RESUMEN
El presidente Danilo Medina debe empantalonarse y poner freno de una vez y por toda a los actos de corrupción detectados en su gobierno y que podrían afectar sus aspiraciones de reelegirse para un nuevo mandato constitucional.
El país no acaba de salir bien del escándalo de la Oficina de Ingenieros Supervisores de Obras del Estado (OISOE) cuando un diplomático dominicano es arrestado en Estados Unidos involucrado en acciones dolosas que avergüenzan el país.
A esto se une ahora la denuncia formulada por el embajador de Gran Bretaña en el país, Steven Fisher de que supuestamente funcionarios del gobierno habrían intentado extorsionar una empresa británica que tuvo que abandonar República Dominicana.
En el caso de la OISOE ha salido a relucir la supuesta o real relación sentimental del mandatario con una influyente funcionaria de esa oficina y quien supuestamente es la jefa detrás del trono, la que asigna y quita contrastas.
Esto es algo grave que el mandatario debe aclarar lo más pronto posible para evitar que el morbo siga dando rienda suelta a las imaginaciones perversas en perjuicio de su pulcritud y trayectoria de hombre de bien.
La corrupción es un mal social que todos los dominicanos debemos contribuir a erradicar si en verdad queremos construir una patria grande apegada a los cánones legales.
Los actos en corrupción en los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se iniciaron con el préstamo de los 250 millones de dólares de la Sunland.
Ahí fue que se comenzó con la impunidad que ha causado tantos dolores de cabeza al país al impedir que los responsables de cometer actos dolosos en perjuicio del Estado vayan a la cárcel.
Hay que comenzar a exigir que se haga justicia con los depredadores de los recursos del Estado y que a los responsables de actos dolosos sean juzgados y sus viene incautados y devuelto al gobierno.
POR LUIS D. SANTAMARIA




