RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTIAGO, R. D. – La Compañía Dominicana de Teléfonos (CODETEL) ha contribuido al desarrollo de las modernas comunicaciones de que ya está comenzando a disfrutar el pueblo dominicano, entre ellas el sistema de discado directo, sin tener que esperar largas horas para comunicar con el país, o la ciudad que el cliente desea conectar.
También se está disfrutando de las trasmisiones vía satélites de grandes espectáculos y acontecimientos mundiales, que sin la costosa inversión que han hecho los ejecutivos de CODETEL en la República Dominicana, no fuera posible que los dominicanos pudieran participar, al igual que otras naciones desarrolladas, de esas facilidades que proveen las modernas comunicaciones internacionales.
Sin embargo, esto no es suficiente para el desarrollo de la economía dominicana que en los momentos actuales está entrando en una verdadera carrera de competencia. La actitud de la CODETEL, de no instalar más unidades de teléfonos alegando que no posee capital para ampliar sus servicios y crear nuevas centrales que suministren a su vez la energía a los millares de unidades solicitadas en todo el país, es algo así, como cuando a un reo condenado a muerte le dan el «tiro de gracia».
Hay un marcado índice de crecimiento en el sector industrial, comercial y en el sector agrícola, y para que el mismo pueda continuar su curso normal se le tiene que proveer facilidades a los inversionistas y precisamente, una de las más perentorias necesidades para una nueva empresa, oficina, o cualesquiera tipos de negocio es una unidad de teléfono que les permita a los inversionistas y empleados de las fábricas, de las oficinas, de los grandes y pequeños negocios comunicarse con el exterior.
La Codetel ha dicho públicamente que necesita que el Estado le permita un aumento sustancial en las actuales tarifas v-gentes, tanto para las unidades comerciales, como para las privadas y el Gobierno se ha negado a condonar esa alza, o 10 que es más sencillo, aún no ha dado facilidades para que se abra un diálogo franco entre los ejecutivos de la Codetel y las autoridades del Gobierno.
Ciertamente, la tarifa de República Dominicana es una de las más bajas de las que actualmente se aplican en América Latina y aunque no creemos que la Codetel esté operando con pérdidas en el país, por ello no debe de pensarse que no se justifique un aumento en las actuales tarifas.
La inflación mundial viene afectando a todos los servicios públicos en cada una de las naciones en donde se prestan estos, y aunque la Codetel es una empresa foránea y dependencia de una multinacional ampliamente conocida en todo el mundo, entendemos que el Gobierno y la empresa debían abocarse a un diálogo sereno y franco en donde las parte expresen con claridad sus respectivas posiciones.
Pero de ninguna manera se debía permitir que se produzca un colapso en las nuevas inversiones imprescindibles para el desarrollo económico, simplemente porque una empresa como la Codetel plantee que en República Dominicana. Ya no se pueden instalar más unidades de teléfono que el negocio no es rentable.
El Gobierno está en el deber de ofrecerles todo tipo de facilidades a los inversionistas y también a sus ciudadanos. Y la Codetel se coloca en un desafío abierto contra el desarrollo del país, con su planteamiento de que ya no están en condición de instalar una unidad más de teléfono, ni del tipo comercial, ni de los que son utilizados en los hogares.
Y esta situación le plantea dos alternativas al Gobierno, una, adquirir a título de compra todas las acciones de Codetel y buscar capital de trabajo para instalar todos los teléfonos que necesitan en el país, o permitirle a la multinacional un aumento de sus tarifas, para que los ejecutivos de Codetel continúen ampliando sus centrales y se conforme una verdadera red de telecomunicaciones en el país.
Podría ser que muchos sectores politizados tomen como pretexto de que el Gobierno trate de adquirir las acciones de Codetel en el país, como un instrumento de lucha para sus respectivas campañas políticas, alegando que el Estado lo que haría en ese sentido sería nacionalizar una empresa extranjera, y ello sería un alegato que rodaría por el suelo de inmediato, porque hay clientes de la Codetel de todos los partidos políticos que están esperando a que la empresa telefónica les instales un nuevo aparato de comunicación en su casa, o negocio, es decir, que el asunto no es de corte partidarista, sino de «vida o muerte», para el desarrollo económico de la Nación.
Además, si la Codetel está perdiendo dinero en las actuales condiciones, debía ser una iniciativa de los mismos ejecutivos de esa empresa la que le plantee al actual gobierno el traspaso de la empresa al Estado, como aconteció en Puerto Rico, y todo siguió normal y se tiene entendido que los usuarios de la Isla están recibiendo en la actualidad un servicio más eficiente.
Por Luis G. Pichardo
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