RESUMEN
Es importante motivar a los jóvenes, especialmente a las mujeres, a estudiar carreras STEM. Sin demeritar el rol hombre, la mujer hace mucho tiempo sostiene el liderazgo de presencia en las aulas de aprendizaje. Por ello, es oportuno considerarla para el desarrollo de la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.
Las carreras STEM son pilares fundamentales para el desarrollo económico, científico y tecnológico de cualquier sociedad. Incentivar a los jóvenes, y especialmente a las mujeres, a ingresar a estos campos no solo es un imperativo social, sino también una estrategia crucial para impulsar la innovación y cerrar las brechas de género.
Históricamente, las mujeres han enfrentado barreras culturales, sociales y estructurales que limitan su participación en STEM. Los estereotipos de género, la falta de modelos femeninos visibles en estos campos y la discriminación en el entorno laboral son algunas de las razones que han perpetuado estas brechas. Sin embargo, el talento y la capacidad no tienen género, y las mujeres han demostrado una inmensa habilidad para transformar y liderar en las disciplinas STEM cuando se les brinda la oportunidad.
Suecia, Finlandia y Alemania, por ejemplo, por solo citar estos tres países europeos, han implementado diversas iniciativas y estrategias para aumentar la representación femenina en áreas tecnológicas y científicas. Y, han logrado un buen resultado.
Una cuarta estrategia sería seleccionar rigurosamente, empleando herramientas de inteligencia artificial, los mejores 200 estudiantes de matemáticas que egresen de secundaria cada año para formarlos en grado técnico, tanto local como en el extranjero en carreras STEM. De estos, si no todos, escoger los más sobresalientes para que se especialicen en programas de posgrados en sus respectivas áreas profesionales. Y de igual manera para la formación de doctorado.
Esta estrategia es independiente de los programas de becas regulares que tiene el país para los profesionales de distintas áreas a través de las instituciones correspondientes. Este debe mantenerse por espacio de 30 años como mínimo. Con evaluación anual para estudiar su constante desarrollo y la efectividad de sus resultados.
Los estudiantes que aspiren a ser elegidos para formarse en este programa deben ser genios en matemáticas desde el nivel primario. Y a los cuales, con un mecanismo institucional elaborado para tal efecto, se le dé seguimiento constante a su desarrollo cognitivo.
A estos estudiantes el Estado les pagará un incentivo económico, manutención, alojamiento, seguro de salud y la matrícula escolar con todo lo que se derive de ella, según corresponda.
Este programa debe responder a un plan bien diseñado y estructurado del Estado con la finalidad de formar talento humano competente según lo demanda la Carta Revolución Industrial. Que sean capaces de crear, innovar e impulsar el desarrollo tecnológico y científico que requiere el país a un ritmo acelerado.
Por Domingo Mendoza
