RESUMEN
La crianza positiva es la zapata en que la familia levanta columnas bien resistentes, vigas y estantes fortificados, linderos y pies de amigos con capacidad suficiente para que el edificio humano pueda resistir los embates que vengan de afuera. Es una frontera infalible. Esa obra siempre en construcción está custodiada por una autoestima bien definida, seguridad de sí mismo, con propósitos claros, sentido de pertenencia, empatía por los demás, tolerante y resiliente, capaz de enfrentar los grandes desafíos que impone la sociedad.
Los padres disfrutan ese estilo de vida familiar saludable, porque de lo que se trata son de sus propios hijos, fomentando un ambiente favorable para que los chicos puedan regular sus emociones en los conflictos, fortalezcan sus relaciones sociales, muestren respeto por los demás y se inclinen ante la noble obra de toda la comunidad educativa. Todo lo que sucede en la familia se refleja en la escuela a través de nuestros hijos. Una buena crianza inspira respeto, ilumina las aulas y es digno de ser emulado por los demás.
Según Martin Seligman, considerado el padre de la Psicología Positiva en su libro: Autentic Happiness: Using the Positive Psycohology to Realice Your Potential for Lasting Fulfillment (2002), destaca: “La crianza positiva fomenta la resiliencia y el bienestar en los niños, lo que a su vez impacta positivamente en su rendimiento académico.” Sin embargo, Daniel Goleman, experto en Inteligencia Emocional se va más lejos cuando sostiene que la “importancia de enseñar habilidades emocionales y sociales a los niños son claves para mejorar su rendimiento académico y su bienestar general” Inteligencia Emocional (1995).
En ese mismo orden, la experta en temas familiares Divina A. García, Directora nacional de Orientación y Psicología del Ministerio de Educación, y quien tiene diversas Maestrías de psicologías en su haber, incluyendo en Pedagogía Sistémica, sugiere “el Manual del Programa de Habilidades Parentales, en donde los estilos de crianza, la cual están definidos como el primer recurso con el que cuentan la familia, padres o cuidadores a la hora de interactuar con sus hijos al transmitirle amor y límites que le ayudaran a desarrollar habilidades para la vida, a través de modelajes, basado en el respeto y transmisión de creencias, dejando huellas indelebles que sustenten nuestra nación.”
Los países donde se han implementado la crianza positiva con éxito han impactado favorablemente en la escuela. Entre ellos se encuentran Finlandia, conocido por su sistema educativo de alta calidad, fomentando la autonomía, la creatividad y la responsabilidad en los estudiantes. Suecia, ha implementado el programa desde la escuela, orientando a los padres, enfocándose en una comunicación efectiva y la resolución de conflictos, por ejemplo, en Nueva Zelanda, donde el gasto en educación ha sido consistente en los últimos años, refleja el compromiso del país con la educación, implementando en su currículo escolar la importancia de la autoestima, la resiliencia y la responsabilidad social.
Una buena crianza es clave para lograr una efectiva convivencia escolar, genera bienestar estudiantil, reduce la violencia y el bullying hasta erradicar la falta de respeto por si algún estudiante se le ocurra exhibir hacia los segundos padres de nuestros hijos, el cual nos inclinamos a los docentes.
Por: Fernando Hiciano.
