RESUMEN
Juan Bosch fue siempre un hombre plenamente, íntegramente o totalmente moral.
En otras palabras, Juan Bosch fue la consumación de la moralidad pública.
Y como hombre íntegramente moral ejerció siempre la política.
Y así ejerció sus funciones públicas como jefe de Estado y de gobierno.
Como jefe de Estado y de gobierno nunca robó ni mató ni mandó a matar a nadie.
Le dio cátedras al país y al mundo sobre cómo conducir un Estado y un gobierno de manera correcta.
Antes del gobierno de Juan Bosch de 1963 y después de su gobierno hubo corrupción en todos los gobiernos: los anteriores y los que siguieron a su ejemplarísimo gobierno de 1963.
Y no le permitió a nadie ejercer la corrupción en su gobierno.
Y siempre hubo una administración honesta de los ingresos públicos y del gasto público.
Y la función pública se asumió siempre en función del desarrollo económico y social y el bienestar, la justicia social y la prosperidad del pueblo dominicano.
En 1990 cuando el doctor Balaguer le robó las elecciones de ese año, Juan Bosch enfrentó con energía y dignidad el fraude colosal que le había hecho Balaguer.
Los gringos o yankees apoyaron el fraude colosal de Balaguer y en el plano interno el doctor Peña Gómez se destapó con el disparate de que «Balaguer había ganado porque había trabajado más y mejor».
En las elecciones de 1994 Balaguer le aplicó o se encargó de aplicarle la misma medicina al doctor Peña Gómez.
La vida tiene sus jugadas porque el doctor Peña Gómez no pudo ganar o ascender al poder en el 1996.
Y Juan Bosch vio llegar en 1996 a su discípulo más aventajado, Leonel Fernández, al poder.
Las presentes y futuras generaciones están llamadas a beber siempre en el manantial inagotable que representa Juan Bosch para la sociedad dominicana y el mundo.
Juan Bosch como hombre plenamente moral sigue siendo pasado, presente y futuro para el pueblo dominicano y América.
Autor: Dr. Víctor Manuel Peña
