RESUMEN
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Iván Ernesto Gatón, académico y experto en temas internacionales, acaba de advertir que a la Organización de Naciones Unidas (ONU) podría pasarle lo mismo que le pasó a la vieja Liga de Naciones, una entidad que terminó arruinada al no poder impedir los estragos de la Segunda Guerra Mundial.
El experto dominicano lanzó su advertencia al pronunciar una conferencia sobre «El fracaso de la Liga de las Naciones y su semejanza con la ONU en el escenario contemporáneo», la cual inauguró la Semana Jurídica de la Universidad de Guadalajara, en México.
«La historia se repite porque el fracaso de la Liga de las Naciones vino como resultado de su incapacidad para prevenir los conflictos armados, en la actualidad podemos ver que Naciones Unidas no ha sido capaz de impedir la guerra en Ucrania», dijo.
Allí, en ese foro internacional, planteó que el mundo está transitando hacia una nueva era geopolítica, hundido en una crisis multidimensional e impredecible, de manera que ignorar esa realidad sería catastrófico en estos tiempos líquidos y convulsos.
«En medio de una crisis económica, política, climática como la que vive el mundo, en esta nueva era geopolítica, nada peor que no estar consciente del curso de los acontecimientos históricos que rodean el devenir de la historia de los seres humanos; la falta de conciencia del tiempo en el cual se vive no solamente puede generar desgracias inmediatas, sino también el sacrificio de futuras generaciones por la miopía y falta de visión de los hombres y mujeres cuyo rol político puede cambiar o no el curso de la historia», expresó.
De la Liga de Naciones a la ONU
En su conferencia, Gatón repasó la historia de lo que fuera la Liga de Naciones, creada a raíz de la Primera Guerra Mundial, y la comparó con la actual Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Según él, la Primera Guerra Mundial demostró «el suicidio de la razón en la clase político-militar europea de principios del siglo XX». De este modo, la Liga de las Naciones terminó en bancarrota porque no pudo evitar la hecatombe de la Segunda Guerra Mundial.
Claro, observa que la Liga de Naciones fue iniciativa del entonces presidente estadounidense Woodrow Wilson, y «se basó en los principios de seguridad colectiva, que preveían el arbitraje de los conflictos y también el desarme».
Las naciones participantes recordaban los horrores de la primera conflagración mundial, querían evitar otra catástrofe semejante y anhelaban «una paz durarera».
Por ello construyeron un gran proyecto que evitara nuevas atrocidades, y en 1920 realizaron la primera asamblea con la participación de 42 países. Entonces había cierta armonía, para «reestructurar un mundo exhausto por la muerte y la destrucción ciega».
En esa ocasión ocurrió una novedad: se invitó y participó Japón, que pidió la inclusión del principio de “igualdad racial”, pero esta solicitud tuvo la oposición de Australia, Estados Unidos y el Reino Unido.
«De este organismo surgen instituciones como la Organización Internacional del Trabajo y la Agencia Postal Internacional; asimismo, la Liga de las Naciones introdujo la novedad de que los Estados debían publicar sus tratados y registrarlos en esa sociedad de naciones. En la Liga de las Naciones se logró también la pacificación de algunos conflictos; sin embargo, ocurrieron la invasión japonesa de Manchuria en 1931 y la invasión italiana contra Abisinia en 1935», apuntó el experto.
A pesar de sus esfuerzos por mantener la paz en el mundo, la Liga de Naciones desapareció y se creó la ONU en 1945.
Gatón aclara esto: «Aunque muchos piensan que la ONU sustituyó a la Sociedad de Naciones, los hechos demuestran que no hubo una sustitución de un ente por el otro; sí es de rigor señalar que la Liga de las Naciones marcó un hito en la historia de la humanidad por ser la primera organización de esta índole, es decir, el antecedente de la ONU».
Setenta y siete años después, la ONU es «la mayor institución internacional existente y el propósito de su creación es mantener la paz y la seguridad internacional, fomentar relaciones de amistad entre los pueblos, lograr la cooperación internacional para solucionar problemas globales y servir de centro que armonice las acciones de las misiones».
El académico dominicano dijo que, «a pesar de que la Asamblea General sea su principal órgano, es en el Consejo de Seguridad, bajo el privilegio de los 5 miembros permanentes del mismo, donde se evidencia cuáles son las manos que mueven la cuna de la organización».
Dominio mundial
La caída del muro de Berlín (1989) y el derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1991) arrojaron lo «nunca antes visto en la historia»: el surgimiento de Estados Unidos como la potencia hiperhegemónica en el mundo.
Así, con ese nuevo dominio mundial, sucedió que «el equilibrio de poder que el derecho a veto de las potencias había mantenido desde la creación de la ONU se vio roto por el bombardeo a Yugoslavia por la OTAN, en 1999; de igual forma, por la invasión a Irak, por la supuesta posesión de armas de destrucción masiva, y en el escenario actual por la invasión a Ucrania de parte de la Federación de Rusia».
Estos episodios y violaciones pusieron en entredicho a la ONU como árbitro mundial, pues ese organismo había nacido «en un mundo bipolar y se encuentra en un escenario multipolar, en que se evidencia la necesidad de adecuar esta entidad a la realidad geopolítica del mundo contemporáneo».
«Existe, además, la premura de ordenar una representación adecuada para la influencia de nuevos pivotes geoestratégicos que no están representados en el Consejo de Seguridad. Recientemente, ante la delicada situación de que quien preside el Consejo de Seguridad es la Federación Rusa, el presidente estadounidense, Joe Biden, expresó la necesidad de que el Consejo de Seguridad sea modificado», añadió Gatón.
Ya lo dijo el gran jurista Hans Kelsen: El fracaso de la Liga de Naciones «no era consecuencia de un mal diseño jurídico, que permitía los objetivos para los cuales fue creada, sino de la ausencia del interés político de las grandes potencias». Eso mismo podría sucederle a la ONU.
Ahí está la gran advertencia de Gatón, para que la sinrazón no se repita. La humanidad está en juego.-




