¿Está la economía creando los empleos que necesita la población en edad de trabajar?
¿Cuáles son las principales problemáticas en la creación de empleos?
Lecciones, desafíos y perspectivas
La falta de producción de bienes con alto valor agregado y tecnológicos, el bajo nivel de formación y crecimiento de la productividad en nuestro país explican, en parte, el escaso desarrollo productivo y económico, lo que a su vez afecta en forma negativa la creación de trabajos formales bien pagados y la calidad de vida de millones de personas.
Introducción
Las oportunidades de empleo que ofrece la economía para la población activa, son la creación de puestos de trabajo, que surgen del crecimiento económico inclusivo debido a la inversión o políticas pública; su objetivo es proporcionar ocupación a personas desempleadas o inactivas. Es un indicador clave de la efectividad de la conducción de la economía y un factor fundamental para el desarrollo social, ya que contribuye a reducir la pobreza, aumentar los ingresos, empoderar a las comunidades y mejorar la calidad de vida de las personas.
La creación de empleos se considera una reducción del desempleo y la mayor parte de estos fenómenos se dan a la vez; puede ser que tengamos creación de empleos y, sin embargo, sube la tasa de desempleo, porque debido a la activación económica la población activa se incrementa más que la población ocupada. Es decir, el número de personas que, encontrándose con edad y capacidad de trabajar, antes no trabajaban ni buscaban empleo, se ponen a buscarlo, llamado en economía del trabajo efecto del trabajador añadido, supera al número de personas que han conseguido encontrarlo.
Creación de Empleos
De acuerdo con los datos publicados por el Banco Central (BCRD), en la encuesta nacional continua de fuerza de trabajo (ENCFT), República Dominicana tiene 5,123,548 ocupados al segundo trimestre del 2025, al cierre del 2024 eran de 5,050,930, al 2023 de 4,952,942 para un crecimiento de 72,618 a junio con relación a diciembre 2024, con un crecimiento porcentual de 1.44%, 97,988 empleos creados (2024 comparado con 2023) con un crecimiento de 1.98% y 178,184 (2023 vs 2022) para un crecimiento 3.73%, si vemos las estadísticas desde el 2015 el país ha generado 1,072,244 empleos para un crecimiento total de 24.22%.
La población en edad de trabajar (PET) en el 2015 cerró con 7,263,6318 y a junio de 2025 con 8,156,253, para un crecimiento de 892, 215 con un 12.29%, lo que implica que la oferta de empleos (según el informe del BC), ha crecido por encima de la PET, generando la economía un crecimiento en empleos positivos de 180,029 en el periodo analizado, cabe mencionar que el único año del periodo analizado que no hubo crecimiento fue en el 2020 por el COVID 19.
La problemática del mercado laboral no ha sido el crecimiento y la generación de empleos, como nos ilustra el análisis anterior, es la creación de empleos informal porque el crecimiento es casi similar al formal, ya que en el 2015 la tasa de primero era de 42.15% y a junio de este año solo ha subido a 46.03%. Otro desafío es que de los empleos formales (2,358,365 total) que existen en República Dominicana según Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales (Sisalril) el 32% (759,730) son empleados públicos. Si analizamos con relación al 2016 (522,430), solo el 28.82% era la participación del estado en los empleos, lo que implica que ha aportado mayor crecimiento en número de empleos formales en el periodo analizado.
El factor más preocupante es que, cuando vemos las estadísticas por edad, el desempleo juvenil en República Dominicana es un desafío significativo, con tasas que rondan el 25% (más del doble del promedio nacional), afectando principalmente a jóvenes de 15 a 29 años, donde cerca del 25% no estudian ni trabajan (NINIS) y la mayoría (más del 70%) trabaja en el sector informal, sin derechos laborales ni seguridad social en ENCFT, solo el 14.30% (732,911) de los ocupados de 5,123,548 son jóvenes de la edad mencionada.
