RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El ex presidente de España en el período 1996-2004, reflexiona en una entrevista exclusiva en el programa ‘Líderes’ sobre los retos que enfrenta la democracia, la nueva generación política formada en la revolución digital, y la prioridad de tomar medidas para la inflación.
Hace 18 años que salió del poder en España… mirando atrás, ¿se arrepiente de alguna decisión?
No hay vida perfecta, ¿para qué voy a hablar de mis errores si ya hablan otros? Prefiero no recordarlos. Sobre todo porque si los he cometido, que algunos habré cometido, pues ya no tienen remedio. La vida está llena de matices, de decisiones que pueden ser mejores o peores, más o menos acertadas. Pero al final lo importante es que la suma final sea positiva, si el país que dejo es mejor que el país que encontré.
Trasladémonos al año 1996 cuando usted llegó al gobierno. ¿Qué sentimientos rodearon su primera investidura?
Era un momento muy importante. Llevaba gobernando el partido socialista más de 13 años, y había costado mucho forjar una oposición política. Nosotros teníamos bien aprendidas las cosas, teníamos un proyecto para el país en la cabeza y nos pusimos manos a la obra. Fueron momentos de enorme ilusión.
Dijo que sabía lo que quería hacer al llegar al gobierno. ¿Cuál es la diferencia entre las promesas de campaña y la realidad de llegar?
Depende de la seriedad de las personas, porque al final el liderazgo es una cuestión muy individual que tiene una trascendencia social, pero es fundamentalmente individual. Nosotros sabíamos lo que teníamos que hacer, cómo hacerlo, y nos pusimos en marcha.
Dentro de sus dos períodos, ¿cuáles fueron las experiencias que más marcaron su gestión?
España en aquel momento tenía un problema muy grande, el terrorismo. Lo enfrentamos con todas las armas posibles de ley, y al final se consiguió con la ayuda de todos la derrota del mismo. El otro problema era la necesidad de empleo, y para eso hacía falta políticas económicas nuevas. Se crearon millones de puestos de trabajo, dándole prosperidad al país.
¿Cómo es lidiar con el poder?
No me ha interesado nunca llegar al gobierno por estar en el gobierno. Creo que las ideas transforman. Por eso creo en la política de las ideas. Creo que en la política se debe estar para intentar mejorar las cosas, para reformar. Eso es una diferencia muy importante con la política de hoy desgraciadamente. En la política de hoy faltan ideas y sobra mediocridad. Faltan estudios y análisis serios de las cosas, faltan análisis estratégicos de fondo y de largo plazo. No hay una idea o un proyecto de país en la cabeza..
¿Hoy día, los presidentes tienen menos poder que antes?
Es distinta la política. La revolución tecnológica ha cambiado todo. El mundo político es hoy totalmente distinto. Hoy hay muchos dirigentes políticos y muchos Presidentes mucho más pendientes del Twitter o del Facebook, que antes no existía. La inmediatez y la rapidez es lo que impera, se ha perdido la capacidad para análisis y para articular pensamientos estratégicos, y eso no es bueno.
Imagínese que le tocara en esta época ser presidente, o asesorar a uno, ¿cuál sería la receta para gobernar?
Un gobernante no puede tomar buenas decisiones si no entiende la realidad. Estudiar las cosas que ocurren es muy importante para intentar mejorar las cosas. Y hacer de todo eso un pensamiento estratégico, un proyecto político. Falta eso en la política de hoy. No es que la política de antes sea mejor ni peor, era distinta. Pero el liderazgo político, para tener un fundamento, necesita personas con fundamento. Y eso lo da el estudio, el conocimiento de las cosas y la preparación. Tener carácter, tener coraje, y no dudar en tomar decisiones.
¿Cuáles son los retos de la democracia hoy?
Demostrar que sigue siendo el mejor sistema posible. Ahora mismo la democracia no pasa su mejor momento. Creo que eso es uno de los capítulos fundamentales que los líderes serios tienen que abordar. La defensa de los valores que hacen la democracia el mejor sistema posible.
Cuando usted fue presidente de España, el liderazgo de Europa y de Occidente en sentido general estaba unido. Hoy no se ve tan así, ¿lo ve bajo amenaza?
Después de la Guerra Fría surge la globalización económica mundial, y un concepto neoliberal que tiene en la cúspide a los Estados Unidos y sus aliados. El problema es que después los Estados Unidos decide entrar en retirada. Y cuando uno se retira y no es reemplazado, se ponen en cuestionamiento los fundamentos que han servido como punto de referencia. Hoy vivimos en esas circunstancias, más una época de una nueva confrontación entre poderes. Están los Estados Unidos y sus aliados, y hay un poder emergente que es China. El mundo es mucho más complejo y más peligroso.
¿Cuál es su opinión de la inflación actual que sufre el mundo y las consecuencias de la guerra de Ucrania?
Tuvimos una pandemia terrible que ha producido mucho daño. Eso ha sido un retroceso social muy grande. Cuando nos empezábamos a recuperar, había cierta expectativa de bonanza económica en el mundo, pero la invasión de Rusia a Ucrania ha complicado las cosas.
Hemos entrado en una crisis energética muy grave, en una amenaza de recesión económica, y todo eso ha provocado disrupciones en la cadena de suministros muy grandes, y que la inflación se dispare. Y la inflación es un gravísimo problema. Es lo que tienen que combatir los gobiernos en estos momentos. Es el mayor enemigo de un trabajador, porque la inflación se come su salario y hace la vida mucho más complicada. Por eso debe ser un objetivo absolutamente prioritario.
Cuando llegó al gobierno, prometió dejar a España mejor que como la encontró. ¿Cuál es la diferencia de la España que usted dejó con la de hoy día?
Una diferencia básica es que el éxito de España se había basado en los pilares de la transición democrática, buscar terrenos en común, tener objetivos compartidos, y mirar hacia adelante. Eso se ha perdido. Hay poca conversación nacional y mucha confrontación.
Inserto: “Es el momento de abordar la actual crisis del orden liberal y de la democracia desde la reivindicación de las ideas, de los valores y de las políticas liberales. Hoy, la principal virtud de la política es la claridad moral.”





