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21 de febrero 2026
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OpiniónMilton OlivoMilton Olivo

Israel, Abinader y los principios cristianos

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RESUMEN

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Era una tarde tranquila cuando Joaquín recibió una llamada inesperada de su hermana Clara, conocida por su devoción y entrega a la iglesia. Al responder, la voz de Clara llegó llena de inquietud.

—¡Joaquín, necesito hablar contigo! —dijo ella, claramente agitada—. ¿Sabes lo que hizo el presidente Abinader?

—No, Clara, ¿Qué pasó? —respondió Joaquín, curioso.

—¡Votó en contra del pueblo de Dios, apoyando a los palestinos! —exclamó Clara, indignada. Joaquín, sorprendido por la intensidad de su hermana, trató de calmarla y explicar la situació

—Hermana, creo que hay un malentendido. El presidente Abinader lo que hizo fue apoyar que Palestina sea un miembro pleno de las Naciones Unidas. Eso es votar a favor de crear las condiciones para una paz definitiva en esa zona. ¿No son también los palestinos hijos de Dios? Las escrituras nos mandan a hacer por los demás lo que en igual circunstancia nos gustaría que hicieran por nosotros. ¿Como pueblo, no merecen ellos tener su propio país y vivir en paz? Además, recuerda que Palestina no es lo mismo que Hamas.

Clara, sin embargo, no se mostró convencida.

—Israel es el pueblo de Dios, y votar contra Israel es ponerse contra Dios. Y eso es lo real, Joaquín.

Joaquín respiró hondo, intentando encontrar las palabras correctas para hacerle entender su punto.

—Nadie ha votado contra Israel, Clara. Simplemente se ha votado a favor de Palestina. Y creo que la visión de un cristiano debe estar siempre apegada a los principios cristianos, no solo a lo que entendemos como «lo real». Un atracador puede salir a robar porque no tiene dinero, y eso es real. Pero si su conducta estuviera regida por los principios cristianos de hacer por los demás lo que en igual circunstancia le gustaría que hicieran por él, de ser justo y veraz siempre, o de tratar a los demás como hermanos, seguramente no saldría a atracar.

Clara se quedó en silencio, reflexionando sobre las palabras de su hermano. Joaquín continuó con suavidad:

—No podemos permitir que líderes religiosos usen nuestra fe como un arma para sus propios fines. La fe es para unirnos, para hacernos mejores personas y para buscar la paz, no para dividirnos. Piénsalo, hermana. No dejemos que manipulen nuestra fe.

Finalmente, Clara suspiró y asintió lentamente.

—Tienes razón, Joaquín. A veces es difícil ver las cosas con claridad cuando estamos rodeados de tantas opiniones y noticias. Gracias por recordarme lo que realmente importa.

Joaquín sonrió, aliviado de ver que su hermana comenzaba a entender.

—Siempre, Clara. Siempre estamos aquí para recordarnos mutuamente lo que es correcto.

Por Milton Olivo

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