RESUMEN
En el mes de agosto del 1988, el profesor Juan Bosch escribió un artículo en la revista: Política, Teoría y Acción titulado: “La Guerra entre Irak e Irán”, en el cual analizó a profundidad las razones por las cuales se produjo este conflicto bélico entre esas dos naciones vecinas del Golfo Pérsico, y en el que esboza en forma elocuente, lo que significa para Irán la caída del Sha Mohamed Reza Pahlevi, y el ascenso del régimen islamista, liderado por el ayatollah Ruhollah Khomeini.
Cuando se analiza la situación social, política y económica que está viviendo hoy el pueblo iraní, debemos colegir que el político y pensador dominicano, hizo un análisis clarividente a 50 años de lo que representaba este régimen teocrático, tanto para el pueblo persa, el Medio Oriente, así como para el mundo.
Bosch siempre planteó que la izquierda tenía una visión errática y atrasada de los procesos políticos, y por vía de consecuencias, inicia el trabajo explicando que: “la toma de la embajada norteamericana en Teherán fue un episodio objetivamente revolucionario en una crisis política que ha puesto el poder de Irán en manos de sectores reaccionarios, cosa que no es nada nuevo, pues en todo movimiento de derecha se dan episodios de izquierda, así como en cualquier revolución se dan episodios de derecha”.
En su exhaustiva visión política Bosch expresa: “como jefe de la derecha iraní, khomeini ha demostrado capacidad poco común al darle su apoyo a esa captura, pero eso no significa ni remotamente que se haya convertido en un hombre de ideas revolucionarias. La llamada: “revolución de Irán” es reaccionaria en un sentido histórico, y podemos darnos cuenta de eso si nos detenemos por un momento a pensar que nadie sabe cuál es el programa de esa supuesta “revolución”, fuera de la demanda de que se le entregue al chat para fusilarlo por asesinato y ladrón”.
Aunque Bosch valora el respaldo que ofrecieron las naciones socialistas a la gesta de los ayatolas, porque de algún modo tuvo ribetes progresista, advierte que su carácter ¡derechista! no se debe soslayar, por cuanto podría generar confusiones de apreciación. Y señala: “en el campo de la política se nos hace posible ver con claridad, o con la mayor claridad el movimiento dialéctico de las fuerzas negativas entrando en lucha con las fuerzas positivas y viceversa, y un episodio objetivamente revolucionario puesto en marcha dentro de una corriente derechita abre una vía que puede ser muy importante para la actuación de elementos revolucionarios”.
A seguidas agrega: “no se puede convertir a khomeini en un revolucionario, porque él es profundamente derechista, a tal punto que esa ideología política es religiosa, y por tanto idealista en el más cabal sentido de la palabra”.
Más aún, señala que: “el gobierno de Mohamed Reza Pahlevi aunque costo mucha vidas, y acumuló miles de millones de dólares en pocos años, algo parecido a lo que hizo Trujillo, aunque en proporciones correspondiente a la diferencia de tamaño de la población y de las riquezas naturales entre Irán y la República Dominicana, los dominicanos sabemos que anti trujillismo nunca significó partidario de una revolución”.
Bosch refiere que: “para el Ayatola Irán no debía en ningún caso ser diferente de lo que mandaba El Corán que fuera”, y que ese texto se había escrito para regular la vida de un pueblo árabe del siglo VII, en cambio el Sha pretendía hacer de Irán un país del siglo XX, en el que, en vez de camellos hubieran automóviles, en vez de guerreros armados de alfanje, hubiera regimientos entero montados en carros blindados.
Este trabajo del extinto líder, y ex presidente de la República se hace de alto interés hoy día, por cuanto el pueblo de Irán, principalmente las mujeres, se han tirado a las calles a impugnar el régimen teocrático de los ayatolas, que no sólo les obliga a un régimen de vida del siglo VII, como bien explica don Juan, sino que además es asesino, indolente, represivo e intolerante.
Los iraníes se han levantado contra el régimen tiránico islámico desde el 28 de diciembre pasado, por el estado de calamidad a que están sometidos, donde la exportación de esa vetusta doctrina teocrática es más importante que el bienestar de todo un pueblo. Pero que garantiza un estado suntuoso a los clérigos y sus allegados.
El autor es periodista, con una maestría en relaciones internacionales.
Por J. Alexander Pérez
alexperez76@hotmail.com
