¿Justicia extranjera?: No

Por Manuel Hernández Villeta Martes 7 de Febrero, 2017

Un fiscal especial para casos de corrupción y violaciones a los derechos humanos y constitucionales, es una necesidad nacional. Ahora, la creación de ese fiscal no puede estar empujada por situaciones políticas y partidistas momentáneas. En este momento hay ebullición de ideas contra la corrupción saturadas por presiones políticas, y no es el momento de escoger a ese fiscal especial.

De hacerse así, ese fiscal estaría zarandeado por grupos de oposición, o narigoneado por el presupuesto que le otorgue el Estado. La idea es buena, pero sería corromper el principio de imparcialidad de ese fiscal si tomamos esa acción en lo inmediato.

La lucha contra la corrupción no puede ser la sombra de apetencias políticas, sea de opositores o de allegados a la administración pública. La justicia es la única que tiene la potestad de encontrar culpables o inocentes. Si en la turba-multa se le quita el papel de juzgar de la justicia, se estará cometiendo una gran barbaridad.

En la búsqueda de culpabilidad usted no puede tener ladrones o pillos favoritos. No se puede tener el don del oportunismo de levantar banderas de moralidad, para abrir el camino de ser llamado a la entrega de un cheque en la administración pública. La creciente politización de la lucha contra la corrupción, le ata a la inercia y le hace perder fuerzas y apoyo de las grandes mayorías.

Soy radicalmente opuesto a que organismos internacionales tengan que venir a la República Dominicana a dictar cátedra en la aplicación de justicia. Si no estamos preparados para tener un ejercicio objetivo de ese poder del Estado, caeremos en la barbarie. Se puede rescatar el sistema judicial, de eso no hay dudas.

Pocos organismos internacionales son confiables. Casi todos son movidos por las grandes potencias, que los ponen a su servicio, de acuerdo a sus intereses y necesidades. Que sea la Organización de las Naciones Unidas la que imparta justicia en el país me parece un tremendismo.

Los dominicanos tenemos que ser los dueños de nuestro presente y nuestro futuro, si empañamos decisiones propias por el calor de momentos de explosiones partidistas, entonces nos ataremos de manos y pies, y seremos incapaces de defender la verdad, la justicia y la soberanía.

La lucha contra la corrupción es un buen síntoma, pero espero que los miembros de la sociedad civil que están en esta batahola también tengan la fuerza, el decoro, la integridad y la fuerza para enfrentar la pobreza extrema que sufre el país, con las exclusiones y la inexistente distribución de las riquezas. ¡Ay!, se me acabó la tinta.