RESUMEN
“La verdadera medida de un hombre no es cómo se comporta en momentos de comodidad y conveniencia, sino cómo se mantiene en momentos de controversia y desafíos.” Martin Luther King Jr.
Lo irónico del proceso interno del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es que, producto de sus maltrechos resultados en el proceso electoral pasado, se encuentra prácticamente descartado antes de concurrir al venidero torneo electoral de 2028; sin embargo, la Fuerza del Pueblo (FP), que desde su concepción, de la mano del expresidente Fernández, ha tenido el objetivo claro de desplazar al PLD como partido mayoritario y principal organización opositora, lo ha hecho desde aquella arenga de que los engreídos del Palacio Nacional es pa’ fuera que van.
En medio de esa lucha política que, a todas luces, ha devenido al plano personal entre ambos expresidentes, el tres veces presidente de la República, Leonel Fernández, no calculó las consecuencias, respecto a las bases moradas, de su accionar para aniquilar al PLD.
Concluidos los pasados comicios, era evidente la superioridad electoral y la reivindicación de la legitimidad opositora para la FP. Pero, aun así, han preferido apostar al círculo vicioso de continuar en la sinrazón de seguir mendigando una alianza con el PLD, que fue contraproducente en las elecciones pasadas y que fue, antes que una unión, la edición en vivo de la obra de Viriato Sención: un pacto de los rencores.
No ha comprendido que, al insistir, oxigena las estructuras de Medina y da cabida a la narrativa de que sin el PLD la FP no tiene oportunidad. No ha entendido que el éxito del Partido Revolucionario Moderno (PRM) empezó en las elecciones de 2016, al arrebatar la legitimidad opositora al otrora Partido Revolucionario Dominicano (PRD), siendo el primer desprendimiento del PRD que lograba conquistar a las bases del jacho prendido.
Algunos podrían creer que esto fue logrado por el PLD, pero es una concepción errónea. Bosch renunció del PRD en 1973 y, en diciembre del mismo año, fundó el PLD, para transitar veintitrés años hasta escalar los resortes del poder en 1996.
En medio del peor momento en la historia del PLD, más difícil que la expulsión de Bienvenido Mejía y Mejía, Julio Ibarra Ríos y otros connotados dirigentes expulsados por violar la metodología de trabajo y los aspectos disciplinarios que debían cumplir los peledeístas, por firmar la consigna del PRD contra el retroceso político; luego el denominado crack del año 1978; la división provocada por la renuncia del secretario general Antonio “Tonito” Abreu; Franklin Almeyda, Euclides Gutiérrez Félix, Félix Alburquerque y demás dirigentes. Cuatro años después, en 1982, el profesor Juan Bosch expulsó a Rafael Alburquerque.
Luego, en el marco de la teoría de la revolución de los hermanos Fiallo y su lucha interna contra Rafael Alburquerque, se efectuó la expulsión de José Antinoe Fiallo Billini en 1983.
La crisis interna de las primarias de 2007, cuando Danilo Medina afirmó que el Estado venció sus aprestos presidenciales ante la propuesta reeleccionista de Leonel Fernández.
Con la renuncia del expresidente Leonel Fernández en 2019 y demás altos dirigentes que lo acompañaron para fundar la FP. Después, en noviembre de 2022, con la renuncia de Julio César Valentín y la fundación de Justicia Social (JS), la renuncia de cientos de dirigentes del partido morado para pasar a las filas de la FP, otros al PRM y otros para fundar nuevas organizaciones políticas.
Con este repaso histórico de las grandes crisis del PLD, en medio de lo diezmado que se encuentra, producto de las últimas dos candidaturas presidenciables, Gonzalo Castillo en 2020 y Abel Martínez en 2024, el primero obtuvo 37.47 % y el segundo 10.39 %, para computarizar una pérdida de 53 puntos porcentuales del 2016 al 2024.
Con la actitud de Abel Martínez de solicitar al Comité Político de su partido no ser considerado entre los precandidatos proclamados para competir por la candidatura presidencial del PLD con miras al 2028, y afirmando que su pretensión presidencial continúa intacta, no es descabellado que pueda pasar a otra organización o que pase a dirigir una a su imagen y semejanza.
Gonzalo Castillo, en fecha 25 de febrero de 2025, comunicó vía carta al PLD que quería ser considerado como aspirante a la nominación presidencial del partido; sin embargo, a pocos días de cumplir un año dicha solicitud, era un hecho notorio su retractación al respecto.
Muchos afirman que enfrentará a Medina por el control del partido de la estrella, algo dudoso producto de su cercanía. Al contrario, esto parecería indicar que Medina y Castillo saben que la única forma de salir un poco mejor que en 2024 es la candidatura de quien se le endilgó el mote del Penco.
La entrada de Gonzalo Castillo al ruedo por la candidatura presidencial, en el último momento, es un mensaje directo y sin vacilaciones de que Danilo Medina competirá contra la FP, evidenciando así que el objetivo del PLD, con miras al 2028, es sobrevivir el proceso, y solo lo podrán hacer luchando contra la FP.
Cerrando así cualquier vía de alianza con sus antiguos correligionarios.
Esta es la apuesta de Danilo Medina para preservar el PLD y mantener su vigencia, para evitar caer en el estado del Partido Reformista Social Cristiano y el PRD. Mientras la FP vocaliza sus aprestos para una alianza, el PLD deja claro que transitará su camino solo.
Danilo Medina no tiene en su visión, respecto al rumbo de su partido, ceder una pulgada para favorecer a quien lo catalogó de Trujillo del siglo XXI, y menos aún beneficiar su proyecto en perjuicio del PLD.
Creo prudente concluir con aquel lapidario adagio, cito: “El hombre más peligroso es aquel que no tiene nada que perder.”
Por; Jesús M. Guerrero, hijo
