Cientos de personas, entre víctimas directas, familiares de heridos, desaparecidos, fallecidos, personal de salud y de emergencia que participaron en las labores de rescate en el desplome del techo de la discoteca Jet Set, están recibiendo acompañamiento emocional, a través de un esquema de atención que han diseñado las autoridades sanitarias. El término desastre, se refiere a la alteración que se genera por el impacto de un fenómeno de origen natural o producto de la acción del ser humano, incidiendo directa y negativamente sobre la sociedad. Por su naturaleza devastadora, éste no puede ser afrontado o resuelto utilizando los recursos disponibles en ese momento. El desastre es una crisis con efectos de alteración en todos los ámbitos del sujeto; materiales, organizativos, sociales y subjetivos, el impacto entonces se vuelve irreversible para todo el sistema afectado.
Los desastres son eventos extraordinarios que causan gran destrucción, usualmente provocan muertes, daño psíquico e intenso sufrimiento humano. Con un terremoto deviene un sacudimiento en el plano de lo simbólico, por ello, resulta tan difícil e incluso imposible integrar la experiencia a la psique o identificarlo en la historia personal de quien lo vive, porque no existía antes, no hay registro previo en la memoria y eso es lo que lo vuelve tan aterrador. Lo desconocido resulta desastroso, temible, oculto; nunca se está preparado para aquello que no se conoce, de ahí la escasa o nula capacidad de respuesta.
El desastre es un evento adverso que se manifiesta en un territorio determinado y cuya magnitud altera en gran medida la vida cotidiana de las personas; sus bienes, actividades y servicios, provocando un retroceso en el desarrollo planificado. Por lo general, cuando el desastre manifiesta, sobrepasa la capacidad de respuesta de la comunidad afectada, por lo que se necesita de la ayuda y cooperación externa para llevar a cabo los procesos de rehabilitación y reconstrucción.

El trauma es un evento fuertemente disruptivo en el cuerpo psíquico del sujeto, no se puede metabolizar puesto que pertenece al campo de lo terrible, de lo inasible, es un concepto complejo y fundamental en la biografía individual y colectiva; luego de la catástrofe del Jet Set devino el trauma y con ello múltiples síntomas que imposibilitan la restitución del individuo, de su grupo y su comunidad de pertenencia. El trauma psíquico es un puente en la interdisciplina, teje perspectivas que permiten analizar el fenómeno desde múltiples manifestaciones y observar al sujeto en su vulnerabilidad y desvalimiento. Por ello, cuando se presenta un evento fuertemente disruptivo en el aparato psíquico, este tiene una fisura, una grieta afectiva que se expresa como entidad terrorífica: traumática. De ella deviene un dolor extremo, es un acontecimiento atípico por la gravedad del suceso, el trauma es una gran tragedia para el sujeto. Zizek plantea que este acontecimiento no es un mero cambio de planteamiento, es la destrucción del planteamiento como tal, por lo tanto, designa una nueva revelación de gran trascendencia del ser, un horizonte de significados en el que aparecen todas las entidades el acontecimiento es un cambio radical de la realidad.
DESASTRE: Etimológicamente, la palabra desastre se encuentra formada por el sufijo dis- (separación, oposición, contrariedad) y la palabra astrum (astro, estrella). En un inicio, se empleaba para referirse a la desintegración de las estrellas, lo cual era interpretado como una predicción de catástrofes. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), un desastre es: “Un acto de la naturaleza de tal magnitud que da origen a una situación catastrófica en la que súbitamente se desorganizan los patrones cotidianos de vida y la gente se ve hundida en el desespero y sufrimiento. Como resultado de ello las víctimas necesitan víveres, ropa, vivienda, asistencia médica y de enfermería, así como otros elementos fundamentales de vida y protección contra factores y condiciones ambientales desfavorables”.

De acuerdo a las neurociencias: El trauma es un evento fuertemente disruptivo en el cuerpo psíquico del sujeto, no se puede metabolizar puesto que pertenece al campo de lo terrible, de lo inasible, es un concepto complejo y fundamental en la biografía individual y colectiva. Respuesta al desastre: La respuesta más frecuente es la de un duelo normal, caracterizado por ser directamente proporcional a la magnitud de la pérdida/desastre, el cual se resuelve en los meses posteriores. Entre los posibles pensamientos o conductas que podría presentar una persona están la culpa, el miedo a perder el control de las emociones. A pesar de no tratarse de un duelo patológico, es necesario considerar a estas personas en riesgo de desarrollar, eventualmente, un trastorno mental. En los últimos 25 años, más de 150 millones de personas anualmente han sido afectados directamente por desastres y acontecimientos traumáticos. Los efectos físicos de un desastre son evidentes. Cientos o miles de personas pierden sus vidas o son gravemente heridos.
Los supervivientes arrastran las consecuencias durante toda su vida. Dolor y sufrimiento se distribuyen a partes iguales.
Los efectos emocionales miedo, ansiedad, estrés, ira, rabia, resentimiento, bloqueo emocional- de los desastres son también obvios. Para muchas víctimas, estos efectos se mitigan e incluso desaparecen con el tiempo. Sin embargo, para otros muchos, las secuelas son a largo plazo y alcanzan en ocasiones la condición de crónicas si no reciben el tratamiento adecuado.
El Trastorno de Estrés Postraumático se encuentra englobado dentro de los trastornos de ansiedad; afecta principalmente a individuos que han experimentado algún evento que conlleva un trauma, el cual tiene la capacidad de provocar cambios psicológicos y conductuales que interfieren en el entorno personal, familiar y social del individuo. “Se considera un evento traumático a todo suceso con la capacidad de generar miedo, impotencia o terror ante la inminencia de lesión, como un trastorno que surge como respuesta retardada o tardía a un suceso o a una situación estresante de naturaleza excepcionalmente amenazante o catastrófica, que probablemente causaría angustia generalizada a casi cualquier persona.
Estos pacientes que sufren este trastorno, padecen de memorias o recuerdos intrusivos y escenas retrospectivas disociativas relacionadas con los acontecimientos traumáticos, pesadillas, trastornos del sueño, hipervigilancia, respuestas fisiológicas exageradas cuando recuerdan los acontecimientos traumáticos, reacciones de evitación, restricción de expresiones emocionales, sentimientos de culpabilidad y por último una consiguiente disfunción social. Por estas razones proponemos, una Ley Nacional de Salud Mental.
El autor es docente de Neurociencias de: Universidad Católica Santo Domingo y Universidad PUCMM.
Por: Rafael Bello Díaz.
