RESUMEN
Juventud acumulada, años dorados y no precisamente de merengues y fiestas de del a década de los 80 del siglo pasado; es el tiempo del tiempo, donde talvez v volvemos a ser niños, pero con las capacidades del notaras reducidas y el desplazamiento menguado.
El Sagrado libro dice que, “ los días de nuestra vida llegan a setenta años; y en caso de mayor vigor, a ochenta años. Con todo, su orgullo es sólo trabajo y pesar .
El paso por ésta tierra, las luchas, los deseos de los ojos, del cuerpo, el personal orgullo. El pasar y el pasar del tiempo va dejando sus huellas, sus marcas, en el rostro, en el alma; es como una película, y de un momento a otro volamos a la habitación del lado, que es el otro nivel de la existencia.
Pero todavía no es el tiempo de hacer las maletas. Urgando, buscando, disfrutando de ese hobbie que es aprender a leer como dice el colega, amigo y hermano Vianco Martínez, leí otra verso, “ el temor a Jehová aumentará los días, más los años de los impíos serán acortados”. Proverbios 10: 27.
No me refiero a ese temor que infunde el miedo, sino el respeto del respeto. Esa usanza que sin pompas, poses o dobleces lleva al camino de la virtud.
No parece buena idea desperdiciar la vida, más bien de rectitud, reposo del alma y buscar la fe que da nueva fuerzas, que levanta al caído, tal como se levantó Jesús, luego de que el Cirineo le ayudó la levantar una vez más la Cruz del Calvario.
La paz, el ambiente propicio de realización de los sueños estando despiertos se enfrenta con el estrés que muestra sus garras en éste siglo XXI. Es el mal de este tiempo, ese mata antes que la muerte venga por ti.
Pienso en Papi El Gordo, médico, hermano y amigo; y estoy seguro que hubiera querido que todos sus pacientes fueran personas reposadas y tranquilas. Estas pueden ser las herramientas de una vida que puede ser larga o corta.
La muerte, parece ser lo más democrático, muere el rico, muere el pobre, el paupérrimo y el multimillonario; es que no hay lugar en la tierra donde no podamos librar de las garras de la mismísima muerte.
El ideal de muchos, cristianos y no cristianos es llegar a una dorada ancianidad, a la tumba como cosecha recogida en su tiempo. “ A su tiempo maduran las guayabas”, generalmente las frutas maduran 90 hasta 150 días después de las flores de los árboles
