RESUMEN
Si yo fuera presidente
Con frecuencia se dice que la República Dominicana necesita impulsar el estudio de las carreras STEM para formar una masa crítica de talento humano y así poder ser un país innovador y competir con su mercado con las grandes economías del mundo. Las STEM se refieren a campos académicos y profesionales relacionados con Science (Ciencia), Technology (Tecnología), Engineering (Ingeniería) y Mathematics (Matemáticas).
Desde 2012 hasta 2024 el país osciló entre los puestos comprendidos del 86 al 97 según el Índice Mundial de Innovación (Global Innovation Index, GII) que publica cada año la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). El punto de partida es el número 1. A mayor número que ocupe el país en la lista clasificatoria, menos innovador es, mientras que, si menor es el número, más innovador es.
En 2024, el GII evaluó las economías de unos 133 países para clasificar su nivel de innovación, basándose aproximadamente en 80 indicadores que abarcan áreas como el entorno político, la educación, las infraestructuras tecnológicas, la creación de conocimiento y la formación de talento humano, entre otros.
Esta panorámica constante que muestra la nación dominicana con relación a su nivel de innovación en la clasificación mundial, indica que falta mucho trabajo por hacer si el país quiere superar las barreras que lo separan de las naciones innovadoras.
Pero, cómo avanzar a la velocidad de la luz para ir descendiendo de puesto en esa clasificación de economías innovadores. El momento es oportuno para pensar en la calidad del talento humano nacional y con él en estrategias que permitan atraer a los alumnos a interesarse por el estudio de carreras STEM. Enseñar y aprender en plena Cuarta Revolución Industrial ha traído consigo nuevas alfabetizaciones que incluyen a todas las edades.
Una primera estrategia podría ser introducir la alfabetización científica en todos los centros educativos y en todos los niveles y grados escolares para provocar en los estudiantes inquietudes, preguntas, observaciones y explicaciones sobre lo que ellos piensan y sienten en el mundo de hoy y su naturaleza física y abstracta.
La segunda estrategia sería fomentar la curiosidad desde temprana edad en los centros educativos introduciendo a niños y jóvenes en el mundo de las STEM a través de actividades prácticas como son experimentos científicos según el nivel educativo, proyectos de robótica, imitación y construcción de artefactos y talleres de programación, entre más.
Enseñar sobre innovación, tecnología y ciencia hoy día debe ser una prioridad de las autoridades correspondientes. Esto significa abrir una nueva perspectiva para mirar la complejidad del mundo actual e interpretar cómo funciona la naturaleza que nos rodea. Es promover grandes cambios en los modelos de pensamientos iniciales de los estudiantes para enseñarles a pensar el mundo y permitirles construir él que ellos sueñan edificar sobre su verdadera realidad.
La tercera estrategia sería que, en cada centro educativo se organicen ferias de ciencia, tecnología e innovación. Que se hagan competiciones entre los alumnos para la resolución de problemas que puedan inspirarles a desarrollar soluciones creativas dentro de su alcance de conocimiento. Y, promover actividades como hackatones, es decir, eventos donde estudiantes con perfiles técnicos principalmente se reúnan para colaborar en la creación de soluciones innovadoras de un problema específico en un período de tiempo limitado que puede ser, por ejemplo, de 24 o 48 horas. Los enfoques pueden ser también temáticos, como la educación, el medio ambiente, la salud o los videojuegos, etcétera.
Los hackatones son buenas oportunidades para aprender, innovar y poner en práctica habilidades STEM de una forma dinámica y creativa para los estudiantes.
Enseñar creatividad, innovación, tecnología y ciencia escolar no es un lujo, es una necesidad urgente que se debe atender ya en la República Dominicana.
Por Domingo Mendoza
firmamendoza@gmail.com
