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1 de enero 2026
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OpiniónYSAÍAS JOSÉ TAMAREZYSAÍAS JOSÉ TAMAREZ

La criminología como medio de prevención ante la violencia familiar

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La violencia que ocurre dentro de la familia no solo es un asunto íntimo, sino un problema social que adquiere gran relevancia cuando se manifiesta en delitos graves como el parricidio, el infanticidio o las agresiones entre parientes, estas conductas que rompen con el lazo de protección esperado en el hogar, han sido objeto de análisis por parde de la criminología, disciplina que ofrece herramientas para prevenir que las tensiones familiares desemboquen en hechos de sangre.

La criminología estudia el comportamiento humano en relación con el delito y en el ámbito familiar permite identificar cómo ciertos factores como la violencia de género, el abuso infantil o los conflictos intergeneracionales entre los miembros de la misma familia, pueden escalar hacia expresiones delictivas extremas, el objetivo no se limita a sancionar al responsable, sino a reconocer señales de alarma que advierten sobre un riesgo de violencia letal dentro del hogar o el ecosistema familiar.

En la práctica, los criminólogos analizan antecedentes de violencia doméstica, consumo de sustancias, trastornos psicológicos y dinámicas de poder que suelen estar presentes en delitos familiares, este tipo de estudios ofrece información clave para que las autoridades y las instituciones sociales puedan intervenir a tiempo en ese mismo contexto, el español Vicente Garrido explica que la violencia dentro de la familia responde a “patrones acumulativos de agresión que, si no se interrumpen, terminan generando conductas delictivas de máxima gravedad”.

El análisis criminológico también permite visibilizar que los delitos en el seno familiar no aparecen de forma aislada, sino que están asociados a factores culturales y estructurales, por consiguiente la investigadora estadounidense Mary Koss sostiene que “la violencia en contextos íntimos surge de una mezcla entre la desigualdad, la normalización del maltrato y la ausencia de recursos efectivos de programas para apoyo a las víctimas”. Por esta razón el abordaje preventivo debe combinar ciencia, justicia y políticas sociales.

Los casos de parricidio e infanticidio muestran con claridad la necesidad de prevención temprana cuando un padre, madre o tutor ejerce violencia extrema contra un hijo, o cuando un descendiente atenta contra la vida de sus padres, se evidencia una ruptura total en los vínculos de protección. La criminología puede intervenir evaluando perfiles de riesgo y generando programas de atención psicológica y comunitaria que reduzcan las posibilidades de que estas conductas se repitan.

En América Latina, donde la violencia familiar ocupa un alto porcentaje de las denuncias registradas, el aporte criminológico ha permitido reconocer que muchos de los homicidios ocurridos dentro de la casa ya habían mostrado señales previas, informes de organismos judiciales señalan que antecedentes de maltrato, amenazas o denuncias de violencia doméstica se repiten en gran parte de estos casos, lo que confirma que la prevención no es un asunto de intuición, sino de análisis sistemático y seguimiento oportuno.

Además de los factores individuales, la criminología examina el papel del entorno comunitario en las entrañas de los barrios donde prevalece la violencia, la ausencia de programas de apoyo a la niñez o el consumo problemático de alcohol y drogas, aumentan las probabilidades de que surjan delitos graves dentro de las familias y por ello, los criminólogos proponen que la prevención no se limite al control policial, sino que incluya educación, acompañamiento social y fortalecimiento de redes comunitarias.

En lo particular, aplicar la criminología a la violencia familiar implica acciones como capacitar a los actores del sistema de justicia en el reconocimiento de riesgos específicos, crear unidades de análisis que crucen datos sobre violencia doméstica, denuncias de maltrato y antecedentes delictivos y establecer programas de intervención temprana en familias donde se detecten señales de riesgo, estas medidas buscan cortar la cadena que lleva de la violencia cotidiana a delitos extremos como el parricidio o el infanticidio.

En conclusión, la criminología no es solo una ciencia de estudio del delito, sino también una herramienta de prevención que puede salvar vidas cuando se aplica al entorno familiar para detectar patrones, analizar contextos y diseñar estrategias preventivas que permiten actuar antes de que el hogar se convierta en escenario de tragedias y de este modo la disciplina contribuye a transformar la justicia de una mirada reactiva a una mirada preventiva, con el objetivo de garantizar que la familia vuelva a ser un espacio de protección y no de riesgo.

 

 

Artículo escrito por: Lic. Ysaías J. Tamarez

 

 

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