EL NUEVO DIARIO, GAZA/JERUSALÉN. – Tras la entrada en vigor del alto el fuego entre Israel y Hamás hace doce días, la carne ha regresado a los mercados de la Franja de Gaza por primera vez en siete meses. Sin embargo, la escasez y los precios exorbitantes mantienen este alimento fuera del alcance de la mayoría de la población.
La última vez que se permitió la entrada de carne fue durante la segunda tregua, entre enero y marzo, hasta que Israel retomó la ofensiva y aplicó un bloqueo total durante dos meses. Ahora, aunque se han reabierto algunos pasos fronterizos, los suministros siguen siendo insuficientes: solo llegan 750 toneladas diarias de ayuda humanitaria, lejos de las 2.000 necesarias, advirtió el Programa Mundial de Alimentos.
Durante la ofensiva, la dieta de los gazatíes se redujo casi exclusivamente a alimentos enlatados y legumbres, provocando un aumento de la desnutrición, especialmente por la falta de proteínas animales y vitaminas.
Los precios actuales reflejan la escasez: el kilo de pollo alcanza los 21 dólares y el de carne roja puede superar los 120 dólares. Para muchas familias, esto convierte la carne en un bien inalcanzable. “Mis hijos siempre me piden pollo o carne a la brasa. Ahora puedo darles una comida, pero nadie en mi entorno ha podido probarla aún”, relata un habitante de Deir al Balah, desplazado con su familia.
La venta se concentra en el centro y sur de Gaza, en puestos callejeros que utilizan generadores para mantener los refrigeradores. Sin embargo, los comerciantes tienden a subir los precios a medida que la carne permanece congelada.
Algunas organizaciones humanitarias, como World Central Kitchen del chef español José Andrés, han podido distribuir proteína a gran escala. “Después de ocho meses, nos ha llegado la proteína y hoy producimos 333.000 comidas con carne y verduras”, informó la ONG en redes sociales.
Aun así, los gazatíes advierten que la situación sigue crítica. Sin gas para cocinar, muchos recurren a leña y la apertura de la frontera no garantiza estabilidad. “La gente necesita ayuda humanitaria, no mercancía comercial, porque después de dos años no pueden permitirse comprar alimentos a estos precios”, señaló un residente de Gaza.




