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23 de febrero 2026
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Jimaní recuerda la tragedia del río Blanco mientras las lluvias ponen alerta al país

Foto ilustración El Nuevo Diario.
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RESUMEN

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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – La República Dominicana recuerda con pesar la tragedia ocurrida la noche del 24 de mayo de 2004 en Jimaní, cuando el desbordamiento del río Blanco, también conocido como Soliette, cobró la vida de entre 400 y 500 personas, según reportes de la época. Aquel domingo, un torrencial aguacero provocó una riada devastadora que arrasó viviendas enteras, sepultando familias completas y dejando un luto imborrable en la provincia Independencia y en todo el país.

Dos décadas después, el recuerdo de esa catástrofe cobra vigencia en medio de los fuertes aguaceros que actualmente afectan gran parte del territorio nacional. La Oficina Nacional de Meteorología (Onamet) ha advertido que la presencia de una vaguada y la alta saturación de los suelos elevan el riesgo de inundaciones repentinas, desbordamientos de ríos, arroyos y cañadas, así como deslizamientos de tierra en zonas montañosas.

La tragedia de Jimaní es una lección de dolor que hoy debe asumirse como advertencia. En aquella ocasión, las aguas no dieron tiempo a la evacuación ni a la reacción de las autoridades locales. La magnitud del desastre llevó a que organismos internacionales acudieran en auxilio de los sobrevivientes, mientras el país entero se solidarizaba con el pueblo fronterizo.

Hoy, en circunstancias similares de vulnerabilidad climática, especialistas en meteorología llaman a la prudencia ciudadana y a seguir las orientaciones de los organismos de protección civil. “La memoria de Jimaní debe recordarnos que la prevención salva vidas. No se trata de sembrar temor, sino de aprender del pasado y actuar con responsabilidad frente a la naturaleza”, señalan expertos.

Resumen diario de noticias

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Las autoridades reiteran el llamado a la población a no cruzar ríos ni arroyos crecidos, a mantenerse atentos a los boletines oficiales y a colaborar con las evacuaciones preventivas en zonas de alto riesgo.

El desastre del río Blanco en 2004 marcó la historia reciente del país como una de las peores tragedias naturales. Hoy, frente a nuevas lluvias intensas, el eco de esa madrugada fatal se convierte en un llamado urgente: la prevención es la única forma de evitar que la historia se repita.