RESUMEN
Dedicado al Dr. Ramón Antonio Veras
El Dr. Ramón Antonio Veras (Negro) es de los grandes valores humanos de este pueblo, ave en extinción. A él dedico este artículo, porque la temática guarda relación con su artículo publicado en el periódico El Caribe en la página 8 de su suplemento sabatino: Fin de Semana, el sábado 2 de diciembre, bajo el título: La Juventud Dominicana en la Política y su Actitud Ayer y Hoy.
Como siempre, refleja el artículo el análisis de un ser humano con una gran conciencia humanística, un hombre preocupado por el bienestar del pueblo dominicano. Al hablar de la juventud de hoy y de los jóvenes de un pasado relativamente reciente (la juventud de los años 60) establece una marcada diferencia. No es para menos, la juventud de hoy día actúa, piensa así y siente así, se trata de un estado de la conciencia social, matizado por una carencia de sensibilidad social o colectiva. O sea, actúa, piensa y siente diferente a la juventud de los 60. El asunto es cómo se podría revertir esta situación.
La década los 60 fue la que marcó el siglo XX, fue la más emblemática, en ella se produce la Guerra de Vietnam, la Guerra de 1965 en Santo Domingo, la Revolución Cubana estaba en pañales y a finales de esa década se producen -fruto de los avances tecnológicos, impelidos estos por el uso de la tecnología de guerra usada en la Segunda Guerra Mundial- los viajes a la Luna. Esto necesariamente impacto en la juventud, de uno u otro modo. Los jóvenes se oponían oponer a la Guerra de Vietnam1), especialmente los jóvenes norteamericanos que se oponían a ir a la guerra, pero ya desde Inglaterra en 1964 un movimiento de jóvenes hacía asambleas al aire libre, donde se reunían cientos de miles de jóvenes en los grandes parques. John Lennon y los y los Beatles son parte de ese movimiento. Es así como nace el movimiento de los Hippies. Casi todo el mundo sabe que este movimiento se oponía a la guerra, pero además que los jóvenes del mismo usaban las drogas, rechazaban la autoridad y se oponían a la sociedad tecnológica.
Ahora bien, estos jóvenes de los países del mundo desarrollado, como Inglaterra y Estados Unidos, no tenían un proyecto de sociedad alternativa, un proyecto cultural alternativo a la actual cultura tecnológica. El movimiento llegó a desleírse al entrar la década de los 70. Sin embargo, ese movimiento juvenil de los países desarrollados irradió con su energía a los jóvenes de los países subdesarrollados, pero como una fuerza centrífuga no centrípeta, porque no marcó a los últimos con su impronta de vicios y drogas, ni en estos países hubo un rechazo a la sociedad tecnológica, porque no teníamos sociedades tecnológicas2). Desde luego, a estos países llegó la droga, pero la mayoría de los jóvenes se preocuparon por transformar la sociedad y no por usar las drogas. Hoy podemos decir que la década de los 60 fue la década de la juventud.
Negro Veras dice que el joven de los 60 no le importaba el riesgo, cuando participaba en política, el joven de hoy día en su generalidad dice él no es así. Sin contradicción. Nos dice el prestigioso abogado santiagués que el joven de hoy día ve su participación política, como algo que le compete a su persona y a su interés individual, es decir, no se ve el proyecto político como un proyecto colectivo. Sin contradicción. Está ausente colectivo, en esta visión de la política de los jóvenes de hoy día, como la vía de la solución de los problemas que afectan a todos o a una colectividad.
Los cambios tecnológicos en la época actual, la automatización de procesos con el desarrollo y uso masivo de la electrónica, la informática, la telefonía sin hilo y la eclosión de la internet. Esto ha provocado un cambio en los hábitos en los jóvenes y en toda la población, pero sobre todo en los primeros que son los que tienen más energías vitales. Con el uso de la tecnología se está perdiendo hasta la noción del espacio y del tiempo o ha cambiado dicha noción, por lo que esto implica riesgo de accidentes hasta en el tránsito vial y existe una valoración excesiva del tiempo de ocio, de ese tiempo que no le podemos llamar tiempo libre si no de ocio. Es un tiempo de ocio porque es un tiempo dedicado a actividades no creativas si no de pura contemplación o recreo no productivo. El uso de la tecnología da pábulo a la no participación política orgánica, o sea, asociativa.
La situación de la juventud de casi todos los países del mundo es que está marcada por el individualismo extremo. Los sujetos sociales jóvenes y hasta algunos de los adultos de hoy día están condicionados por los cambios tecnológicos y un modelo consumista que los conducen por el derrotero del individualismo y a ver en el consumo la supuesta satisfacción de placeres, siguiendo los mensajes trasmitidos por la publicidad mediática del capitalismo.
El modelo neoliberal que eclosionó a raíz de los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) provocó la desaparición definitiva de los clubes juveniles populares, de los sindicatos y de las asociaciones campesinas, sobre todo cuando a raíz de los acuerdos creció el éxodo de países como estos, producto del desempleo. Fueron cerradas empresas y en otras fueron despedidos algunos trabajadores. Muchos migrantes jóvenes pertenecían a estas asociaciones o grupos y a otros que no migraron se le extendió la jornada de trabajo, por lo que terminan esos grupos o asociaciones por desaparecer.
Se crea un caldo de cultivo para que los jóvenes se interesen mucho por la tecnología, con menos tiempo disponible que antes, porque si trabajan las jornadas son más largas o el tránsito congestionado las hace más largas, en consecuencia, menos tiempo disponible. Nada de tiempo para el asociacionismo y los clubes juveniles y otras asociaciones ya no existen. El tiempo para el uso de la tecnología tiene que aparecer y quieren encontrarlo hasta en los salones clases (cuando no trabajan) y en las calles. El uso de la tecnología se vuelve abusivo. Este cambio cultural que ha implicado el uso de la tecnología condicionado por modelo neoliberal los sumerge en el individualismo extremo y se olvidan hasta de las normas viales. Se trata de una anomia colectiva que afecta a muchos sujetos. Cuando el sujeto actúa así no puede pensar en proyectos colectivos para transformar la sociedad.
A mi entender, el uso abusivo de la tecnología impide la toma de conciencia por los jóvenes de la necesidad de transformar la sociedad, para reducir la desigualdad social a su mínima expresión, destruyendo primero que nada la hegemonía del capital financiero en que se cimenta el modelo neoliberal, y a la vez impide la organización de los jóvenes, es decir el asociacionismo. Sin esto último la sociedad no puede ser transformada. Creo que a nivel internacional tiene que aparecer un movimiento social, que cada quien actúe en su propio país pero que se dé simultáneamente en diferentes naciones, que luche por la recuperación de funciones del Estado (lucha que niegue el neoliberalismo en su esencia) y que se reglamente el uso de la tecnología, que se le ponga un stop a la tecnología en diferentes espacios. Sólo así podemos cambiar la sociedad y evitar el colapso de ella y del planeta.
- Lockuard, George. Protesta Estudiantil Mundial: El Poder de la Juventud Crece en el Mundo. Revista Ahora #239, 10 de Junio de 1968, Pág. 25.
- Alba, Víctor. En su columna Temas: Por Fin, la Anarquía Juvenil. Revista Ahora #239, 10 de Junio de 1968, Pág. 34.
