RESUMEN
…ya Ortega y Gasset había afirmado «Nunca tantos han escrito tan mal»
La figura del corrector o correctora de estilo ha ido desapareciendo paulatinamente y de forma muy sutil de las salas de redacción en las últimas décadas. Sin embargo, si a esta situación sumamos el surgimiento de los periódicos digitales, los cuales, cada día cobran más terreno, debido, entre otras ventajas, a la facilidad de llegar a la población lectora que por su naturaleza llevan impregnados. Por consiguiente, este avance producido por las nuevas tecnologías, no parece motivo de preocupación de parte de las empresas que se encargan de la producción de noticias ya que con frecuencia vemos descuidos muy recurrentes en cuanto a la gramática, la estilística y la ortografía en las redacciones digitales, principalmente.
Por tanto, entre los principales errores estilísticos que se pueden observar en los principales periódicos nacionales en formato digital están, a saber: uso abusivo de adjetivos automáticos, pleonasmos, así como falta de originalidad expresiva en el discurso periodístico. Además, problemas de sintaxis –usualmente en los títulos–. Impropiedades, malapropismo, uso frecuente de comodín. Entre otros tantos, los cuales casi siempre van acompañados de faltas ortográficas, uso inadecuado de las mayúsculas, de las comillas, ausencia de coherencia, entre otros errores garrafales.
En tal sentido, Balakrishnan (2015), al referirse al problema nos dice que, la sociedad de la información ha incrementado el empleo de textos escritos en todos los ámbitos y un buen o mal dominio de la escritura pueden condicionar el éxito o el fracaso en una posición concreta. Sin embargo, continúa, el nivel de corrección de los textos no es el deseable, debido en muchas ocasiones a pobres modelos. Asimismo, la profesora y escritora española, considera que, los medios de comunicación, uno de los principales puntos de referencia, cometen errores y los difunden masivamente al igual que hacen las redes sociales.
La profesional de la escritura va más lejos cuando dice que, muchas personas escriben de manera incorrecta debido al influjo de estos modelos. Refiriéndose a este fenómeno ya Ortega y Gasset había afirmado «Nunca tantos han escrito tan mal». La situación no ha mejorado en las últimas décadas, asegura, y considera que ha surgido la necesidad de la elaboración de manuales de estilo que indiquen de forma clara los parámetros en los que ha de moverse quien redacta y ha cobrado más importancia la figura del corrector, que es el responsable, según ella, de la calidad del producto final.
Finaliza estableciendo que, al corrector de estilo le ha definido como «un profesional de la edición y del lenguaje cuyo objetivo es que el lector reciba con claridad y sin errores el mensaje del autor independientemente del soporte. Esto es, da lo mismo en términos de corrección, el formato impreso como el digital, y más en un momento donde la tecnología se ha encargado de hacer desplazar (fluir) la información por todo el globo terráqueo a velocidad y en tiempo real. Si de forma tradicional se hablaba de medios masivos, en inglés mass media, en la actualidad se debería hablar de medios globales. Por tanto, ahora más que nunca se hace imprescindible la presencia del corrector o correctora de estilo en las salas de redacciones.
Referencias:
Balakrishnan, Manjula. 2015. MANUAL PRÁCTICO PARA LA CORRECCIÓN DE ESTILO. Editorial Verbum, S. L. Madrid.
