Dominicana de Transporte y la Cooperativa de Transporte y Servicios Múltiples, la Cooperativa de Transporte la Renovación, la Federación Inter Sindical de Transporte y la Coordinadora de Transporte Dominicano (El Siglo 07/08/1990, Pág. 1). Nótese que nada más se habla de sindicatos de choferes.

Mientras continuaban aumentos en los precios de productos y sectores firmaban el pacto (El Siglo 07/08/1990, Pág. 1-D) Luis Toral y Martínez Villanueva decían que dicho pacto relanzaría la economía (El Siglo 07/08/1990, Pág. 8). Los Porcicultores Decían que Gobierno Empujaba Granjas a la Quiebra (El Siglo 08/08/1990, Pág. 9). En su página 1, El Siglo del 16/08/1990, anunciaba en un titular que Balaguer iniciaría su sexto mandato.

Ese mismo día dicho periódico, en la misma página 1, dice que los perredeistas todavía no sabían si acudirían al acto y que el PRD no apoyaría ni al PLD ni al PRSC en la elección del bufete directivo de la cámara de diputados  (se refiere a la juramentación de las autoridades electas). Según declaraciones de Peña Gómez el PRD apoyó a  todos los síndicos del PLD. Al PLD le otorgaban 44 diputados y al PRSC 43, según versiones de Peña Gómez.

Avicultores pedían una condonación de deudas por diferencial en la tasa de cambio del dólar (El Siglo16/08/1990, Pág. 2), por lo visto los avicultores pedían un proteccionismo que el Banco Central ya no estaba dispuesto a dar, como se hacía con los industriales hasta abril de 1984. Colectivo de Organizaciones Populares (dirigido por el agrónomo Ramón Almánzar) convoca a manifestación de calderos vacíos y forman comité de sindicalistas, Francisco Santos, Pérez Cepeda y Rafael Santos (El Siglo 16/08/1990, Pág. 6). Regístrase un alza en los productos veterinarios de un 100 % (El Siglo 16/08/1990, Pág. 5).

Los días 13 y 14 de agosto hubo huelgas que dejaron un saldo de 11 muertos, 109 personas heridas (entre civiles y policías) y 66 negocios saqueados (El Siglo 16/08/1990, Pág. 7. Había crisis en el abastecimiento de combustibles, como era el caso de Gasoil y de la gasolina en el país, durante la crisis política de 1990. En empresas como Rocco Capano (fabricante de chiclets y paletas) y Cortés Hermanos (fabricantes de cocoa y chocolates) despidieron  trabajadores entre finales del mes de julio y principios de agosto de 1990, en la primera 150 trabajadores y en la segunda 315. Eso se debía en gran medida a la escasez de azúcar, ya que muchos ingenios fueron cerrados en el gobierno de los 10 años de Balaguer. La última de esas dos empresas tuvo que cerrar sus operaciones, por lo menos de manera temporal.

El maquiavelismo de Balaguer era tal que, en medio de una crisis de desabastecimiento de productos (Inespre distribuía azúcar en 524 colmados  de La Capital) y de haber una quiebra de un  25 % de los comerciantes detallistas y de los supermercados de Santiago según el presidente de los primeros (El Siglo 18/08/1990, Pág. 4 y 6), reinicia el juicio político contra Salvador Jorge Blanco y Cuervo Gómez (El Siglo 18/08/1990, Pág. 1). Superó a José Fouché en audacia. Buscó reunirse con algunos sindicatos de choferes, mientras la oposición al pacto la mantenían el PLD, el PTD,  Consejo de la Unidad Popular y otras organizaciones populares, algunas de ellas eran sindicatos de choferes de los que no apoyaron el mismo. La CNTD estaba en favor el pacto y en contra de huelgas.

Danilo Medina no es Balaguer y las contradicciones sociales y el desorden a que el modelo neoliberal ha llevado a la sociedad no se habían acercado a un clímax en 1990 tanto como ahora, a una entropía social que se acerca a ese clímax de contradicciones, con una deuda de más 38,000 millones de dólares, no tendrá posibilidades de mantener al PLD y su clan en el poder sin grandes estallidos sociales. Gobernar en medio de un caos mayor que el que tenemos nadie debe aspirar.

Por Francisco Rafael Guzmán Fernández

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