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18 de febrero 2026
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OpiniónJoel DíazJoel Díaz

La búsqueda de la democracia

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RESUMEN

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El pasado 1ero de septiembre, la Suprema Corte de Kenia decidió que las reñidas elecciones presidenciales, celebradas el pasado 8 de agosto, tendrán que volver a realizarse dentro de 60 días. La Suprema Corte consideró que las irregularidades ocurridas durante la transmisión de los resultados desde las mesas de votación hacia la comisión electoral eran lo suficientemente graves para exigir unas nuevas elecciones.

Esta decisión fue realizada a pesar de haber recibido fuerte presión por la comunidad internacional para obviar las acusaciones de irregularidades. Dicha comunidad internacional estaba satisfecha con que las elecciones se hayan realizado de manera pasiva y sin la misma violencia ocurrida en las elecciones del 2007, donde cientos murieron.

Pero a pesar de esto, y el costo que implica unas nuevas elecciones (las del 8 de agosto costaron 500 millones de dólares, siendo las más caras del mundo), el fallo fue una muestra rotunda de la soberanía del país. Esto sin duda será un punto de inflexión para el país africano que demuestra ante el mundo que las instituciones democráticas de su país son capaces de actuar independientemente y de poder resolver disputas que en el pasado habrían resultado en violencia.

La lucha por un país democrático toma tiempo y no se logra de la noche a la mañana. Y como hemos visto en Hispanoamérica, los vestigios de nuestros gobiernos autoritarios a veces son difíciles de borrar. Pero debemos ver el caso de Kenia como un acontecimiento histórico y digno de admirar, lo cual demuestra que un país no debe conformarse con ponerse metas bajitas por temor a lo que pueda ocurrir.

Por eso es que nosotros los dominicanos que disfrutamos de una estabilidad democrática (con sus altas y sus bajas) debemos ponernos metas altas y nunca conformarnos. Como nación debemos siempre aspirar a ser lo mejor de nosotros –aunque no sea lo más fácil – y a estar dispuestos a innovar, a buscar soluciones nuevas y sobre todo a trabajar juntos. Porque un pueblo que no exige más de sí mismo no avanza, no evoluciona y se estanca.

 

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