EL NUEVO DIARIO, WASHINGTON. – La ingenie-Ería genética, cuyas aplicaciones potenciales en agricultura son diez veces superiores a su empleo en medicina e industria farmacéutica, puede brindar al mundo una revolución agrícola, señalan los expertos.
Se prevé que la manipulación de genes modificará drásticamente el sector agrícola mediante sus múltiples aplicaciones posibles en todas las áreas de la producción alimenticia, crianza de animales, prevención de enfermedades, alteraciones de plantas y otras.
El impacto de la nueva tecnología ha de ser positivo, según los especialistas, en la solución de los problemas de la alimentación en el mundo -sobre todo en los países en desarrollo- y en la economía mundial.
Así lo subrayaron los expertos de Estados Unidos y Canadá reunidos en un hotel neoyorquino para participar en un seminario y tener conocimiento del análisis más comprensivo hasta la fecha sobre la ingeniería genética y su potencial global para el mundo de la agricultura.
El doctor Murray, presidente de una de las dos compañías que patrocinaron el encuentro, señaló que la técnica de manipulación de genes, si bien ha recibido una gran atención pública por sus aplicaciones en medicina e investigación farmacéutica, es menos conocida en sus efectos potenciales para la agricultura.
Aludiendo a las implicaciones a largo plazo y alcance de las investigaciones en técnicas genéticas, James Murray dijo que se merecen «el mismo financia- miento masivo» que recibió la investi- gación nuclear a sus principios.
Los especialistas norteamericanos criticaron al gobierno por dar excesiva importancia y ayuda económica a las aplicaciones médicas y farmacéuticas de la ingeniería genética. Y también por financiar apenas (con un millón de dólares, frente a más de 50 millones para el programa médico y farmacéutico) el estudio del método en su aspecto agrícola.
El informe, titulado «análisis del potencial global de la ingeniería genética en el sector agrícola», define las perspectivas de la manipulación de genes en los mercados básicos agrícolas.
Entre las aplicaciones posibles, se destacan las proteínas animales, vacunas contra enfermedades en los rebaños, enriquecimiento de proteínas, productos de fermentación, fijación de nitrógeno, crianza de animales, gasohol, desertificación, salinidad del suelo, pesticidas y resistencias a los mismos.
Según el doctor Murray, el mercado potencial para la caseína derivada de algas (o proteína de leche) es inmenso, así como el de los aminoácidos en el que Japón es el primer productor-, especialmente para la alimentación animal.
En muchos países en vías de desarrollo, la producción de piensos por medio de la tecnología genética permitiría reservar las cosechas de cereales para el consumo humano.
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