EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El publicista y creativo de televisión Iván Ruiz, de forma tajante aclaró que su independencia y libertad profesional no se negocia postura que defiende desde una ética y moral, la cual afirmó es herencia de su hogar sobre todo, por la minuciosa fiscalización de su madre y su abuela, quien se dedicó a formarlo en valores en compañía de sus demás familiares.
Considerado como una persona balanceada y consciente que respeta los puntos de vistas y las preferencias de los demás, hasta cuando sus críticas y comentarios han llegado a la administración pública, con sus posiciones fijadas de manera responsable desde El Show del Mediodía y La Telerealidad con su escuadrón de telepanelista que tratan de informar y analizar con objetividad.
A todo esto en el programa de temporada “Conversaciones con Roberto Ángel”, fue preguntado si en algún momento ha sido presionado o ha recibido amenazas para que esas opiniones desaparezcan de su propuesta de televisión meridiana, “yo creo que no soy bien visto por una parte de Palacio o del Gobierno que no han entendido y entenderán después”.
“No es negociable mi credibilidad, a mí me ha costado desde 1986 cuando arranqué con Yaqui, fui perfilando una imagen sobre la base social, revolucionaria y contestaria en todos los gobiernos y mi cercanía con Luis Abinader no impide que yo haga las críticas, lo hacía con Danilo y con Leonel”, defendió.
El creativo aclaró que le preocupa el país y “hay muchos funcionarios que no funcionan y yo sé de la intención de Luis Abinader, la persona que conocí en el 2015 y que tuve muy de cerca y que sé muchas cosas que pasaron. Sé de las ideas de Luis y su integridad”.
Dijo no ser partidista, lo que se conoce en la popularidad como ser político, quien reitera que en El Show del Mediodía hay más opositores al Gobierno que en favor, los gobiernos pasan… pero mi credibilidad no la negocio, yo no vivo de gobiernos de turnos, ni siquiera de este. Siento que estoy aportando a la televisión pública”.
“Lo que yo me gano en la televisión pública, me lo gano en diez segundos en El Show del Mediodía. Sobre todo, haciendo un trabajo honesto sin hacer nada fuera, me siento en el derecho de poder emitir críticas a este Gobierno y a cual sea, y a la oposición”, sostuvo el teleproductor.
Insistió que esa forma de hacer críticas ligeras no la negocia y que no se prestaría a la extorsión, chantajear, “hacerte campañita de tres días para que reaccionen y me manden a callar con billetes, eso es lo único que quiero decirte, que yo cuestiono”.
Sobre Énfasis confesó entre risas y sarcasmo que ama este formato de entrenamiento porque lleva más de su esencia, mientras que La Telerealidad, “es un monstruo que yo creé y se me salió de las manos, unos terroristas que tengo ahí”. Posee una agudeza para manejar el profesionalismo y el ego en cada panelista.
“Manejar ese formidable equipo no es fácil, pero ellos han entendido. Y peleamos de verdad, es como una película o novela, cuando nos vamos a comerciales cortamos y ya el villano y el protagonista deja de serlo y pasamos a ser compañeros. La fórmula está en esa armonía que tenemos a pesar de las diferencias de ideas y criterios en La Telerealidad”, defendió el director general de Radio Televisión Dominicana (RTVD), canal 4.
Los antivalores y su preocupación
Iván Ruiz se ha consagrado con la revitalización aportada a El Show del Mediodía en esta última década y ser parte de la vigencia por 57 años ininterrumpido del programa La Costumbre, identidad de la televisión dominicana.
“Me preocupan muchos los antivalores y cómo las redes penetran a nuestros más pequeños sin ellos tener un sentido crítico de asimilar las cosas. Nosotros tenemos edad para discernir y a esta edad es difícil cambiar o que alguna tentación nos lleve a algo letal, que no manejemos”, aclaró.
Advirtió, “Pero un niño o adolescente sí. Me preocupan temas con letras que inducen a cosas no positivas, el acceso de nuestros hijos a las redes sociales y a la internet, no tienen capacidad ni manejo. Hay que inculcar valores y no cansarnos”.
Su tesoro, la familia
Amante de sus cinco hijos y su esposa, compañera de vida, Laura Guzmán de Ruiz, de llegar a la tranquilidad de su hogar y de no perderse un fin de semana rututeando y compartiendo con sus seres queridos y más cercanos, “me escapo con mi trulla”. Es un hogar que tiene a Dios como columna.