Factores están limitando la creación formal de empleos
Podemos mencionar los altos niveles de cargas sociales, que en el caso de República Dominicana son: plan de pensión, seguro familiar de salud, seguro de riesgos laborales, vacaciones, Infotec, regalía pascual, que según el cuadro anexo más debajo elaborado con la resolución número 01-2025 de la tss de un colaborador con 1 año con un salario anual de RD$ 206,317.44 (RD$ 17,193 mensual), tiene un costo adicional para el empleador de 29.78% con un monto de RD$ 53,194.39, la cual sigue incrementándose en caso de despido de forma exponencial por la cesantía, estos son factores que desincentivan la formalidad.
El marco legal laboral actual presenta rigideces que no responden a las dinámicas reales del mercado, especialmente en lo referente a jornadas laborales, cargas sociales y formas de contratación. Las jornadas vigentes no permiten organizar de manera eficiente los ciclos de trabajo de acuerdo con la demanda.
La complejidad del sistema actual de salario mínimo, como podemos ver en la resolución número 01-2025, basado en múltiples categorías ocupacionales, genera incertidumbre y riesgos de incumplimiento para muchas empresas del sector.
Medidas para mejorar la formalidad
Implementar un sistema de simplificación de las categorías salariales como medida para promover la formalización y reducir errores involuntarios en la clasificación ocupacional.
Reglas claras que fomenten la formalidad, incentiven la generación de empleo y promuevan una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral.
Invertir en educación y formación para que los jóvenes tengan las mejores oportunidades de acceder a un empleo decente es, también, ajustar la formación a las necesidades del mercado laboral, darle acceso al sistema de protección social y a los servicios básicos independientemente del tipo de contrato que tengan, e igualar las condiciones para que todos los jóvenes puedan acceder a un empleo productivo independientemente de su sexo, nivel de ingresos o situación socioeconómica.
Debe haber un plan de estado para construir economías dinámicas, sostenibles, innovadoras y centradas en las personas para promover el empleo juvenil y el empoderamiento económico de las mujeres, en particular, y el trabajo decente para todos.
Simplificar los procesos de registro para negocios y la contratación de empleados, eliminando el papeleo excesivo y la burocracia, facilita que las MIPYMES operen dentro de la legalidad; el Estado debe crear una unidad de apoyo a este sector para llevar este proceso.
Reducir los costos asociados a la formalidad (como aportes a la seguridad social) para asegurar que los beneficios superen los costos, tanto para empleadores como para trabajadores.
Ofrecer incentivos fiscales, como exenciones de impuestos temporales o tasas preferenciales en el impuesto sobre la renta, a las MIPYMES que contraten a nuevos empleados de manera formal y a estos crear incentivación, además de cumplir la ley con la indexación de los salarios.
Implementar programas de apoyo específicos, incluyendo acceso a financiación y orientación continua y sistemática empresarial, para fomentar el crecimiento y la formalización de pequeñas empresas y el emprendimiento juvenil.
Fomentar un entorno que respete las reglas de juego y genere predictibilidad, incentivando la inversión pública y privada, lo cual es fundamental para la creación sostenida de empleo formal.
Implementar políticas micro y macroeconómicas que impulsen la economía, el consumo interno y la competitividad del país para generar un crecimiento alto en empleos formales.
Retos y perspectivas.
La continua falta de oportunidades de empleos formales, la insuficiente inversión en educación y el bajo consumo producen la erosión del contrato social básico subyacente en las sociedades: el derecho de todos a compartir el progreso. La creación de empleos de calidad sigue constituyendo un desafío.
Una reforma en profundidad del sistema financiero para hacer frente al aumento de la deuda, a la incertidumbre económica y a las tensiones comerciales, promoviendo al mismo tiempo una remuneración equitativa y un trabajo digno para los jóvenes.
Un crecimiento económico inclusivo y sostenido puede impulsar el progreso, crear empleos decentes para todos y mejorar los estándares de vida.
Anexos



Por Engels G. Fortuna R.
Economista de profesión con posgrados en Finanzas y maestría en Banca y Mercados de valores. Catedrático universitario, conferencista internacional y consultor empresarial, CEO fundador de varias empresas, entre ellas Microfinance Consulting and business.
