RESUMEN
El esquema y el proceso lector
Hablar de comprensión lectora envuelve procesos, procesos que sin duda alguna juegan un papel fundamental a la hora de decodificar cualquier texto escrito, en este caso. Es por ello que, durante su cátedra o exposición en torno a este asunto, el doctor García Molina define el acto de leer como un hecho de comprensión: «leer es comprender», resalta. Afirma que es encontrar significado, sacar inferencias.
Señala que, durante este proceso, el lector o lectora vincula lo leído con la visión que éste o ésta posee del mundo… En ese mismo sentido hay que mencionar el concepto esquema, al cual se refiere Díaz Barriga, citado por García Molina.
Este autor considera que el concepto esquema o marco se entronca con el rol fundamental que juega el conocimiento previo en la comprensión de un discurso (oral o escrito). Sostiene que el uso del conocimiento previo tiene que ver directamente con el conocimiento esquemático que posee el lector. Asegura que, sin el conocimiento previo, sencillamente sería imposible encontrar algún significado a los textos; «no se tendrían los elementos para poder interpretarlo, o para construir alguna representación por muy vaga que fuese ésta». De igual forma, sin los esquemas de conocimiento, prosigue el autor, sería imposible la comprensión de la macroestructura y la creación del modelo mental que puede desprenderse de él. (García Molina: 2014, 74-75)
Los niveles de lectura
Para comprender cualquier discurso escrito es necesario someter los sentidos que intervienen en este complicado proceso cognitivo, a unos rigurosos niveles de comprensión, es por ello que el profesor Bartolo García Molina, partiendo de su dilatada experiencia docente de la lengua española y como lector, además de la basta e indexada bibliografía utilizada para abordar y desarrollar este importante tema, ha elaborado una formidable propuesta sobre los niveles de comprensión e interpretación del proceso lector, en la que recoge las características, las estrategias que se aplican y los resultados que se obtienen en cada uno de estos niveles. En tal sentido, Molina señala que la sistematización de niveles, estrategias de lectura y resultados, representan su aporte a este tema; por consiguiente, los niveles de comprensión e interpretación que propone el humanista y lingüista para el proceso lector son: a saber, a) Nivel informativo, b) Nivel inferencial, c) Nivel crítico y d) Nivel estético.
Nivel informativo: Bartolo afirma que, en este primer nivel, es donde se produce la descodificación y comprensión del texto. Argumenta que una lectura que se limite (se sujete) a este nivel tiene como objetivo informarse del contenido textual sin modificarlo, como cuando se lee un código, una instrucción, un precepto religioso, una receta médica o de cocina, etc.
Nivel inferencial: En este segundo nivel, el autor establece que este representa el punto coincidente, nominal o conceptualmente en todas las propuestas. En este nivel, dice el profesor, el lector o lectora aplica sus conocimientos previos y su competencia enunciativa o discursiva para establecer el sentido del texto; y, sobre todo, deriva las inferencias necesarias para trascender el contenido textual…
Nivel crítico: El tercer elemento que presenta el maestro García Molina dentro de su propuesta, lo representa el nivel crítico. Por tanto, asegura que, en este nivel, la persona que lee un texto debe asumir este proceso y someterlo a evaluación en todas sus dimensiones; de esto se trata, precisamente el nivel crítico, como su nombre lo expresa.
Nivel estético: se trata del último nivel que contiene la propuesta. Para su sugerente, este nivel no puede confundirse (no debe) con la capacidad de juzgar o criticar el valor estético de un texto. Según el autor, esta es parte o un aspecto del nivel crítico. Exhorta que el nivel estético hay que asumirlo como la posibilidad o sensibilidad de reaccionar emocionalmente la lectura de cualquier texto. (García Molina: 2014, 103, 104, 105-107).
Para mí, la importancia que reviste o encierra esta propuesta, radica esencialmente en que, por su sencillez y facilidad para ser comprendida, contribuye a erradicar o sacar de las mentes –especialmente en el ámbito docente– la confusión cuasi generalizada de llamar erróneamente etapas a este proceso.
Fuente: Molina García, Bartolo. 2014. Lectura y construcción de conocimiento. Surco. Santo Domingo.
Por José Santana
